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Lunes negro

Con la misma canción, el dólar sube más y los bonos caen

Los inversores descreen de las medidas que se toman. Por eso ayer hubo un nuevo salto en todos los dólares libres, con un riesgo país récord.

El único sector que mejoró apenas ayer fue el de las acciones.
El único sector que mejoró apenas ayer fue el de las acciones. Archivo.
Luis Varela Luis Varela 28-06-2022
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"Number nine", "Number nine", "Number nine", "Number nine", "Number nine"... Un día como hoy, pero de 1968, quedó terminado el collage musical titulado "Revolución número 9", una de las treinta canciones del Album Blanco de Los Beatles, donde se hacía una crítica a los que decían una cosa y hacían otra, una y otra vez, tantas veces, que terminaban perdiendo toda credibilidad, hasta dejar de ser escuchados. 

Algo de eso pasó ayer en el mercado financiero argentino. Las empresas y los inversores vienen reclamando desde hace una década que se deje de aumentar sistemáticamente el gasto público y que se detenga la presión impositiva, y ayer -en vísperas de un día clave para el ministro de Economía Martín Guzmán- el equipo económico, Banco Central incluido, volvieron a hacer más de lo mismo.

Trabajando contra reloj, la gente del Palacio de Hacienda siguió al pie de la letra la sugerencia planteada por la vicepresidenta Cristina Kirchner cuando le repitió hasta el hartazgo al viajero Alberto Fernández que use la lapicera. Dijo que el BCRA no juntaba reservas porque había un abuso de las importaciones, y en el mes número 31 de gestión, la hora del cepo le llegó a los que compran todo tipo de productos en el exterior, y usan el canal oficial para traerlos a Argentina.

Esta medida, que trabará el ingreso de un sinnúmero de productos que consumen habitualmente los argentinos, muchos de los cuales son insumos de las empresas locales, y pueden llegar a complicar los procesos productivos, vino acompañada por una reunión en el Banco Central con los directivos de la UIA, para conocer en detalle cuáles son los elementos que necesitan para que no paren de funcionar las fábricas.

El resto de los bienes que se importen deberán buscar otros caminos, con un mix de negociaciones, o todo pagado directamente por el que trae los productos, pagando el dólar lleno, a valor de cotización libre, o parte sustentada  por el dólar oficial si el que importa es una pyme, pero siempre y cuando se financie por un plazo con dólares desde el exterior, en un país que tiene el crédito internacional cerrado.

Una rápida respuesta

La medida tuvo un resultado inmediato. Luego de ir perdiendo de a US$ 100 o US$ 200 millones por día por un ingreso masivo de productos a valor de dólar oficial, ayer la autoridad monetaria logró sumar US$ 117 millones a las reservas, una cantidad que generó algún alivio en el oficialismo, pero para semejante bloqueo de tantas ventanas, tampoco parece una cantidad demasiado halagüeña.

Al mismo tiempo, la gente del Banco Central realizó ayer otra tarea directamente para el ministro Guzmán. Tuvo una reunión con los Fondos Comunes de Inversión para aceitar los mecanismos de liquidez, con tal de que hoy participen en la licitación que realizará el ministro. En principio debía juntar hoy $580.000 millones, que fue achicando con canjes con estructuras oficiales, tanto que hoy deberá conseguir "sólo" $243.000 millones, una cantidad todavía alta. 

Para conseguir esa cifra, que Guzmán necesita para pagar los vencimientos inmediatos de los bonos en pesos, hará tres tipos de ofertas diferentes. A los especializados en finanzas (fondos de inversión o formadores de mercado) les ofrecerá papeles muy cortos, con vencimientos antes de fin de este año, prometiéndoles pagar tasa más cercana a la inflación o deuda indexada ajustada por CER. Mientras que a los inversores comunes les ofrecerá dos tipos de bonos: ajustados por dólar oficial más una tasa adicional mínima, uno con vencimiento antes de las PASO y otro que vencerá con el gobierno que viene ya asumido (paga el que sigue).

La operación, que fue más de lo mismo, como el "number nine" que plasmó John Lennon, no cayó nada bien en el mercado local: se agudizó la corrida cambiaria, se hundieron los bonos y el riesgo país subió otras 30 unidades hasta un récord de 1.430 puntos básicos. El único sector que mejoró apenas fue el de las acciones, que mostró una buena suba en pesos, pero como el dólar también subió fuerte, quedó prácticamente neutralizada.

Este verdadero lunes negro para el mercado argentino se dio con un momento de alta tensión en Europa, con el G7 reunido en Alemania, aplicándole más sanciones a Rusia (bloqueándole la compra de oro) que casualmente fue respondida por Putin con un bombardeo a Kiev y con un misil ruso impactando en un shopping de la ciudad de Kremenchuk, a 300 km de Kiev, un lugar en el que había 1.000 civiles, por lo que hubo muertos, heridos y una verdadera ola de terror.

Desorientación global

En medio de esa movida, los inversores globales siguen desorientados, moviéndose de diferente manera, buscando refugio, muchos de los cuales terminan en los bonos de la Fed cuyas tasas largas están en el 3,2% anual en todos los plazos. Y con eso en el exterior el dolar subió 0,4% en Chile, 0,3% en México, 0,2% contra el yen, no cambió contra la libra, bajó 0,3% contra el euro y cedió 0,4% contra el real.

En Argentina, mientras tanto, los negocios con el dólar estuvieron bien caldeados. Los dólares oficiales subieron, pero los dólares libres hirvieron: el dólar blue brincó $6 hasta $232, el dólar Senebi trepó $9,27 hasta $247,75, el dólar MEP subió $7,37 hasta $240,09 y el contado con liquidación saltó $7,22  hasta $244,39. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 78,4% y la del CCL y el mayorista fue del 96%. Mientras que, medidos en pesos, el euro subió 72 centavos hasta 131,88, la libra subió 36 centavos hasta 152,93 y el real subió 12 centavos hasta 23,82.

Pero, a las puertas de la licitación de hoy, los bonos argentinos tuvieron la peor parte: cayeron 3,5%, por lo que el riesgo país saltó otros 30 puntos, hasta un récord histórico absoluto postcanje de 1.430 puntos básicos. Y debe entenderse que esta movida fue bien gorda, ya que el volumen operado triplicó lo que se negocia en una jornada normal.

La colocación de hoy

Guzmán saldrá desde las 10 de hoy a colocar más deuda en pesos en Lelites, Ledes, Lecer y bonos dollar-linked a fondos de inversión, creadores de mercado e inversores en general. A los fondos comunes de inversión (que fueron ablandados ayer por Miguel Pesce) les ofrecerá una letra de liquidez del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 29 de julio de 2022 (nueva). A los denominados creadores de mercado les ofrecerá seis letras diferentes, una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de agosto de 2022 (s31g2 - reapertura), una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento vencimiento 21 de octubre de 2022 (x21o2 - reapertura), una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de octubre de 2022 (s31o2 - reapertura), una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento vencimiento 23 de noviembre de 2022 (x23n2 - nueva), una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 30 de noviembre de 2022 (s30n2 - reapertura) y una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento vencimiento 16 de diciembre de 2022 (x16d2 - reapertura). Y a los inversores comunes, que son más renuentes, les ofrecerá dos bonos atados al dólar oficial: un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense 0,30% vencimiento 28 de abril de 2023 (tv23d - reapertura) y un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense 0,40% vencimiento 30 de abril de 2024 (tv24d - reapertura).

Los operadores del mercado entienden que Guzmán podrá sortear sin problemas este llamado porque aceitó todos los mecanismos para que haya gente que se presente. Y si no aparecen inversores genuinos, habrá organismos oficiales que participen. Y si es necesario, el Banco Central volverá a emitir pesos, por lo que de alguna manera proveerá en diagonal mecanismos para que la valla de este vencimiento vuelva a ser saltada.

Bolsas y tasas de interés

A nivel papeles privados, en el mundo la situación es titubeante. Con desconfianza por cómo marchan las cosas entre el G7 y Moscú, más como van evolucionando los precios dentro de EE.UU., lo cual puede confirmar que la Fed insistirá con dos subas seguidas de 0,75 puntos en su tasa básica, ayer la Bolsa de Nueva York tuvo una baja promedio del 0,4%, con los papeles tecnológicos más afectados. Mientras tanto, las bolsas latinoamericanas tuvieron un buen día: la de San Pablo subió 2,1% y la de México mejoró 1,2%.

Y en el mercado bursátil local, los inversores quedaron con un gusto raro en la boca. Con $1.258 millones operados en acciones y $4.611 millones en Cedear, hubo una suba del 3,8% en pesos en la Bolsa de Buenos Aires, pero si se le descuenta la suba del dólar, el aumento local no fue nada espectacular. De hecho, los ADR argentinos que cotizan en Nueva York estuvieron mixtos, con un buen día para las petroleras Pampa E, YPF y Central Puerto, pero con valores en baja para Edenor, Mercado Libre y Telecom.

El resultado de los movimientos bursátiles estuvo muy atado al vaivén de las commodities. Por la incertidumbre con Rusia, y a las puertas de una reunión de la Opep+, hubo una fuerte suba del 2% para el petróleo. Y los metales básicos, insumos de las industrias, también mostraron una rueda con subas, algo menores a la mejora del petróleo. Los granos, mientras tanto, estuvieron mixtos, con la soja bien en Chicago (el resto mal) y con el maíz bien en Rosario (el resto mal). Y en las posiciones refugio, a pesar de la amenaza del G7 al oro ruso, los metales preciosos cerraron casi sin cambios. Y los que terminaron desorientados fueron los criptoadictos, ya que el Bitcoin bajó 2,1%, con el resto del panel también muy débil.

Veremos cuál es el resultado de la licitación de hoy. En este momento a los privados los pesos le queman en las cuentas y en los bolillos. Si llegan a percibir que esta licitación fue otra movida contable de Guzmán, la tensión con el dólar persistirá. Y, por supuesto, la barrera a las importaciones, anticipan desabastecimiento y subas en un cúmulo de productos, que derivará en más inflación y, obviamente, en más gente corriéndose hacia el dólar. La canción es la misma: "Number nine", "Number nine", "Number nine", "Number nine", "Number nine"…

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