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Powell: otro nombre (pero la misma política)

Trump procuró dar una señal política de cambio en la Fed pero sin poner en riesgo la exitosa estrategia monetaria de Yellen

03-11-2017
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Donald Trump nominó a Jerome Powell para presidir la Reserva Federal cuando concluya el mandato de Janet Yellen en febrero. Se descuenta que no tendrá inconvenientes en ser confirmado por el Senado.

La designación de Jay Powell dice mucho sobre la estrategia política de Trump que consiste en una combinación entre una retórica que invoca que se vive un época nueva en Washington y decisiones sobre políticas públicas algo más cautas.

https://twitter.com/martinredrado/status/926168350463537152

La tasa de desempleo es del 4,2%, la más baja en dieciséis años,  el PIB creció 3,1% y 3% en el segundo y en el tercer trimestre del año y las acciones en Wall Street baten records.  Y sin embargo, Trump decide desprenderse de la funcionaria que en gran medida es responsable de ese éxito.  Los motivos son políticos porque  Yellen es demócrata y fue nombrada por Barack Obama y Trump pretende mostrar ruptura con el pasado. Y por eso también decidió terminar con la tradición que tiene décadas en 1979 de postular para un segundo período al presidente de la Fed.

Hasta ahí el sesgo rupturista de Trump. Pero al designar a Powell también apuesta por la continuidad porque como gobernador de la Fed desde 2012, cargo al que llegó de la mano de Obama, acompañó la política monetaria de Yellen que seguramente continuará. En algún momento se barajaron los nombres de John Taylor y Kevin Warsh, que tenían una visión muy crítica sobre la política de la Fed y su designación hubiera significado una ruptura. La única diferencia con Yellen sería de matices porque Powell es menos rígido en materia de regulaciones al sistema financiero. La continuidad también se dará en estilos porque en la Fed seguirá prevaleciendo la búsqueda de acuerdos dentro de la institución y comunicación abierta con la sociedad.  Esa  fue la manera de manejarse de Ben Bernanke y Yellen y será la de Powell.  Los fuertes liderazgos personales que le imprimieron a la Fed Paul Volcker y Alan Greenspan ya no volverán.

Trump es partidario de las tasas bajas a las que considera necesarias para impulsar el crecimiento.  Además, tasas relativamente bajas aseguran un dólar más débil lo cual le da más competitividad a las exportaciones estadounidenses y mejora la balanza comercial, otra obsesión de Trump. Pero no todos los republicanos comparten esa visión porque entienden que las tasas bajas perjudican a los ahorristas y la rentabilidad del sistema financiero. Powell comparte la estrategia gradualista de Yellen que puede llevar a una suba de tasas de un cuarto de punto en diciembre y otras tres el año próximo.  Es lo que espera el mercado y por eso no cabe esperar que haya sobresaltos. Tampoco habrá ruidos políticos porque el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin tuvo mucha influencia en la elección de Powell porque convenció a Trump de que era el candidato ideal porque tenía experiencia en la Fed y conocimiento de la economía real.  Para el resto del mundo, y para los países emergentes en particular, la nominación de Powell es positiva en la medida en que continuará con la estrategia gradualista de Yellen que asegura tasas de interés bajas y consecuentemente dinero abundante y accesible para el resto de los países.

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