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El Gobierno busca llevar el repunte al bolsillo de la gente

Durante este año electoral, espera que la reactivación se traduzca en más consumo y mejores expectativas

27-03-2017
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Los datos de actividad publicados la semana pasada demostraron que la recesión económica se detuvo durante el segundo semestre. Pero dejaron por otro lado dudas respecto a cómo se volcará esa recuperación en la calle, ya que el consumo mostró caídas de 2,9% y 2,1% en las comparaciones desestacionalizadas del tercer y cuarto trimestres. Entrado el año electoral, el Gobierno apunta a que una serie de medidas impulse el consumo antes de la largada del cronograma electoral, que arrancan en agosto con las PASO. ¿Cuáles son sus herramientas? La mejora del poder adquisitivo, tanto de la mano de un mayor salario real gracias a la desinflación, como de la Reparación Histórica a jubilados y de una mejora en los planes sociales. La recuperación del empleo y otras iniciativas focalizadas como el renovado programa de viviendas Procrear, también harán su aporte.

Hasta ahora

Lo que necesita y busca el Gobierno es que el rebote en la actividad llegue a los bolsillos, y las PASO de agosto ponen un tope al plazo para que la reactivación llegue a notarse en la calle. En ese sentido, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Di Tella muestra que el repunte de la economía aún no tuvo efectos de bolsillo que el Gobierno pueda capitalizar. El ICC, una encuesta a 1.205 personas que se realiza a nivel nacional, mostró que en marzo las expectativas respecto al próximo año cayeron 0,1%, mientras que a tres años mejoraron sólo 0,8%. Como dato positivo aparece que la gente percibe una mejora en su situación personal, respecto a un año atrás, lo que hizo que se registrara una mejora de 5,8% en esa percepción. Pero para el próximo año el crecimiento de las expectativas fue apenas de 0,2%.

Tampoco los datos de consumo del primer trimestre vienen dando buenas noticias: para CAME el consumo cayó 2,5% en enero y 4,1% en febrero. Y según los datos publicados por el Indec, las ventas en supermercados y shoppings cayeron 12,1% y 11% en enero, respectivamente.

Optimismo futuro

Con el primer trimestre ya jugado para el consumo y las expectativas de la calle, el Gobierno tiene cuatro meses para lograr que la reactivación de la economía llegue a percibirse en la calle, hasta la llegada de las PASO en agosto. La experiencia histórica muestra que no suele haber grandes cambios entre las elecciones primarias y las generales, por lo que un triunfo en agosto es esencial para el oficialismo.

Durante el fin de semana, trascendió un informe realizado por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que muestra una proyección optimista de lo que ocurrirá este año con el ingreso de jubilados y asalariados, de la mano de las asignaciones y otras prestaciones, del salario real y del crédito.

En ese marco, el panorama semanal de Federico Muñoz y Asociados remarcó que el nivel de actividad económica es el “determinante crítico de la intención de voto” y proyectó que el consumo comenzará a recuperarse gracias al aporte de tres factores: la progresiva recomposición del salario real, el repunte del empleo y la Reparación Histórica a jubilados. “Habrá que ponderar además el impacto de la obra pública que promete adquirir volúmenes muy significativos. Por otra parte, aquellos que de aquí a octubre compren vivienda con uno de los nuevos créditos hipotecarios en pesos a 30 años encontrarán un buen motivo para votar al oficialismo”, señaló.

En cambio, un informe de Economía & Regiones (E&R) coincide en que el desempeño de la actividad es el dato decisivo a mirar para determinar si los bolsillos van a sentir una mejora, pero extrae conclusiones menos optimistas para la intención del Gobierno a propósito de ello. “La economía no crecerá en serio este año, con un nivel de actividad que le permita a la ciudadanía sentir una mejora. Es decir, no va a haber un aumento sustancial del empleo privado genuino y permanente, tampoco una mejora sustancial del salario real; por ende no habrá que esperar una fuerte recuperación del consumo”, advierte. “En 2017 la economía mejorará fundamentalmente por la mala base de comparación que fue 2016. Sin inversión y sin aumento de las posibilidades de producción no hay creación de empleo y aumento de demanda de trabajo, en consecuencia no puede haber mejora del salario real”, detalla el informe.

En la vereda de enfrente y más en línea con Muñoz, para Invecq la recuperación del producto ya está “impactando en el mercado laboral, provocando una recuperación de la cantidad de ocupados registrados”. “Al mismo tiempo, con la importante desaceleración de la inflación anual que se está verificando, el poder de compra de los salarios está también registrando una recuperación desde el mínimo alcanzado en junio del 2016”, sostuvo un informe de la consultora.

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