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Todo cayó y Argentina fue, una vez más, la peor de todas

Entre un colapso que parece inevitable para la china Evergrande y las palabras del Presidente con el nuevo gabinete, el mercado argentino se sumó a las bajas globales, siendo el que más sufrió.

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Luis Varela 21 septiembre de 2021

Por Luis Varela

El cambio de estación, primavera para el hemisferio sur y otoño para el hemisferio norte llegó con un nuevo virus chino para el mundo y con la misma incertidumbre para el mercado local, por lo que ayer todas las bolsas del mundo sufrieron un dominó de bajas importantes y por la débil condición que tiene este país desde hace rato, Argentina fue la que más cayó, tanto que el riesgo país subió al nivel más alto de los últimos treinta días.

Desde las primeras horas del día los analistas locales estaban enfocados en tratar de dilucidar qué tan bien o mal caería en el mercado la inclusión del gobernador Juan Manzur como jefe de Gabinete y de Aníbal Fernández en Seguridad, pero aún con lagañas en los ojos, antes del desayuno, todos hicieron a un lado las noticias domésticas para prestarle atención a una eclosión que se estaba acentuando en el mercado chino.

El tema no era novedad, ya que los temblores se vinieron observando desde agosto, pero la gigantesca empresa inmobiliaria china llamada Evergrande, con una deuda superior a los US$ 300.000 millones, respaldada por una ola de bonos, muchos de los cuales están en manos de fondos de inversión no solo chinos, sino también europeos y norteamericanos, confirmó que está teniendo problemas para enfrentar sus compromisos.

Sorpresa para los inversores

Como esta dificultad se viene barajando desde principios de agosto, muchos inversores altamente especulativos, haciendo caso omiso a esa parodia bursátil que reza "demasiado grande para caer", estuvieron calculando con que Xi Jinping metería mano, y terminaría haciendo un salvataje, para que semejante gigante china privada no termine provocando algo así como ocurrió con el caso Lehman Brothers en EE.UU. en 2008.

Pero van pasando los días, Evergrande dice no puedo, y Xi no abre la boca, lo cual empezó a provocar un creciente temor en los inversores, que entraron en zona de salida y provocaron para la cotización de esa compañía, en un solo día, una gigantesca caída del 22%: hace casi tres años ese papel llegó a rozar los US$ 94 y ayer cerró en picada a US$ 8,50.

Obviamente, ese derrumbe, y el temor a un contagio, porque si no se pagan esos bonos pueden surgir muchas empresas que esperaban cobrar y que a su vez quizás no puedan cumplir con lo que ellas tienen que pagar en los próximos meses, se desató una baja generalizada, comenzando por un duro impacto bajista del 3,3% en la Bolsa de Hong Kong, que con esto volvió a precios de octubre del año pasado, provocando un tsunami vendedor en el resto de las bolsas.

Así, hubo descensos del orden del 2% al 2,5% en casi todas las bolsas europeas, y el movimiento llegó a afectar a la Bolsa de Nueva York, que terminó con pérdidas del 1,7% para el Dow Jones Industrial y el S&P, pero con una baja del 2,2% para el tecnológico Nasdaq, al tiempo que el denominado índice del miedo, conocido como "VIX" se disparó 38% hasta el nivel más alto de los últimos cuatro meses.

Por supuesto, la baja de las bolsas mostró una selectividad extrema. Como el Covid-19 está dando muestras de ir retrocediendo muy lentamente, en la Bolsa neoyorquina ayer hubo subas en algún laboratorio y en las aerolíneas, pero en cambio hubo caídas muy duras para otros papeles que están en zona más inestable, como GameStop y Alibaba, entre otros. Y obviamente también afectó a las Bolsas latinoamericanas, con una baja del 1,5% en la Bolsa de México, del 2,3% en la de San Pablo y del 3,9% en la chilena.

El impacto local 

Pero, adivinen cuál fue el mercado del mundo que sufrió la mayor caída de todas: exacto, en parte por la mala onda generada por Evergrande en el exterior, y en parte por la conformación del nuevo gabinete armado por el presidente Fernández, con letra de Cristina Kirchner, la Bolsa de Buenos Aires fue ayer, en medio de la marea roja, la peor de todas las bolsas del mundo, con un derrumbe del 6,2%. 

Y con los ADR argentinos que cotizan en Nueva York que bajaron en bloque, con hundimientos de hasta l 13,5%, con fuerte caída sobre todo para los bancos, que estuvieron en el ojo de la tormenta.

Iban pasando las horas y, con Evergrande en las pantallas, los inversores locales veían que en la presentación de lo que se supone un gabinete transitorio, hasta la elección de noviembre, el Presidente decía "no me van a ver atrapado en disputas internas innecesarias y voy a tomar en cuenta las cosas que se habrán hecho mal". 

Con la bajada de línea del ala kirchnerista más dura de la coalición, presionando para que se libere un gasto equivalente a un billón de pesos en las próximas ocho semanas para recuperar votos y acortar la distancia de las PASO, el mercado argentino actuó con más velocidad, con aumento en el volumen de negocios, por lo que se produjo la quinta baja consecutiva, la más fuerte desde los descensos que se ven desde el martes pasado, con fuerte impacto en las acciones, pero también con recortes consistentes en los bonos.

Los títulos públicos argentinos registraron bajas significativas, de hasta el 8%, pero con un promedio que no llegó a un descenso del 2%, pero que de todos modos provocó un importante incremento de 65 unidades en el riesgo país, que llegó a 1.577 puntos básicos, el nivel más alto de los últimos treinta días, luego de haber cotizado en la zona de 1.468 puntos antes de las PASO, cuando el oficialismo suponía que iba a retener la provincia de Buenos Aires con tranquilidad, cosa que no ocurrió. Y llamó la atención que hasta el cierre de esta edición no se conociera el resultado de la licitación revancha que iba a hacer Martín Guzmán ayer, tras el fallido llamado del jueves pasado.

El rumbo de las monedas

La inestabilidad generada por Evergrande y la posibilidad de que haya caídas en dominó en compromisos de pago, generó tensión en los precios de todas las materias primas, con los inversores globales buscando al dólar como refugio principal, por lo que hubo compra de bonos del Tesoro norteamericano, que mejoraron en sus precios contado, con el billete verde mejorando contra casi todas las monedas.

En el balance final ayer en el exterior, el dólar subió 0,7% en Brasil, 0,6% contra la libra y el chileno y 0,5% en México, no cambió contra el euro y bajó 0,5% contra el yen. Y la compra de bonos de EE.UU. hizo que sus tasas a vencimiento bajaran: se ubicaron en 0,8% anual a 5 años, 1,3% a 10 años y 1,85% a 30 años. Y debe decirse que hoy mismo la Fed inicia una ronda de dos días para definir si en noviembre empieza efectivamente con el tapering (el recorte de compra de bonos) tal como se espera.

En Argentina la huida del peso persiste y la búsqueda del dólar como refugio continúa. Con el lanzamiento al mercado de un billón de pesos posiblemente se reactive algo el mercado hasta el 14 de noviembre y es probable que a lo mejor se acorten algo las diferencias en el resultado electoral, pero eso será efímero, ya que la ola de pesos, sin inversión y sin empleo, terminará generando menos inversión y creación de empleo, provocando a meses vista más inflación y dólar más presionado.

Así, desde las primeras horas todos los dólares volvieron a subir y en un acting repetido, el Banco Central se vio obligado a quemar reservas y vender bonos para "domar al dólar", como dicen los kirchneristas, que piensan sólo en lo que ocurre hoy, ¿después? ya veremos qué hacemos...

Así, todos los dólares volvieron a arrancar hacia arriba pero el Banco Central terminó el día perdiendo US$ 105 millones, por lo que desde que el Gobierno recibió los DEG del FMI ya lleva perdidos nada menos que US$ 1.154 millones, y hoy tiene programado pagarle al Fondo una cuota por US$ 1.900 millones. Pero, en el medio, Guzmán se las ingenió para hacer otro artilugio, entregándole los DEG al BCRA, recibiendo una montaña de emisión de pesos, que serán utilizados en las próximas cuatro semanas.

Resultado, el dólar turista subió 51 centavos hasta $171,75 (en la mayor devaluación microdiaria de los últimos meses). El dólar oficial subió 31 centavos hasta $104,09, el blue bajó $1 hasta $184 y el mayorista subió 10 centavos hasta $98,46. El dólar Senebi bajó 33 centavos hasta $180,17. Pero a pesar del esfuerzo el dólar MEP subió 24 centavos hasta $172,68, en un nuevo récord. Y el contado con liquidación subió 23 centavos hasta $172,81, en su segundo récord. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue bajó al 76,8% y la del CCL  y el mayorista fue del 75,5%. Y, medidos en pesos, el euro subió 12 centavos hasta $115,37, el real bajó 11 centavos hasta $18,47 y la libra cayó 53 centavos hasta $134,40.

Las acciones en baja

Con $1.877 millones operados en acciones y $2.616 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires se derrumbó 6,2%. Pero el verdadero desplome se vio en Wall Street, con bajas de hasta el 13,5% para Central Puerto, Francés, Banco Macro, Grupo Supervielle, Grupo Financiero Galicia, IRSA P, IRSA I, TGS, YPF y Cresud como las más afectadas.

Obviamente el oleaje de Evergrande impactó en las commodities, ya que la probabilidad de impago de bonos genera gran desconcierto. Así el petróleo cayó más de 2%, los metales preciosos estuvieron bastante quietos pero los metales básicos también fueron afectados con bajas de hasta casi 3%, los granos también acusaron bajas pero menores, del 1,5%. Y entre lo más afectado del día estuvieron las criptomonedas, con una caída de casi 8% para el bitcoin y de hasta el 11% en otras variantes, ya que Xi probablemente no salve a Evergrande, pero ya aseguró que le pondrá todo tipo de trabas a los cripto activos.

¿Qué puede verse de aquí en más? Mientras el Gobierno persista en repetir un modelo que ya no da para más, y con granos que están entre 25% y 30% más bajos que hace cuatro meses, lo cual significa que posiblemente no haya loto de cosecha en 2022, inversores, economistas y analistas de todos los colores ya no miran la elección de noviembre, ni un posible acuerdo light con el FMI. Ven dos años largos, con un Gobierno que seguirá buscando cajas, para ver si logra seguir en el poder de alguna manera.

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