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Los municipios quieren tomar deuda y tienen el aval de Nación

25-11-2016
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Cada vez más, los intendentes se muestran interesados por salir al mercado de capitales con bonos municipales para financiar obras de infraestructura y ganar autonomía fiscal respecto de sus provincias. En lo que va del año, llevan colocados Letras y bonos por más de $ 700 M que ascenderían a $ 1.000 M para fin de año ?en títulos de entre $ 60 M y $ 200 M?, mientras que la cifra podría crecer el año próximo. “Hay alternativas e instrumentos y también existe demanda del mercado de capitales”, asegura Nicolás Jensen, head del sector público en Puente.

En las décadas recientes ?y más aún en los últimos años?, los gobiernos locales han venido ganando mayores responsabilidades en distintas áreas, que van desde la seguridad hasta la ejecución de ciertas obras de infraestructura, pasando ?en muchos casos? por algunos servicios de salud, la recaudación de impuestos provinciales, la aplicación de programas y políticas públicas de organismos provinciales y nacionales y la educación, incluso universitaria. Los límites entre las responsabilidades de los tres niveles se han vuelto mucho más porosas y en ese marco, los intendentes se enfrentan a mayores necesidades de hacerse de recursos propios. “Las consultas son infinitas. Muchos están evaluando la alternativa, sobre todo aquellos que tienen un plan de obras de infraestructura ya en marcha y no quieren depender de transferencias de los niveles superiores de Gobierno”, señala Jensen.

Por otro lado, plantea Jensen, “hay en los municipios una demanda muy intensa de lo que es la inversión en infraestructura en las ciudades”. “El intendente sabe que la inversión en infraestructura es vital para iniciar un círculo virtuoso que termina con una mayor recaudación de ingresos propios, porque se dinamiza la actividad local, mejora la infraestructura, el empleo, el bienestar de la comunidad y a su vez, los ingresos propios, que permiten repagar ese propio financiamiento”, describe.

Además, este tipo de instrumentos contribuyen a dar visibilidad a las gestiones municipales, un activo muy valorado en términos políticos. “Es una tendencia que cada municipio quiere marcar su propia impronta de gestión y la manera de diferenciarse es gestionando mejor que los demás, y para eso, salir al mercado es una buena propaganda”, observa.

La respuesta del mercado, por otro lado, viene siendo positiva y arrojando sobredemanda en las colocaciones de este año, según el head of sector público de Puente. “No se han registrado significativos diferenciales de tasa entre las provincias y los municipios. Los inversores en ese sentido, no castigan al instrumento por ser municipal”, afirma.

Ante esta posibilidad de colocaciones, las ciudades mejor posicionadas serán las capitales y las más grandes. La situación fiscal de los municipios, como en el caso de las provincias, es heterogénea. Sin embargo, los gobiernos locales gozan de dos activos: un nivel de endeudamiento casi nulo e ingresos asegurados por ley gracias a la coparticipación provincial. No obstante, señala Jensen, “es importante que los municipios mejoren la proporción de recursos propios sobre ingresos totales, que es lo que le genera una mayor autonomía fiscal y que le permite destinar recursos con mayor grado de libertad a repagar deuda o iniciar obras con su propio financiamiento”.

Pero en cualquier caso, destaca las emisiones como algo positivo. “Además de mejorar la recaudación propia, el tema de financiarse es también para incrementar el número y tamaño de las obras de infraestructura de ejecución municipal. Son bajos los niveles de gasto en capital respecto a gasto total y eso tiene que ver con la dependencia de las transferencias. Si el intendente puede hacer uso de esas transferencias para estructurar financiamiento para la ejecución de obras, eso le da un margen de acción al municipio que hasta ahora no ha tenido. En ese sentido, es muy destacable el efecto que tiene”, resalta.

La posición del Gobierno

Frente a este fenómeno, desde el Gobierno no ponen mayores reparos, aunque sí hacen algunas observaciones. Para el subsecretario de Asuntos Municipales, Lucas Delfino, la posición del Ministerio del Interior ante el interés de los intendentes en colocar bonos en el mercado es “extremadamente pragmática”. “En general, estamos de acuerdo, pero después hay que ver los pormenores de cada municipio. Creemos que el financiamiento es una buena herramienta de acuerdo a qué tasa, en qué circunstancias y para qué se usa”, responde ante la consulta de El Economista.

Sobre todo, donde pone reparos el Gobierno Nacional es en torno al destino que se le vaya a dar a esos recursos, antes que a la magnitud del distrito que salga al mercado o su estructura productiva. “Si es para darle mejor infraestructura a los municipios, estamos de acuerdo y el Gobierno Nacional va a acompañar. Si es para tratar de paliar estructuras municipales completamente deficitarias no, porque seguiríamos complejizando el problema”, advierte.

Las colocaciones de este tipo requieren aprobación del gobierno provincial y nacional, aunque según Jensen, “dado que el paso previo a la emisión es la calificación crediticia del municipio, ya esa etapa se fija en la situación fiscal y da una idea bastante concreta del estado fiscal del municipio”. Por otra parte, en la mayoría de los casos, si es convalidada por la gobernación, también lo es por la Nación.

“Lo que nosotros analizamos es principalmente distintos indicadores como cuánto es la nómina respecto al gasto total (que no supere el 50% o 55%), cuál es el porcentaje de ingresos propios sobre los totales, los servicios de deuda sobre el Presupuesto. Son tres o cuatro indicadores que en general, la mayoría de los municipios lo superan sin problemas”, aporta Jensen respecto al paso de la calificación crediticia.

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