El Economista - 70 años
Versión digital

dom 05 Feb

BUE 20°C
Versión digital

dom 05 Feb

BUE 20°C
Ecolatina

Los bienes lideran la recuperación y el principal riesgo es un salto cambiario

En julio, los rubros productores de bienes produjeron casi 4% más que antes de la irrupción de la pandemia.

Los bienes lideran la recuperación y el principal riesgo es un salto cambiario
11-10-2021
Compartir

La actividad económica  mantiene su recuperación, aunque no está exenta de altibajos, y actualmente se encuentra 1% por debajo de los niveles prepandemia. Sin embargo, el rebote de la economía se caracteriza por su heterogeneidad: los bienes liderando y los servicios con más rezago. De cara al futuro cercano, el principal riesgo en el horizonte es un salto cambiario que ponga en jaque esa recuperación.

Un informe de Ecolatina señaló que la reactivación comenzó cuando se flexibilizaron las restricciones a la circulación en la última parte de 2020 y que a partir de allí la dinámica estuvo signada por un comportamiento heterogéneo “en el que conviven sectores que ya operan muy por encima de 2019 con otros que recién están despegando”.

La consultora realizó un análisis sectorial en el que comentaron que, por un lado, los rubros productores de bienes mostraron nueve meses consecutivos con niveles superiores a la previa de la crisis sanitaria. Así, en julio último produjeron casi 4% más que antes de la irrupción de la pandemia. Por el contrario, los sectores proveedores de servicios aún se encuentran más rezagados y, tal como explicaron, todavía no recuperaron el terreno perdido, ubicándose en niveles inferiores a los anteriores al Covid: 1,4% por debajo.

Bienes por encima

De cara al cierre del año, el reporte mencionó que estas actividades (productoras de bienes) seguirán mejorando, aunque “moderarían el ritmo de crecimiento”. Dentro de ellas podemos distinguir varios rubros con desempeños distintos, uno de ellos es la industria manufacturera que opera 7% sobre el nivel previo al Covid, ubicándose como uno de los líderes de la recuperación.

La segunda ola de la pandemia, entre abril y mayo, implicó un freno para todas las actividades. “De todas maneras, hubo otros factores incentivaron la producción industrial, como las tasas reales negativas, la mejora marginal del poder adquisitivo del salario y la implementación de programas oficiales que incentivaron estas compras (por caso, Ahora 12 y créditos a tasa 0% para monotributistas)”, detalló el informe.

Para los próximos meses, Ecolatina espera que los factores mencionados sigan vigentes, aunque la evolución del sector “no estará exenta de vaivenes”. Por caso, el dato del Índice Industrial Manufacturero (IPI), que releva el Indec, exhibió en julio y agosto dos caídas mensuales desestacionalizadas (-2,2% y -0,6%, respectivamente). Igualmente, las expectativas para el sector son positivas: casi el 80% de las empresas encuestadas por el organismo estadístico espera que la demanda interna aumente o se mantenga estable en los próximos meses.

“Considerando que este sector ya recuperó todo el terreno perdido por la pandemia e incluso gran parte de lo cedido en 2018 y 2019, es posible que el ritmo de crecimiento se desacelere”, dijo la consultora. En este sentido, destacaron que el uso de la capacidad instalada está solo 3 puntos porcentuales (p.p.) por debajo del promedio de 2017, que representa el máximo de la serie de los últimos años, “por lo que el espacio para seguir creciendo sin ampliar la capacidad productiva es acotado”.

Otro de los grandes segmentos que impulsó la producción de bienes es la construcción. Esta actividad se ubicó en julio en niveles 4% superiores a los de la prepandemia, ayudando a una rápida reactivación de la inversión productiva, que en el segundo trimestre se encontró un 20% por encima de la pre-crisis.

Para Ecolatina, detrás de este buen desempeño se pueden diferenciar dos etapas. En la segunda parte del año pasado, la mayor permanencia en el hogar junto con el cepo y la brecha cambiaria impulsaron la demanda para pequeñas refacciones. En cambio, en el primer semestre de 2021, estas construcciones perdieron fuerza, pero fueron reemplazadas por la reanudación de las obras privadas de mayor magnitud y el impulso de la obra pública.

El informe resaltó que la construcción, la cual mostró una caída de su actividad en julio respecto al mes previo (-2,6%), podría estar comenzando a mostrar signos de estancamiento. “Sin embargo, para el resto del año no prevemos que existan nuevas restricciones operativas que impidan su normal funcionamiento, a la par que el costo de la construcción medido en dólares seguirá siendo atractivo y el impulso a la obra pública traccionará la construcción”, afirmaron.

En tanto, dentro de los productores de bienes también se encuentra el sector primario, que exhibió un desempeño más magro. “Por caso, el sector agropecuario y ganadero junto al de minas y canteras todavía se encuentran por debajo de los niveles prepandemia (-1%)”, comentó Ecolatina. De esta forma, descontando de la producción de bienes a estos rubros, el panorama es más favorable: “el resto de ramas productivas tuvo una actividad 7% por encima de febrero de 2020”.

Los servicios, rezagados

A diferencia de los productores de bienes, los proveedores de servicios aún no lograron recuperar el terreno cedido por la pandemia, aunque al desagregarlos se observa que algunos tuvieron un desempeño algo más favorable que otros. Dentro de los de mejor performance, señaló el reporte de la consultora, se encuentra el caso del comercio minorista y mayorista que, al igual que la industria y la construcción, se mantiene hace varios meses arriba de los niveles previos al Covid (en julio, llegó a ubicarse más de 10% por encima).

“En un contexto de políticas económicas que ponen plata en el bolsillo de la gente, tanto por el lado de las transferencias como con créditos subsidiados y elevada liquidez, y con un salario real que comienza a abandonar el terreno negativo, este sector que depende sensiblemente de la demanda interna pudo incrementar sus ventas, y mantendría el buen desempeño en el corto plazo”, dijo Ecolatina.

A contramano se ubicaron los sectores más perjudicados por la naturaleza sanitaria de la crisis, que siguen operando en niveles de dos dígitos por debajo de sus picos anteriores. El rubro más golpeado sigue siendo hoteles y restaurantes, que en julio se ubicó 48% abajo de la prepandemia, seguido por servicios sociales y personales, donde se encuentran determinadas actividades de esparcimiento, como teatros y espectáculos deportivos (-32%) y transporte y comunicaciones (-13%).

De cara a lo que sigue, Ecolatina proyectó que con el avance de la vacunación y la ampliación de aforos permitidos, los sectores asociados al esparcimiento mostrarían mejores números. Por su parte, las actividades que implican una mayor aglomeración de personas en los grandes centros urbanos están volviendo a la normalidad y aquellas vinculadas al turismo también tendrían una mejoría.

De esta manera, “esperamos que las actividades que aún se encuentran rezagadas aceleren su recuperación en los próximos meses, cuando también podría darse un driver extra con la apertura de las fronteras a la recepción de viajeros”, estimó el trabajo.

Incógnitas latentes

A su vez, para Ecolatina el principal interrogante es si estos sectores de servicios tendrán margen para recuperar todo el terreno perdido en los próximos meses o alcanzarán un nuevo “techo” de actividad más bajo al de los años anteriores. Esto podría darse por la pérdida de “capacidad instalada”, si los cierres prolongados hubieran llevado una reducción en la cantidad de proveedores.

Según los datos publicados por Afip, se perdieron una totalidad de 30.000 empresas en los últimos dos años, con datos a mayo de 2021, último disponible, y casi el 90% de ellas estaban vinculadas con la provisión de servicios. Peor aún, las caídas más significativas estuvieron en los sectores que todavía no recuperaron su nivel habitual de ventas (transporte, alojamiento, restaurantes y esparcimiento), dado que en promedio mostraron una caída del 13%, representando un tercio de los cierres (alrededor de 10.000 empresas).

“Es posible que la destrucción de capital producto de la pandemia impida la aceleración en la recuperación de estos sectores, que todavía no pudieron despegar. Una vez que el efecto rebote se diluya, el crecimiento se moderará”, apuntaron.

Para finalizar, el informe planteó que la gran duda vigente sobre el vigor de la recuperación es la posibilidad de una disrupción cambiaria. De cara al año entrante, el buen desempeño de la industria, la construcción y el comercio, que hoy explican la mayor parte del crecimiento del PIB, podría verse interrumpido si hubiera un salto en el tipo de cambio.

“La demanda de estos rubros está muy vinculada con el poder adquisitivo doméstico, hoy traccionado no solo por el congelamiento de las tarifas y las políticas destinadas a dinamizar al consumo, sino sobre todo por la apreciación del dólar. Por este motivo, un salto cambiario o una aceleración del ritmo de depreciación diario podrían obturar la recuperación”, concluyó Ecolatina.

Todo sobre la inflación

Hay inflación cuando se produce un aumento general y sostenido de los precios de la economía. No son aumentos puntuales de algún servicio o bien sino de casi todos y, además, que esas subas se sostienen en el tiempo.


Si bien se trata de un proceso complejo y "multicausal", el factor principal suele ser un desequilibrio fiscal que se financia con emisión monetaria o con endeudamiento no sostenible que termina en un repudio a la moneda y/o también una devaluación. Milton Friedman, padre del monetarismo, solía decir: "La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario".

La inflación de Argentina está, hace varios años, entre las más altas del mundo. En 2022 fue de 94,8%, y casi duplicó a la de 2021 (50,1%). Fue la tasa más alta desde 1990. Las proyecciones para 2023 no son buenas y se espera que la inflación vuelva a estar cerca de 100%.

Se dice que la inflación es un impuesto a los pobres porque son esos sectores los que tienen, por un lado, menos ahorros y, por el otro, menos capacidad de poder aumentar sus ingresos (vía paritarias, por ejemplo) ante la suba de precios. Por eso, cuando sube la inflación, los gobiernos tratan de proteger a los sectores de menores ingresos para que no caigan en la pobreza.

Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés