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El sector automotor está parado, pero es optimista

Con el sector frenado, terminales e importadores aguardan una serie de definiciones de parte del nuevo Gobierno que permitan reactivar las operaciones. Nadie se anima a pronosticar cómo será el mercado 2024, aunque ya se ve "luz al final del túnel".

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Sergio Cutuli 19 diciembre de 2023

El sector automotor llegó a diciembre 2023 ya no regulando ni en punto muerto. Llegó frenado. La analogía no es exagerada, las complicaciones por la falta de divisas para importar o pagar lo ya importado dificultó el normal funcionamiento de terminales y proveedores, lo que ocasionó paradas de planta o el retiro de unidades de la línea, a la espera de ser terminadas. A esto se le sumó que, en algunos casos, hubo caída en la demanda en algunos destinos de las exportaciones, lo que derivó en eventuales planes de retiros voluntarios.

Por el lado de los importadores la situación no resultó muy diferente y la paralización también está dada también por otros condimentos como son las listas de precios y las dudas que se generan a, por ejemplo, cómo quedarán los llamados "impuestos internos" que afectan actualmente a la gran mayoría de los modelos. 

"Falta la letra chica", es la frase del momento de boca de los directivos de las automotrices a diez días de haber asumido el presidente Javier Milei.

El cambio de Gobierno supuso un gran signo de interrogación ante la falta de interlocutores que, en la previa, le anticiparan al sector cuáles serían las medidas concretas a tomar. Si bien el mensaje de campaña contenía aquello de una apertura desaforada de importaciones y abogar por el libre mercado, todos coinciden en que eso era más una suerte de intención y carta de presentación que de realidad concreta.

La futura canciller, Diana Mondino.
Directivos de General Motors, Iveco, Mercedes-Benz Camiones y Buses, Nissan, Stellantis Toyota y Volkswagen fueron recibidos por Mondino.

No habían pasado ni 24 horas de la asunción que varios de los responsables de las principales terminales agrupados en Adefa lograron un encuentro con la canciller Diana Mondino, a quien le manifestaron su preocupación y una serie de pedidos antes de que sea demasiado tarde. 

Directivos de General Motors, Iveco, Mercedes-Benz Camiones y Buses, Nissan, Stellantis Toyota y Volkswagen fueron de la partida, y entre los temas que se trataron se destacó el de la deuda que se mantiene en dólares con el exterior. 

Y al parecer les dio resultado porque horas después apareció en escena un bono denominado Bopreal (Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre) creado por la nueva gestión del Banco Central, destinado a resolver la problemática de los importadores, cuya deuda "supera los US$ 30.000 millones", según dijo Milei en su discurso de asunción.

La eliminación de las SIRA para importar fue otro de los pedidos a los que accedió el flamante Gobierno, pero eso es apenas el primer paso, ya que el entramado para importar (autopartes, piezas, repuestos o vehículos terminados) era tan complejo que hacen falta no sólo días sino también varias circulares y disposiciones para que el mecanismo se reestablezca y reordene.

  • Otro aspecto que le metió freno de mano al negocio fue el anuncio del incremento del impuesto PAIS y la duda sobre cómo será la operatoria, algo que -por otro lado- unificará el negocio para todos. 

"Hubo empresas que durante el Gobierno anterior accedieron al dólar oficial y vendieron al blue y aún así se lamentan por sus deudas en dólares cuando hicieron un negocio más que rentable. Ahora todos deberíamos trabajar con un mismo tipo de cambio y reglas similares", nos confió el directivo de un importador más que molesto.

La nueva CD de ADEFA: César Luis Ramírez Rojas, Martín Galdeano, Martín Zuppi y Pablo Sibilla.
La nueva CD de ADEFA: César Luis Ramírez Rojas, Martín Galdeano, Martín Zuppi y Pablo Sibilla.

Una vez que esa "letra chica" quede establecida, el negocio volverá a ponerse en marcha, no obstante los protagonistas ya empezaron a ver "luz al final del túnel". La situación era insostenible y se sobrevivió con la esperanza de que -asumiera quien asumiera- hiciera los cambios necesarios para dejar de emparchar la economía y puntualmente reactivar a un sector que es fuente genuina de empleo directo e indirecto. Y acá aparece en escena otra cuestión crucial: cuál será la respuesta de los gremios ante la inflación creciente y la consecuente negociación paritaria. Nadie lo sabe.

Ante tanto cabo suelto hablar de vehículos eléctricos resulta risueño pero es otro de los temas en agenda a resolver debido a que el cupo de importación quedó en otro limbo y se debería renegociar, con un reclamo vigente de los importadores agrupados en Cidoa, que exigen tener las mismas oportunidades que sus pares de Adefa.

Por el lado de los consumidores la demanda también se detuvo: meses atrás los pesos quemaban en los bolsillos o quien tenía los dólares los hacía valer a la hora de aprovechar la brecha y hacerse de alguna oportunidad. 

Hoy -con un blue que se mantuvo estable después de la devaluación inicial- todos aguardan saber qué les conviene hacer. Lógicamente nadie quiere pagar sobreprecios o listas que están distorsionadas por cargas impositivas que podrían cambiar de un momento a otro.

¿Y en lo industrial? Las planificaciones son siempre de largo plazo, con inversiones que llegan mucho antes de que los vehículos salgan de la línea de montaje; es por eso que a pesar de este contexto, fabricantes como Peugeot (con el Nuevo 2008) y Toyota (con la HiAce larga) comenzarán a producir estos modelos en El Palomar y Zárate, respectivamente.

Cómo será 2024 para el mercado automotor argentino

¿Quién se anima a hablar de expectativas de mercado ante este escenario ya no incierto pero sí cambiante? Nadie. La respuesta "de cassette" de parte de los distintos voceros es que 2024 tendrá un mercado "como base, similar al de 2023, en torno a las 400 o 450.000 unidades", pero que podría ser mayor "si se dan las condiciones".

Terminales e importadores sostienen en que está todo dado para que cuando las cosas se normalicen, el mercado de ubique en cifras más lógicas y acordes a nuestro país, cercanas a los 700.000 patentamientos anuales. 

Por ahora se conforman con algo de previsibilidad que les permita poner primera y poder operar con reglas un poco más claras.

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