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Improvisaciones categóricas

¿Cómo construir la cartografía del futuro, es decir el rumbo, si no podemos explicarnos de dónde venimos, cómo caímos, qué pasó, qué decisiones se tomaron que nos hayan arrojado a este abismo?

Terminar con la inflación no es fácil. Macri se animó a decir lo contrariocon M. Legrand. Según Mirtha su programa da suerte. Mauricio no la tuvo.
Terminar con la inflación no es fácil. Macri se animó a decir lo contrariocon M. Legrand. Según Mirtha su programa da suerte. Mauricio no la tuvo. .
Carlos Leyba 18 junio de 2023

Terminar con la inflación no es fácil. Macri se animó a decir lo contrario entrevistado por M. Legrand. Según Mirtha su programa da suerte. Mauricio no la tuvo. 

La inflación aumentó y como afirmó nuestro Arzobispo J. García Cuerva, "es el impuesto a los pobres". Una maldición. Las personas que viven en la pobreza son, aproximadamente, 43% de la población y 60% de los niños. 

Los "pobres" no pueden "transferir" el impuesto inflacionario y los va enterrando, pero la superficie social se hace esponjosa y todos nos vamos enterrando, día tras día, de manera levemente perceptible, pero inexorable. 

¿Cómo detener esta bola de nieve? La inflación esperada (encuesta UTDT) supera 96%. La realidad superó la negatividad de las expectativas. Hace tres años que la curva de expectativas negativas se empina mientras los indicadores adelantados de coyuntura navegan el área negativa.

No era fácil. Macri no lo sabía. Su propuesta ahora es "lo mismo, pero más rápido". 

Los que hoy lo rodean, más muchos comunicadores con las mismas ideas, han dejado de lado aquella creencia de "es fácil" y proponen estrategias "radicales". Las que requieren, al decir de Patricia, "valentía y coraje": métodos enérgicos para terminar con la inflación cueste lo que costare. Mismo método, misma energía de Patricia que cuando luchaba por el "socialismo nacional". 

Hasta ahora una única voz, en ese espacio político, la de Elisa Carrió nos alertó sobre los riesgos de esa "radicalización". Lilita sacudió: Mauricio "se ha corrido a un espacio más cercano al de Milei...va por un ajuste muy brutal sobre la clase media, un ajuste brutal en cuatro meses". 

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Las encuestas, por lo que valgan, anuncian el triunfo de J. Milei en las PASO  y auguran que allí "Patricia Carolina" superaría a Horacio. 

La prédica de los medios más influyentes en ese espacio, los que alimentan el sesgo de confirmación, instala voces como la de Martín Tetaz, radical, que milita las ideas acerca de los cuales Lilita prendió la luz de alarma: ¿dónde nos quieren llevar? 

El oficialismo da vueltas alrededor del presente. Pero la oposición, ¿dónde nos quiere llevar?

Es indudable que de "aquí", de la pobreza, la inflación, el estancamiento, tenemos que salir. 

Esas tres cosas son síntoma y alimento de una colosal decadencia en la que estamos instalados. La decadencia se reproduce a sí misma. 

Su principal obscuridad es que cancela el pensamiento ubicado en tiempo y espacio y reproduce a los dirigentes de la decadencia y a sus discursos de decadencia. Una continua reconfirmación. 

Más allá de sus pecados, que los hay, y de sus virtudes, que las ha de haber, los que están al mando y los que quieren estar al mando, no disponen y no les preocupa la cartografía que es imprescindible para tener un rumbo. A ninguno de los espacios que nos dominan. 

No importa el alineamiento presente o pasado. El desconcierto, la confusión, la negación de la realidad, es desesperante y la consecuencia es la desesperanza colectiva. La energía vital colectiva está agotada. 

Los ríos de humanidad abrazada, que nos regaló el triunfo en un campeonato de Futbol, nos hablan de la necesidad de una llama, de una luz, de un rumbo que pueda convocar. 

Nada más lejano que el discurso de la flagelación dominante. 

¿Es posible sacudir el peso de la decadencia presente que sufrimos aquellos que vivimos los años brillantes de una Argentina que fue?¿Es posible despertar una vocación de ser Nación en aquellos, los más, que no pueden imaginar lo que supimos ser?

Esta decadencia es el resultado de las políticas de los últimos 48 años. Sacando los años de la convertibilidad, que fueron años de estabilidad a costa de más deuda externa y más pobreza, todos los demás han sido años de más inflación y también de más pobreza y más deuda del Estado.

Carlos Pagni, el analista político más escuchado por la dirigencia política y empresarial, y de quien no se puede dudar de su simpatía con ideas de política económica próximas a las que alarmaron a Lilita, afirmó (TN "Somos buenos" el 13/6/23) "que en 1974 la integración de la sociedad argentina era la misma que la de Francia" y que hoy -en un retroceso descomunal- "es igual a la de Perú". 

Pagni hablaba del Coeficiente de Gini, de la desigualdad y de la pobreza y - en consecuencia - de la desintegración social. Pagni - como todas las estadísticas que Ud. busque - confirmó el momento histórico de quiebre.

La cancelación del pensamiento, ubicado en tiempo y espacio, es la que ha bloqueado la comprensión del "por qué" decaímos sin solución de continuidad desde entonces. En 1974 éramos una sociedad con la integración social, estructural, de la Francia de posguerra, a la que J. Fourastie llamó la de los "Treinta Gloriosos". 

¿Cómo construir la cartografía del futuro, es decir el rumbo, si no podemos explicarnos de dónde venimos, cómo caímos, qué pasó, qué decisiones se tomaron que nos hayan arrojado a este abismo? 

Indigna la esclavitud intelectual que repite, hasta el hartazgo, que un proceso de expansión económica, de exportación industrial, de integración social única en la región, simplemente, "se agotó". Sin más.  Tal como si una fuente, de la que manaba espontáneamente el bienestar, se hubiera agotado. 

Excluyen deliberadamente las explicaciones obvias: hubo decisiones de política económica y social que fueron dominantes durante 48 años y fundamentalmente la supresión de las políticas y las instituciones construidas bajo el consenso implícito integrador iniciado en 1930 y demolido a partir de 1975. 

Hicieron falta la guerrilla y el terrorismo por el "socialismo nacional" y la "Dictadura genocida" para generar el "industricidio" más grande de la historia. No hay otro ejemplo en la historia contemporánea sin que haya mediado una guerra con bombas destruyendo estructuras y edificios. 

Nosotros vivimos una tragedia que terminó con las bases, las instituciones, los instrumentos y lo que es peor, liquidó los objetivos de la política económica y social y hasta los mínimos objetivos de la democracia a los que, Raúl Alfonsín, sintetizo en curar, educar, comer. En esta Argentina de hoy no todos comen, no todos son curados ni educados. 

Frente a este escenario en el que el presente es agobiante y el futuro no asoma, lo poco que se describe como "el hacer posible" desde la voz cantante de la oposición es, como dijo Carrió, "un ajuste muy brutal sobre la clase media, un ajuste brutal en cuatro meses". El oficialismo cambia de collar "Unión por la Patria", pero es el mismo perro. No puede ofrecer nada. Porque nada ha podido hacer. Nada que computemos no ya como un rumbo sino al menos como una "picada en la selva de problemas" para que entre luz. 

Massa -con su oficina de RRPP en Estados Unidos- demanda dólares y hasta declara "su Argenchina", en el colmo del cipayaje, por unos dólares para alimentar "la fuga". Quiere dólares para poder alimentar la demanda de fuga y contener la brecha. Nos endeuda para contener la brecha y no sabemos a cambio de qué. Algo que si es secreto es porque es inexplicable. No sólo no tiene rumbo. Sólo da vueltas. Se marea y nos marea. 

Pero no es menos cierto que fuera de él no hay nadie en el oficialismo que pueda siquiera ofrecer una idea más allá de las catilinarias contra la oposición. Fracasó el "volver mejores" y fenómenos como el viento de cola de la bonanza de la soja, más allá de Vaca Muerta, que será sólo una bocanada de oxígeno, son irrepetibles: el oficialismo kirchnerista es la buena suerte del programa de Mirtha, me lo dijo en la primer semana de Néstor su amigo y socio: "un tipo de suerte". 

Pero a la suerte hay que canalizarla, sino se desparrama y por eso la "década ganada" sólo fue una década soplada. 

El oficialismo ya ni siquiera puede ofrecer suerte. A Cristina sólo le queda la derrota con "las banderas" ideológicas que traicionó: hasta privatizaron, es decir, concesionaron, la ayuda social. Menemismo kirchnerista full. 

La oposición finalmente ha dado de baja las ideas de dolarización, convertibilidad, como gran estrategia para terminar con la inflación que, para JXC y Milei, es la madre de todas las derrotas. 

Ahora la afirmación más categórica ha sido pronunciada, sin vacilaciones, por el economista y diputado nacional Tetaz, del radicalismo porteño. 

En un programa de TV muy amigable sin "repregunta", Tetaz manifestó que el principal compromiso de JxC  desde el primer día es la "absoluta independencia del BCRA". 

La consecuencia de ese compromiso es que los candidatos a Presidente no debían ni podían siquiera mencionar si, cuándo y cómo, salir del cepo cambiario y/o devaluar o no devaluar. 

La política cambiaria será, desde el primer día, definida por el BCRA que dejará de "emitir". El déficit del sector público no será financiado por emisión monetaria o entrega de reservas. 

La consecuencia sería, a criterio de Tetaz, el fin de la inflación o de las expectativas inflacionarias. La "independencia absoluta" del BCRA implicará el fin de la emisión y de la inflación según Tetaz. Ni dolarización, convertibilidad con el real, decisiones familiares en el campo de libertarios, liberales, ortodoxos de la "dominancia monetaria". Un hallazgo. 

En principio el Presidente y directores del BCRA por Decreto han sido nominados hasta 2028 y un trámite sencillo les daría el Acuerdo del Senado. La independencia absoluta sería de M.A. Pesce. Un problemón para el futuro ministro de economía. 

Es decir la "independencia absoluta" requiere de un directorio que elija JXC y que defenestre el actual. Una independencia con ideología del gobierno. 

Ese BCRA debe terminar con "la emisión", no sólo con el financiamiento al Tesoro. ¿Qué hará con los pasivos remunerados del BCRA? ¿La consecuencia es el default de los pasivos remunerados? ¿O Plan Bonex II? ¿Sin volver a emitir? 

Podemos afirmar que las afirmaciones categóricas en campaña revelan improvisaciones categóricas que en el gobierno son catástrofes categóricas. Por ejemplo: "Terminar con la inflación es fácil" o "no emitimos más"

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