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Situación económica

Con todo el mundo en rojo, Argentina salvó la ropa

El dólar soja tuvo un buen debut. No se logró una buena licitación de deuda. El BCRA sumó reservas y eso calmó al mercado tranquilo: bajaron los dólares libres, con bonos y acciones subiendo.

China estornudó y todas las bolsas terminaron en rojo. El mercado local evitó el resbalón.
China estornudó y todas las bolsas terminaron en rojo. El mercado local evitó el resbalón.
Luis Varela Luis Varela 29-11-2022
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Los mercados del mundo arrancaron ayer el último lunes de noviembre con un temblor originado otra vez en China. Mientras la economía del gigante asiático se va desacelerando, otra medida de restricción por la cantidad de contagios de Covid-19 generó masivas protestas en varias ciudades del país, Shanghái, Wuhan y Beijing incluidas, y eso desató una caída en dominó que provocó una baja generalizada en todas las bolsas del mundo, con una sola excepción: la Bolsa de Buenos Aires, que pudo subir apenas, con buen volumen, en el día del debut del dólar soja 2.0 y en medio de una nueva licitación para colocar deuda en pesos.

En realidad, el mercado argentino enfrentaba ayer dos grandes desafíos: primero, ver cómo funcionaba el nuevo dólar soja 2.0, a través del cual el Gobierno le paga a los productores $230 por dólar, y segundo una nueva licitación para colocar deuda en pesos, el principal desafío que tiene el Gobierno de acá a las elecciones, porque hay una montaña de vencimientos, y hay un gran temor en los tenedores de ese tipo de papeles en que no se cumplan con los pagos, en dos sentidos: que se produzca un reperfilamiento (default o postergación de pagos, como hizo Macri antes de entregar su gobierno en 2019) o que haya un masivo temor de ahorristas e inversores, que busquen retirar depósitos de los bancos, y que las entidades no puedan devolver todos los fondos depositados, porque si se hiciera, eso llevaría a una hiperinflación, lo cual podría obligar al Poder Ejecutivo a una de dos decisiones muy complicadas ya realizadas en el pasado: una reconversión de todos los depósitos en un papel del Estado (Plan Bonex) o que se termine realizando un corralito, permitiendo que las personas puedan retirar dinero de a poco, en un corralito, como el que se sufrió hace dos décadas.

El primer día del dólar soja 2.0, pagando por el poroto $230 por dólar, y no $145 como hasta el viernes, provocó el ingreso de muchas operaciones, tanto que el BCRA terminó comprando US$ 192 millones, la mayor compra diaria desde septiembre. Pero como las transacciones del BCRA no fueron únicamente con el dólar-soja, sino que hubo operaciones en el mercado de cambios, mas transacciones de comercio exterior, al final del día el BCRA sumó sólo US$ 121 millones para las reservas (con alta restricción de importaciones), realizando un pago promedio de $263 por dólar, en una posición intermedia entre este nuevo dólar soja y la posición de los dólares libres.

Analistas del mercado consideraron que este debut del dólar soja 2.0 fue mejor que el del dólar soja 1.0 realizado en septiembre, ya que los productores conocían el procedimiento a la perfección. Igualmente, como la cantidad de porotos acumulados en silos ahora es menor que hace dos meses, esta vez se espera que en vez de acumularse en el BCRA unos US$ 5.000 millones como pasó en septiembre, quizás se llegue a un valor ubicado algo arriba de los US$ 3.000 millones, que le darán más respaldo para dos condiciones críticas: cumplir con los requerimientos pactados con el FMI y, fundamentalmente, tenés más divisas para enfrentar la permanente compra de dólares de ahorristas e inversores, que huyen de los pesos ni bien los reciben, porque pierden valor a gran velocidad.

Una mala licitación

El otro gran tema del día fue la licitación de deuda y la conclusión es que fue un claro fracaso. Había vencimientos en esta ocasión por $263.000 millones, que englobaban un compromiso por nada menos que $643.000 millones hasta fin de año. Y el resultado que se obtuvo fue una adjudicación de solo $219.050 millones, muy por debajo de lo que se necesitaba. Y debe entenderse entonces que hasta fin de año todavía se necesitan renovar vencimientos por $599.000 millones. Y eso no es nada, ya que desde enero empiezan vencimientos mensuales por más de $1 bollón, con picos de más de $1,5 billón en junio y julio, los meses que anteceden a las PASO que se celebrarán dentro de 38 semanas.

En el llamado de ayer hubo 1041 ofertas, 775 por las letras en pesos a tasa de interés y 266 por los bonos atados al dólar, y se terminaron recaudando $ 219.050 millones. Del total ofertado, el 58% fue captado en una Letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de marzo de 2023 (s31m3 - reapertura) por el que se pagó una tasa del 89,09% anual, el 16% en un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense 0,30% vencimiento 28 de abril de 2023 (tv23d - reapertura), el 12% en una letra de liquidez del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 16 de diciembre de 2022 (nueva), el 9% en un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense vencimiento 31 de julio de 2023 (t2v3d - reapertura) y el 4% restante en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 28 de abril de 2023 (s28a3 - reapertura) por el que se pagó una tasa del 88,78% anual. O sea, se tomaron en general papeles cortos que pagaron una tasa de interés del 89,09%, es decir 14 puntos más que lo pagado actualmente por las Leliq o los plazos fijos.

La lectura del mercado

Tanto la movida inicial del dólar soja 2.0 como la licitación de deuda fueron analizadas en profundidad por los operadores, en un clima de alta desconfianza, porque estos movimientos son considerados por el mercado como parches, anticipando con los granos operaciones que se iban a hacer en los próximos meses, o postergando pagos de deuda con un costo cada vez más alto, por lo que la estrategia del equipo económico tiene un costado positivo de muy corto plazo (logra que nada explote ahora) pero una consecuencia muy negativa a meses vista, que se transformará en un verdadero paredón difícil de franquear una vez terminado 2022.

El "Día D" considerado por los operadores es nada menos que el 6 de enero, el día de los Reyes Magos. ¿Por qué? Este jueves arranca diciembre y como siempre sucede durante el último mes del año aparece una condición muy especial: la necesidad de tener pesos crece porque las empresas tienen que pagar aguinaldos, impuestos y otros gastos. Por lo que se descuenta que puede haber una corriente de mayor tranquilidad en las próximas semanas. Pero cuando todos los pesos repartidos ya estén en las cuentas de las personas humanas, ahí empezará la huida: algunos decidirán gastarlos rápidamente comprando cosas (productos no perecederos) lo cual presionará sobre la inflación y los más buscarán ubicarse en el refugio tradicional de los argentinos: la compra de dólares.

Con toda esa suma de variables sobre la mesa, aparecen cosas a favor y cosas en contra. Hay beneficios inmediatos para el BCRA porque tendrá más reservas, y eso le mejorará la fortaleza para enfrentar al mercado y también para cumplir con meta acordada con el FMI (tiene que juntar US$ 1.600 millones más hasta fin de año para pasar la auditoría). De hecho, con alta tensión, el equipo económico encabezado por Gabriel Rubinstein parte a Washington para que liberen pronto los US$ 5.900 millones en DEG, dólares que entran y salen. Al mismo tiempo, el dólar soja 2.0 también es positivo porque habrá más recaudación vía retenciones por unos $370.000 millones, por lo que con esto también se acercaría al rojo fiscal del 2,5% acordado con el Fondo. Y, obviamente, al recaudarse más el Tesoro necesitará menos financiamiento, y podrá cubrir mejor todos los vencimientos que hay hasta fin de año.

Pero estas movidas de bombero que intenta apagar incendios tiene varios elementos en contra, y muy pesados. Por un lado, se vacían los silos y no quedará nada para vender en enero, febrero y marzo. Al mismo tiempo, para comprar los dólares que se liquidan ahora, se enciende la maquinita de emitir pesos, y ese dinero irá a las cuentas de los productores, que consumirán lo que necesitan y lo que les sobre terminará en compra de dólares mep, ccl o blue, el que esté más barato. La compra de cosas por supuesto alimentará la inflación pero, además, entre esta emisión más los intereses que se pagan por Leliq, en cinco meses duplicarán el dinero en circulación, que intentarán chupar vía más leliqs. Por lo que la deuda del BCRA seguirá creciendo, con una bola de nieve que nadie sabe cómo se va a resolver. Es decir, está todo pendiendo de un hilo, provocando desconfianza en los ahorristas que podrán irse masivamente al dólar o incluso decidir retirar depósitos, lo cual sería un desafío muy complicado.

La inflación que viene

Por todo eso, mirando lo que puede ocurrir después de Reyes, crece la desconfianza de ahorristas e inversores. Todo esto parece confirmar lo que dicen las consultoras, que en 2023 la inflación será del 120% o 130%, y no del 60% como se fijó en el Presupuesto. Y el momento es muy complejo: estamos "stand alone", ya se cortó la posibilidad de colocar deuda en dólares en el exterior, se está cortando la chance de colocar deuda en pesos a nivel local, y solo quedan los organismos vinculados al FMI, que seguirán prestando, pero con objetivos bien definidos, por lo que no son dólares de libre uso.

Esta muy compleja situación vino acompañada por un mundo que vive un espasmo. Tras las grandes protestas en China, hay temor que el gigante asiático desacelere, y que siga a Europa y Japón, que ya entraron en recesión. O que acompañe a EE.UU. que está entrando en esa situación: este viernes se conocerá el dato de empleo norteamericano, eso dará una pauta de lo que hará Jerome Powell el jefe de la Fed el 14 de diciembre, que hasta ahora subiría la tasa de interés corta en sólo medio punto tras tres subas de 75 puntos básicos.  Ayer las tasas largas de EE.UU. se movieron poco: 4,7% anual a 1 año, 3,9% a 5 años, 3,7% a 10 años y 3,7% a 30 años. Y se dio una gran particularidad, el dólar subió contra monedas de economías grandes, pero se debilitó en las economías latinoamericanas.

El dólar en el exterior

Ayer en el exterior el dólar subió 1,3% contra la libra, 0,7% contra el euro y 0,6% contra el yuan, pero bajó 0,1% contra el yen y el mexicano, achicó 0,6% en Brasil y cayó 1% en Chile. Y a nivel local, por el dólar soja y la necesidad de las empresas por los compromisos de diciembre, los dólares libres pararon la escalada de las últimas semanas. El dólar blue bajó $2 hasta $318, el dólar Qatar saltó $2,42 hasta $347,32, el MEP bajó $2,01 hasta $313,31 y el contado con liquidación bajó 2 centavos hasta $323,15. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 83% y la del CCL con el mayorista fue del 94%

Con esa tranquilidad cambiaria coyuntural, los grandes inversores institucionales (que están encepados en pesos y vigilados por la Afip) volvieron a tomar posición en bonos dolarizados, al tiempo que el BCRA compró bonos CER cortos, con vencimiento en 2023, por lo que los titulos argentinos tuvieron un día sostenido, con el riesgo país subiendo 8 unidades, hasta 2.378 puntos básicos.

Debajo de los bonos globales de empresas AAA (donde se está refugiando todo el mundo, las acciones tuvieron un mal día, con una jornada complicada en Wall Street. El temor por China, con confinamientos y protestas, provocan inestabilidad, y hacen temer que el mayor consumidor del mundo deje de comprar cosas. Por lo que las bolsas sintieron el impacto. La bolsa de Nueva York terminó en rojo: el Dow y el S&P cayeron 1,5% y el Nasdaq retrocedió 1,6%. Mientras que la Bolsa de San Pablo bajó 0,2% y la de México declinó 1,2%.

Y así como los dólares libres locales estuvieron tranquilos y los bonos estuvieron sostenidos, la Bolsa de Buenos Aires también salvó la ropa. Con $2.744 millones operados en acciones y $6.777 millones en Cedears, el índice S&P Merval subió 0,3%. Al tiempo que los ADR argentinos que operan en Nueva York anotaron una suba del 1 al 4% para Central Puerto, Edenor, IRSA, Francés y Pampa E; con baja del 1 al 4% para Despegar, Supervielle, Bioceres, mercado Libre y Loma Negra.

Hubo además muchos otros elementos como otro colapso cripto, ya que la plataforma BlockFi se declaró en quiebra y aumenta la crisis de las monedas digitales. Con eso, las commodities estuvieron muy volátiles, a los saltos. El petróleo al final subió 1,2%. Los metales preciosos finalizaron en baja. Los metales básicos se mantuvieron quietos. Los granos estuvieron mixtos, con subas para la soja y debilidad para el trigo y el maíz. Y lo más oscuro del día estuvo en las criptomonedas: el Bitcoin bajó otro 1,9%, y hubo caídas de hasta el 3% en el resto de los valores del panel.

¿Se anticiparán los inversores a la movida esperada para reyes? Muchos analistas esperan una aceleración del crawling peg, que está viajando al 6,8% mensual, con los dólares libres que se pueden ir pronto desde los $320  actuales a la zona de los $365. Pero lo importante para el equipo económico fue haber ganado el round del día: paso a paso, como Merlo. Los bonos aguantaron, la Bolsa subió y los dólares libres se frenaron. El nivel de deudas es enorme y seguramente el Gobierno jugará todas sus cartas a manejar todo con canjes de deudas intra-estatales ofreciendo más premio para los inversores. Y llegaremos a Melchor, Gaspar y Baltasar con la clásica puja entre miedo y codicia, y sabemos perfectamente quién es el que gana esa película.

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