El Economista - 73 años
Versión digital

sab 13 Jul

BUE 4°C
"Salto al vacío o más decadencia": el lapidario panorama que traza el banco que maneja el "mentor" de Milei
Panorama

"Salto al vacío o más decadencia": el lapidario panorama que traza el banco que maneja el "mentor" de Milei

El mercado cambiario venía muy planchado después del overshooting previo a la primera vuelta. ¿Hasta ahora?

Leandro Gabin 10 noviembre de 2023

La recta final de la campaña, a horas del último debate presidencial y a poco más de una semana de las elecciones, está dejando poca sustancia y la misma incertidumbre. Las alianzas políticas se van tejiendo más por el espanto a lo ajeno que por convicción a lo propio. Es una elección en donde la gran mayoría de los votantes, al momento de ir a las urnas, tendrá que "comerse un sapo". La pregunta es cuál. 

Pero hay quienes se esperanzan, a pesar de todo. El ex gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey -que ahora se lo vio con el candidato de UxP-, lo dijo bien claro: "Si uno mira lo que pasó, es claro que este gobierno fue muy malo. Pero hay que mirar hacia adelante y pensar que Massa pueda hacer un gobierno peronista de centro, una unidad nacional. Esa es la apuesta. No mirar lo que pasó, sino hacia adelante". El "sapo" que eligió el salteño. 

Por ahora a Massa le cuesta mucho vender que su gobierno será el de un "neomenemista" como se intentó instalar a Alberto Fernández (en sus comienzos). Quizás precisamente por el nivel de fracaso la gestión del ex operador de Néstor y luego CFK, es que nadie cree, con sinceridad, que ese giro sea posible. Menos con la atenta mirada de Cristina, desde el lugar que ella elija, a lo que se haga. 

"Massa no es Alberto. Su historia política muestra cosas completamente distintas. Sin embargo, es una incógnita cómo jugará Cristina. Hasta que no empiece el partido no sabremos. Pero ellos, con sus millones de diferencias, han sabido cómo entenderse", retrató un consultor que trabaja con el peronismo. Ya habrá tiempo para las especulaciones.

Mientras que Massa basa su campaña en el miedo a los postulados de Milei, se abraza a los "mismo de siempre" (UIA y sindicatos), el libertario tiene sus propios frentes internos. La llegada de Mauricio Macri movió el avispero y muchos aún intentan ver una ventana para meterse. El expresidente quiere copar de gente propia a la hipotética gestión del libertario y desde su círculo íntimo asegurar que "no va a hacer ni la mitad de las cosas que dice". En el sentido de que ellos acotarán las "locuras" del candidato. Eduardo Amadeo es uno de los que más repite este tesis.

Mientras esto sucede, Milei dejó un mensaje a sus nuevos aliados sobre uno de los temas que, según él, son claves si gana: la dolarización. Macri dice que es inviable y por eso le quiere meter economistas propios (se habla de Federico Sturzenegger, Guido Sandleris y hasta el mismo Luis Caputo) mientras que Milei lo corre con su historia. "Ustedes (por los de Juntos por el Cambio) quisieron hacer algo prolijo y fracasaron. Tuvieron al Banco Central más independiente de la historia y casi salen en helicóptero. Hay que sacarle el juguete a la política, y ese juguete es el BCRA con la maquinita de emitir pesos", dice Milei cuando ve que los halcones del PRO lo empiezan a acorralar. 

"Hay que luchar contra lo políticamente correcto, porque lo políticamente correcto es una mierda", dijo Macri, desatado, en Uruguay
La llegada de Mauricio Macri movió el avispero y muchos aún intentan ver una ventana para meterse. 

De hecho, parte del argumento de Milei tiene que ver con "asegurar que así se acaba el populismo y no vuelve nunca más". Se refiere a que cualquier gobierno que gane, con buenas intenciones en lo económico, puede ser derrotado en par de años después y que regrese un gobierno populista. Milei cree que, sin la maquinita, no hay margen para que nadie -nunca más- haga "populismo económico". "Es un bien al país", dice el líder libertario.

Como sea, el resultado es una moneda al aire. 

Hay encuestas para todos lados y eso es más incertidumbre, algo que se palpará en los próximos días seguramente en el mercado cambiario, que venía muy planchado y a la baja después del overshooting previo a la primera vuelta. 

Fue curioso, en estos días, el último informe que escribió Gustavo Cañonero, el ex Deutsche Bank y BCRA. Más porque hace un tiempo es el director y portfolio manager de CMF Asset Management, la compañía financiera propiedad del banco cuyo máximo accionista, con casi el 70%, es el ultra liberal y "mentor intelectual" de Milei, Alberto Benegas Lynch (h).

Allí, y con un título sugestivo ("Argentina: entre un salto al vacío y más decadencia"), desplegó cómo ve el mercado a esta elección, sin favoritismo y con una dosis de dramatismo más allá de quien gane. Dijo: "El resultado electoral de octubre terminó ofreciendo las dos alternativas más extremas para el próximo gobierno. Una representa la continuidad del statu-quo, menos anticapitalista que la versión kirchnerista, pero con altos niveles de represión financiera, controles de capital, proteccionismo y capitalismo de amigos; difícilmente promotora de la inversión necesaria para el desarrollo deseado. La otra, caracterizada por una dolarización sin dólares y un ajuste fiscal indefinido, que simplemente ofrece un acto de fe, con riesgos de un rápido fracaso o ingobernabilidad, que bien podría terminar nutriendo al mismo sistema fracasado del pasado, exacerbándolo", escribió Cañonero. 

Para el economista de extensa trayectoria en Nueva York que, como muchos, volvió al país de la mano del macrismo, un gobierno de Massa muy probablemente mantenga o intensifique los controles de cambios que permiten contener, no evitar, un nuevo pico inflacionario. 

"Es por ello que el mercado de pesos reaccionó bien a los resultados electorales, no así el resto de los mercados, en particular el de deuda en dólares", dice. "Una administración Massista posiblemente corrija alguno de los desequilibrios actuales, pero difícilmente se pueda esperar un cambio fundamental. Su propuesta de ajuste impositivo luce imposible de aplicar, pero algo de mayor carga impositiva es altamente esperable en este caso. La prognosis de un gobierno Massista es una economía que todavía tiene que lidiar con un déficit importante, requiriendo de inflación alta para financiarse", apunta.

Y en el caso de Milei, dice, la perspectiva es más incierta. "Porque existe poca precisión de su ajuste fiscal o de su ambicioso plan dolarizador sin dólares. Esto último luce extremadamente desafiante, y puede rápidamente llevar a una nueva aceleración inflacionaria", advierte. Y hace una cuenta:

  • La suma de pasivos del BCRA más deuda del sector público en manos privadas alcanza hoy el equivalente a US$ 45.200 millones valuados al contado con liquidación (CCL). Esta cifra era de US$ 65.000 millones en noviembre del 2015. 
  • En ese momento, las reservas netas eran negativas US$ 5.000 millones, y hoy lo son en US$ 10.000 millones. En diciembre 2015, este desbalance no impidió a la administración macrista liberar el mercado cambiario, aunque a costo de una inflación más alta inicialmente. 

"Una nueva hiperinflación puede evitarse, aunque es improbable que se pueda impedir una muy alta inflación, al menos en 2024": CMF
"Una nueva hiperinflación puede evitarse, aunque es improbable que se pueda impedir una muy alta inflación, al menos en 2024": CMF

"Igualmente, vale recordar, que en sus comienzos el gobierno de Macri generaba una fuerte confianza en los mercados financieros, y la brecha inicial entre tipo de cambio oficial y paralelo era en sus días máximos de 50%. En el extremo de una dolarización, no correr riesgos de inestabilidad nominal implicaría tener disponibles US$ 55.000 millones (US$ 10.000 millones  para compensar por las reservas netas negativas)", dice el ex Deutsche.  

"El sapo", para el mercado, también es total. 

En esta nota

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés