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Obra maestra

40 años de E.T. y su influencia en el cine de los '80

Además de consagrar definitivamente a Spielberg, habilitó un abanico de posibilidades para relatos que marcaron esa década

Spielberg abrió la puerta al cine de la década del '80.
Spielberg abrió la puerta al cine de la década del '80.
Pablo Manzotti Pablo Manzotti 21-06-2022
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Se cumplieron 40 años del estreno de E.T. (El Extraterrestre). "Comencé a inventar esta criatura imaginaria a partir de los seres que salieron de la nave nodriza durante noventa segundos en Encuentros Cercanos...Fue ahí que pensé, ¿y si volviera a tener diez años... y si él me necesitara tanto como yo lo necesitaba a él?", contó Steven Spielberg en una entrevista a la revista Rolling Stone.

En 1977 había alcanzado un notable éxito con Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, una película con temática alien que se alejaba de las concepciones de mediados del siglo pasado que los presentaban como seres destructivos e invasores.

Un corolario del impacto de la Guerra Fría y el terror a lo diferente. El entonces joven director iniciaba un recorrido más amigable entre los visitantes del espacio exterior y los hombres y mujeres de buena voluntad. El peligro, claro, se trasladaba, ahora, a las autoridades paraestatales.

Spielberg fue, en su niñez, un chico que creció en un hogar con una marcada ausencia paterna. Sufrió mucho la separación de sus padres, lo marcó y, por supuesto, definió temáticamente su cine. Si bien la figura del padre ausente está presente en gran parte de su extensa filmografía, E.T. terminó siendo su cinta más autobiográfica.

El mismo admitió haber pensado en sus días de sufrimiento en un amigo del espacio, que llenara ese vacío del papá ausente o del hermano que nunca tuvo. E.T. es la historia de ese chico, Elliott (Henry Thomas), que extraña a su papá y de ese alien perdido, E.T., que necesita regresar a su casa. Pero es mucho más que eso: es una obra maestra en más de un sentido. Es un film que ofrece una clase magistral de composición: la cámara está, en casi toda la película, a la altura de la mirada de Elliott (que es la misma que la de E.T.).

Esto no solo lleva a identificarse con la aventura de los dos personajes protagónicos, sino a transitar su mirada de ese microuniverso particular. Un universo en el que no pueden ingresar los adultos (en varias escenas solo vemos las cinturas, la mitad del cuerpo de esos mayores) porque los niños son los verdaderos protagonistas, quienes entienden lo que hay que hacer y lo que hay que defender ante el desconcierto o la mezquindad de mundo “de los grandes”.

También es un manual de estilo “spielbergiano”: el uso de las linternas con efecto en contraluz, las escenas destacadas con uso de vehículos, la excelente dirección actoral de niños. El cruce de Elliott y E.T. que los muestra volando delante de la luna se convirtió en el logo de Amblin Entertainment, la compañía productora del director y es una de las escenas más reconocibles de la historia del cine. Con E.T., Spielberg abrió la puerta al cine de la década del '80.

El blockbuster y su influencia en el cine

En 1976 con el estreno de Jaws (Tiburón), el joven Steven logró reconvertir el negocio del cine. A  semanas de abrir se convirtió en la película más vista de la historia y cambió el concepto de los estrenos de verano, temporada esquiva por los estudios, que desde entonces tomaron la fecha para realizar grandes apuestas de thrillers y películas para adultos.

Con Jaws, el negocio del estreno a gran escala pasó a un nivel superior. Hasta E.T., Star Wars era la película con más recaudación en los Estados Unidos con US$ 307 millones. El film de Spielberg la superó llegando a US$ 359 millones. Al día de hoy las dos producciones superan los US$ 700 millones cada una a nivel global.

En ese entonces, su amigo George Lucas (director de Star Wars) lo felicitó públicamente con un aviso en la prensa en el que los personajes de su películas saludaban a E.T. La historia cuenta que Spielberg tenía un contrato con Columbia para llevar adelante Night Skies, un guion de una película que encaraba el tema extraterrestre desde otra perspectiva.

No conformes con las nuevas ideas del realizador de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, vendieron el proyecto a Universal por un millón de dólares y el 5% de los beneficios. El éxito impensado de E.T. determinó que ese 5% sea el mayor ingreso que tuvo Columbia por sobre todas sus demás películas ese año.

Su alien benévolo

E.T. le confirmó a Spielberg un derecho absoluto por sobre la media de los directores de Hollywood: poseer el derecho a corte final de todas sus películas. Ningún productor o estudio pudo nunca cuestionar su mirada sobre el relato.

En términos narrativos inauguró una corriente que trasladó la aventura, la acción, al interior de Estados Unidos. Esos pueblos pequeños, antes tratados inocentemente, se transformaron en una reproducción de toda la lógica americana de la década del '80.

El espacio se alejó del concepto de megaciudad sórdida; la Nueva York que capturó el cine de la década anterior, con películas como Taxi Driver o Contacto en Francia, para reproducir un nuevo modelo de sociedad y, claro, un nuevo modelo de familia americana: la de los hijos de padres separados.

Casi al mismo tiempo que E.T., Spielberg llevaba adelante como productor Poltergeist, otra película con eje en la dinámica familiar y la destrucción del sueño americano, de la casa perfecta. Esta vez, el conflicto se cimenta en una posesión fantasmal consecuencia de, obviamente, los negocios incorrectos de las autoridades de turno con la venta de tierras sagradas.

Steven no pudo ser el director de ese film por una cuestión contractual y esa acción cayó en manos de su amigo, Tobe Hopper, realizador de otro clásico pero de terror: La Masacre de Texas. Otra película producida a partir de una historia de Spielberg es Los Goonies. En definitiva, fue, también, el creador de un subgénero: las películas de grupos de chicos en bicicleta que viven aventuras y solucionan problemas.

Con Gremlins, también sucedió algo similar. Fue productor de ese film que dirigió su amigo Joe Dante. Obviamente, el mayor éxito en ese rol lo alcanzó con Volver al Futuro junto al director Robert Zemeckis.

En todos los casos se abrió la posibilidad de un encuentro lúdico con el cine como antes no se había conseguido. Todo gracias al realizador de Tiburón y, particularmente, a su cosmovisión cinematográfica a partir de esa escuela constante que inauguró con E.T.

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