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Inversores: hay alpinistas de riesgo que trepan sin arnés

En Argentina, sólo para ganar una elección, se hacen movidas que después de noviembre pueden provocar impacto.

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Luis Varela Luis Varela 24-09-2021
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Por Luis Varela

Un poco a tientas, con datos de la realidad que cambian de manera permanente, los jefes de los principales bancos centrales del mundo (Fed, BCE, BoJ, BoE, BPCh) no tienen otra alternativa que seguir regando el mundo entero con billetes al por mayor. No tienen alternativa: hasta que los rastros del Covid no terminen de extinguirse y que con ello la actividad económica global se normalice, no tienen otra alternativa que seguir inflando el globo especulativo.

El tema es muy sencillo, no hay opción. Con algunos países que tienen alta vacunación pero igual registran nuevamente muchos contagios y más muertes por el reguero de la cepa Delta, si a la incertidumbre sanitaria se le llegara a agregar una crisis financiera global por desplome de activos en todas partes, podría generarse una crisis planetaria con repercusiones desconocidas. Y, ante el mal mayor, prefieren seguir repartiendo efectivo, soportando más inflación hasta que el Covid ya no moleste.

De esa manera, con los desastres que el virus generó en un sinnúmero de empresas en todas partes, muchos gobiernos están empezando a tomar nota que la recuperación de compañías será un proceso mucho más trabajoso que lo que se venía considerando. De ahí que en casi todas las estadísticas empiezan a achicarse las perspectivas de repunte del PIB para este año, imaginando números mejores para 2022 o 2023.

Así, con el riesgo de quiebra de, por ejemplo, la gigantesca inmobiliaria Evergrande en China, se teme que haya un incumplimiento en dominó de otras empresas, ya que muchos fondos de inversión de todas partes tienen títulos de esa compañía. Y la movida mostrada hasta ahora por Xi Jinping es darle fondos a la empresa para que cumpla con todos los pagos dentro de China, desentendiéndose de lo que pueda ocurrir en el exterior, lo cual abre una especie de caja de pandora.

Y mientras eso pasa en China, tenemos a norteamericanos y europeos repartiendo dólares y euros. La Fed viene avisando, como en una chacarera, que el reparto se acaba, se acaba, pero las semanas siguen pasando. Y el BCE acaba de anunciar que, como China, incrementará la compra de bonos en euro, para sostener los valores y darle liquidez a toda la Unión Europea.

Este fenómeno de reparto de dinero de manera indiscriminada, que es denunciado como algo peligrosísimo por varios economistas de renombre, dando advertencias muy importantes por lo que pueda ocurrir en los próximos meses, está poniendo en acción a un tipo de inversores altamente especulativos, que consideran que "lo que está en riesgo es demasiado grande para caer" y  toman deuda barata y compran papeles de manera muy selectiva, tratando de sacarle al limón las últimas gotas que le queden.

Así, en el mercado se empieza a describir a este tipo de jugadores como si fueran una especie de alpinistas de alto riesgo, que trepan sin arnés. Gente con muchísima experiencia, que siguen flotando en la espuma de la volatilidad, con el dedo colocado encima del botón "vender". Y por conocimiento serán los primeros en bajarse del tren, antes de que descarrile, y dejarán en el impacto a los ahorristas sin experiencia que son seducidos con promesas publicitarias, con permanente venta de espejitos de colores.

El mercado local

Y en la Argentina, que está sumergida en medio de una pulseada que tiene alta chance de terminar con un poder político que está enmarañado en la cima del mando desde que volvió la democracia en 1983, esos alpinistas están en el poder: el Gobierno está realizando una jugada puramente electoral, repartiendo dinero a diestra y siniestra, haciendo todo tipo de promesas de campaña, con un objetivo único: dar vuelta el resultado de las PASO, para no perder el quórum en el Senado y para que eventualmente la presidencia de Diputados no caiga en manos de un opositor.

Y lo que corta la respiración de todos estos movimientos es que muchas de las autoridades que tienen el joystick del poder están siendo amenazadas o directamente se mueven con una liviandad incomprensible. Ayer, por ejemplo, el prestigioso semanario británico "The Economist" pidió la renuncia de Kristalina Georgieva al FMI por su actuación en el Banco Mundial, lo que  pondría en una nebulosa la negociación que está llevando Argentina. Y, a nivel local, de manera desconcertante, la Corte Suprema se reunió por zoom para elegir nuevo Presidente, y dos de los votantes ni aparecieron.

Al mismo tiempo, luego de tener 22 meses con un Gobierno orientado hacia la izquierda, hablando de Evo, de Cuba, de Venezuela, de Palestina, para ver si pueden sobrevivir en el poder, sin perder el dominio del Congreso, llega una conducción como la de Juan Manzur, que pertenece a la derecha peronista, completamente opuesta a todo lo que se vino defendiendo hasta ahora.

Todo esto está generando en los mercados externos movimientos de alta volatilidad, en la que ayer los números de la taba cayeron en "suerte", con un alivio tras las ruedas anteriores. Pero en Argentina la fuga de los pesos continúa con salida de dólares por infinidad de vías, con el Gobierno buscando controlar las cotizaciones más conocidas, como el blue, el MEP o el contado con liquidación, pero las transacciones alternativas van por carriles diferentes y los precios siguen subiendo, por ahora fuera de la atención (y del susto) del ahorrista medio.

El dólar en el mundo

Así ayer en el exterior ya no hubo un apoyo tan decidido hacia el dólar. En los mercados externos el billete verde subió 0,5% contra el yen y 0,2% contra el real, pero bajó 0,2% en México y Chile, cedió 0,4% contra el euro y achicó 0,7% contra la libra. Y lo más distintivo fue que los bonos del Tesoro de EE.UU. perdieron valor contado, por lo que sus tasas a vencimiento subieron algo: 0,92% anual a 5 años, 1,41% a 10 años y 1,92% a 30 años.

Y en Argentina, mientras crecen las operaciones del dólar senebi, o los dólares que se transan vía criptomonedas, ADR o Cedears, la tendencia fue la misma: en la apertura los precios crecieron mucho, y al cierre terminaron en general con sumas, con incrementos mayores en los canales en los que el Gobierno todavía no preparó las herramientas como para poder intervenir.

Así, mientras Martín Guzmán sigue haciendo asientos contables cada vez más peligrosos, denunciados por expertos como Miguel Kiguel, Juan Carlos De Pablo, Carlos Melconian o Ricardo López Murphy, ayer el BCRA volvió a tomar una montaña de Leliq, incrementando su deuda: absorbió de los bancos otros $ 202.238 millones, con las tasas de interés clavadas, utilizando además el ancla en los tipos de cambio, mientras reparte plata a mansalva.

Ayer, por ejemplo, con la precisión de un cirujano, el jefe de Gabinete Juan Manzur visitó José C. Paz, La Matanza y Moreno, donde sale a buscar 360.000 votos para revertir las PASO. En muchas intendencias del gran Buenos Aires hubo reparto de electrodomésticos, bicicletas, zapatillas y otros productos. 

El dólar en Argentina

Con todo ese marco, que solo busca revertir la elección, sin importar lo que pase más allá, el dólar turista bajó 10 centavos hasta $171,67. El dólar oficial bajó 6 centavos hasta $104,04, el blue se mantuvo sin cambios en $185 y el mayorista subió 5 centavos hasta $98,54, con el Banco Central perdieron otros US$ 42 millones de las reservas. Y, de manera inquietante, el dólar Senebi alcanzó un récord con un salto de $2 pesos $184. El dólar MEP también fue a máximos con una suba de 34 centavos hasta $173,33. El contado con liquidación subió 29 centavos hasta $173,42. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 77,8% y la del CCL y el mayorista fue del 76%. Y, medidos en pesos, la libra subió 96 centavos hasta $135,11, el euro subió 43 centavos hasta $115,58 y el real bajó 6 centavos hasta $18,56.

La quema de bonos no fue tan intensa, por lo que los titulos pudieron recuperar 0,5% y el riesgo país bajó 14 unidades, hasta 1.602 puntos básicos, casi 9 puntos el nivel que tienen los países vecinos. Pero quizás donde más se notó la orientación de los inversores fue en el tipo de herramienta elegida: otra vez el volumen operado en Cedears (acciones extranjeras) triplicó a lo negociado en papeles locales, que acumulan negocios mínimos, insignificantes.

Con las emisiones ventilador del exterior, los alpinistas que arriesgan todo hicieron subir en bloque a los índices de la Bolsa de Nueva York: ganó 1% en Nasdaq, 1,2% el S&P y 1,5% el Dow. Y también fue un muy buen día para la Bolsa de San Pablo que ganó 1,6%, no tanto para México que mejoró apenas 0,2%.

Pero la Bolsa porteña fue una lágrima. Con $1.194 millones de pesos operados  en acciones y $3.741 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires terminó casi sin cambios. Mientras que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York estuvieron mixtos, con un buen día para Despegar y otro día nublado para Edenor, TGS y los bancos.

Luego de la variante Delta

Como muchos apuestan a que la cepa Delta también se apague, el petróleo pudo subir nuevamente, los metales básicos estuvieron sin tanto impulso, los granos actuaron en positivo. Pero otro tema que genera inquietud es la debilidad de los metales preciosos (con sospechas de que la Fed y el Banco de China están usando sus reservas), y con todo eso las criptomonedas hicieron un poco de pie, tanto que el bitcoin mejoró 3,5%, con subas menores para el resto de las criptomonedas.

El gran tema es hacia dónde pueden ir las cosas con alpinistas que juegan con alto riesgo y sin arnés, no tanto por lo que pueda pasar con ellos, sino por lo que puedan provocar por todo el sistema. Ayer, por ejemplo, la ministra de Salud, Carla Vizzotti se mostró un poco más ambigua en cuanto al uso de los barbijos y las aperturas. 

Manzur, jugando su carrera política a cara o cruz, sentenció abramos todo. Pero la médica especialista Marta Cohen advirtió que la apertura de Manzur "es apresurada, y no se testea, por lo que la reapertura es temporal, hay que seguir teniendo cuidado".

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