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La Libertad Avanza tiene seis meses para avanzar con una reforma electoral

Dado que este año no habrá elecciones, es el momento adecuado para hacer cambios en las reglas de juego, tales como la eliminación o modificación de las PASO y la implementación de la BUP.

El Congreso de la Nación.
El Congreso de la Nación.

Cuando Javier Milei asumió la presidencia en diciembre del año pasado, presentó al Congreso el proyecto de ley de "Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos", también conocida como "Ley Ómnibus". La ambiciosa iniciativa sufrió grandes modificaciones a partir de las negociaciones con la oposición dialoguista: los 664 artículos se redujeron a 279, lo que finalmente permitió su sanción en el Senado el mes pasado. 

El proyecto original, que fracasó en Diputados, proponía una reforma electoral con cambios sustanciales: pretendía derogar las PASO, modificar la composición de la Cámara Baja e implementar un sistema de circunscripciones uninominales, entre otras propuestas. Ese apartado fue eliminado del texto final que alcanzó la sanción. 

Sin embargo, dado que este año no habrá elecciones, los tiempos son convenientes para hacer cambios en las reglas de juego que son inadecuadas en los años electorales. Por lo tanto, quedan apenas seis meses para avanzar con los cambios en materia política.

"A partir de la victoria legislativa, el Gobierno necesita nuevas temáticas para mantener la iniciativa en agenda. Una posibilidad es impulsar nuevamente la reforma electoral", sostuvo el analista Pablo Castro en el décimo capítulo de "Fenómeno Barrial", el podcast de El Economista.

Eliminación de las PASO

Las PASO fueron impulsadas por el kirchnerismo en 2009 como parte de una reforma política que tuvo el apoyo de muchos sectores de la oposición. Su derogación requiere de un amplio consenso político, ya que exige la aprobación de al menos 129 diputados y 37 senadores. La Libertad Avanza consiguió esos números en ambas cámaras para la aprobación de la Ley Bases, no sin antes haber cedido en varias disposiciones tras un largo período de negociaciones. 

El politólogo Facundo Cruz aseguró que las PASO hoy funcionan como corset "porque ayuda a que distintos espacios políticos se junten para competir conjuntamente, y que la oferta política sea más reducida y de alguna manera se comprime la competencia política"; y como un filtro "porque quedan para la elección general las opciones son verdaderamente competitivas".

Por ello, explicó que la derogación de las PASO requeriría "una transición en términos legales:  habría que elevar los requisitos para el reconocimiento de los partidos de distrito, la cantidad de distritos que se necesitan para hacer un partido nacional y la cantidad de firmas que se exige para que los partidos tengan reconocimiento jurídico". Así, se buscaría que "no sea tan fácil crear partidos políticos".

Un camino alternativo que proponen algunos analistas es que las primarias sean obligatorias para los partidos, pero no para los ciudadanos.  

La total eliminación de las PASO podría ir en contra del discurso que llevó a Milei a la presidencia. Sucede que, al suspender las primarias, la definición de los candidatos que competirán por el partido quedaría en manos de la "casta" y se reduciría la participación ciudadana porque la oferta electoral la volverían a decidir los aparatos partidarios. 

Por eso no sorprendió que la suspensión de las PASO para las candidaturas nacionales fuera alentada en las últimas elecciones por gobernadores de distintos signos políticos. En muchas provincias no se utiliza ese mecanismo para nominar a los candidatos para cargos locales. Es otra expresión de un tema complejo que es la coexistencia de los más variados sistemas electorales, diseños institucionales y calendarios de votación vigentes en el país. 

Los intentos para establecer algunas pautas comunes nunca prosperaron porque las provincias consideran que ese camino afectaría al federalismo y sostienen que los distintos sistemas responden a las diferentes realidades y culturas políticas locales.         

Boleta Única de Papel

La Boleta Única de Papel es una iniciativa que fue votada en Diputados en junio de 2022 por casi toda la oposición y que aguarda su aprobación definitiva. El  tema salió a reflote cuando el radical Maximiliano Abad anunció que tratará de conseguir la sanción que no fue posible en enero. 

El proyecto busca cambiar el sistema de votación actual por el que implica una papeleta con todos los candidatos de cada categoría, para que el electorado pueda elegir marcando una cruz. Se trata del sistema que se usa en Córdoba, Mendoza y en la mayoría de las democracias del mundo.

La falta de un voto en el recinto de la Cámara Alta no permitió alcanzar los 37 que se necesitan para la mayoría, y las reformas electorales no permiten desempate de la presidenta del Senado. 

Según el analista Andrés Malamud, "los objetivos de la reforma son abaratar costos y sustentabilidad ecológica", pero esos cambios podrían "reducir la correspondencia que hay hoy entre la voluntad popular y la elección de los dirigentes, que hoy es perfecta". 

El politólogo señaló que "la Boleta Única facilita el corte, lo que hace más probable que la gente vote un partido para el Ejecutivo, y otro para el Legislativo". Esa transformación complicaría la formación de mayorías, lo cual "para algunos es bueno, porque potencia la independencia del elector; pero para otros es malo, porque dificulta la gobernabilidad del electo", explicó. 

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