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UST asegura ser el dólar inconfiscable que todos esperaban: ¿es realmente así?

¿Habremos encontrado finalmente la forma de tener un dólar descentralizado? ¿Uno que es escalable y que no puede ser intervenido por los gobiernos? Lamentablemente, no.

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Finalmente llegó el día. Diem, el proyecto de stablecoin de Facebook (que ahora se llama Meta) se acabó. Así lo anunció su CEO, Stuart Levey, al conocerse que Silvergate, que era socio de Diem, va a adquirir los activos y continuará con la empresa. Si bien reconocen que el lanzamiento original de Libra, que era el nombre anterior de Diem, no tuvo el mejor diseño, la razón del cierre sería la presión de los reguladores que desconfían de la empresa de Mark Zuckerberg.

Es notable que justo se da cuando Jerome Powell, Chairman de la Fed, explicó que las stablecoins podrían convivir perfectamente con una potencial CBDC (Moneda Digital del Banco Central) que pudiera lanzar la autoridad monetaria de ese país. Además explicó que esas nuevas tecnologías, debidamente reguladas, ayudarían a mejorar el sistema de pagos de Estados Unidos. Aunque no me crean, Argentina no tiene nada que envidiarle en ese rubro al país del norte.

También se expresó en ese sentido la Reserva Federal, a través de un paper que publicó el mes pasado donde describe los beneficios y amenazas que las stablecoins implicarían para el sistema financiero. Especialmente se centró en el riesgo que suponen para los bancos en su función de intermediación crediticia, cuestión que, como expliqué en otra ocasión, no tiene fundamento teórico.

Recordemos, sin embargo, que no todas las stablecoins son iguales. No sólo se diferencian por el grado de regulación sino también por el hecho de ser centralizadas o descentralizadas. Estas últimas apuntan a no tener un ente centralizado, valga la redundancia, que las controle y, por lo tanto, ningún gobierno podría evitar las transacciones ni tampoco confiscarlas.

Tal vez las más conocidas en ese grupo son DAI y UST. En el primer caso, muchos creen que no puede considerarse como descentralizada dado que gran parte de su respaldo está cubierto por USDC, que como el lector de esta columna ya sabe, es la segunda stablecoin en importancia y asegura tener un respaldo del 100% en cash y equivalentes. 

La razón es que aquel criptodólar funciona como el sistema financiero, el cual necesita tener acceso al déficit fiscal para no entrar en un sistema parecido al Ponzi. En este caso la forma de acceder fue a través de USDC.

El segundo caso, en cambio (el UST), sí debiera ser considerada descentralizada. Es una stablecoin que tiene un diseño muy interesante en el cual los “accionistas” del proyecto, que son los poseedores del token Luna, son los encargados, a través de incentivos, de mantener la paridad de UST (la T es por Terra obviamente). 

Cuando esa moneda se aprecia respecto al dólar, aquellos accionistas tienen la posibilidad de emitir nuevos UST a cambio de tokens Luna por el valor de 1 dólar, ganando la diferencia. Por otro lado, cuando la moneda pasa a valer menos de un dólar, los tenedores de UST pueden comprar Luna por el valor de un dólar, entregando a cambio un UST.

De esa forma la oferta de UST se regula de manera descentralizada gracias a los intercambios con el Token Luna cuyos tenedores, además, reciben comisiones por cada transacción que se hace con UST. Ello genera el incentivo para que Luna tenga un valor de mercado para los accionistas. La stablecoin ya es la tercera en capitalización de mercado por detrás de Tether y la ya mencionada USDC. Pasó de tener un tamaño de casi US$ 3.000 millones en noviembre pasado a contar con más de US$ 11.000 millones al día de hoy. Luna, por su parte, ya se ubica novena en el ranking de criptos de CoinMarketCap con una capitalización de US$ 19.000 millones.

Son números que impresionan y pareciera que Terra/Luna tiene verdaderamente un diseño perfecto. ¿Habremos encontrado finalmente la forma de tener un dólar descentralizado? ¿Uno que es escalable y que no puede ser intervenido por los gobiernos?

Lamentablemente mi respuesta es “no”. Existe un “pero” muy grande cuando hablamos de UST y es que la stablecoin tiene el riesgo de una cripto volátil, pero no sus beneficios. La razón es simple: el sistema funciona bárbaro cuando ese criptodólar es utilizado masivamente, pero todo entraría en riesgo en el caso de que hubiera una corrida contra la stablecoin y el token Luna, al mismo tiempo. En ese caso, tantos los tenedores de Terra como los de Luna intentarían vender generando que caiga el precio de ambos tokens.

¿Qué gracia tiene un dólar estable con riesgo cripto? Sí, ya sé, si uno tiene sus dólares en PayPal o en USDC también tiene el riesgo de que esa empresa quiebre, pero al menos sabemos que existen activos de respaldo y reguladores que los vigilan. En el caso de Terra/Luna si el sistema llegará a romperse no existiría nadie a quien poder quejarse. Sería un claro caso de “a llorar a la Iglesia”.

Si bien aquel sistema puede considerarse descentralizado, creo que no puede decirse que los tokens UST son efectivamente un “dólar”. De hecho, creo que es imposible crear un dólar verdaderamente descentralizado. En el caso de DAI, por falta de acceso al déficit fiscal y en el caso de UST, por estar sujeto al riesgo cripto de su “partner” Luna.

Mi amigo y exvicepresidente de nuestro BCRA, Lucas Llach, asegura haber encontrado la vuelta para crear un verdadero dólar descentralizado y escalable, pero dice necesitar “1 palo verde” para desarrollarlo. Esperemos que algún lector se atreva a facilitarle el dinero. Seguramente Lucas acepte UST, a pesar de todo.

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