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Per aspera ad astra: la nueva carrera espacial ha comenzado

Tras la disputa entre India y Rusia por llegar primero al polo sur de la Luna, quedó más que claro que una carrera espacial a gran escala ha comenzado. Y, aunque varios actores participarán de ella, la mayor rivalidad se dará entre EE.UU. y China, las dos potencias del siglo XXI.

Per aspera ad astra: la nueva carrera espacial ha comenzado
Damián Cichero 30 agosto de 2023

El ser humano es curioso por naturaleza. Por ello, no es ninguna novedad el interés que siempre ha existido por revelar los misterios del universo.

Y fue gracias a esta "curiosidad", y quizás también a esa necesidad del hombre de superarse continuamente, lo que permitió alcanzar el logro más fantástico en la historia de la humanidad: enviar astronautas a la Luna. 

Además, también se necesitó de importantes incentivos, como fue la extrema competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría, incluida la carrera espacial.

El 20 de julio de 1969, la misión Apolo 11 arribó al satélite natural y le permitió a Neil Armstrong dar ese "pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad".

A partir de ese momento, EE. UU. realizó otros cinco viajes exitosos a la Luna, siendo Apolo 17 la última misión. En ella, Eugene Cernan y Harrison Schmitt se convirtieron en los últimos astronautas en pisar el satélite. 

Desde ese momento, aunque la NASA continuó enviando misiones no tripuladas a la Luna, decidió que ya no era necesario que viajaran astronautas. 

Pero, tras la hazaña, y el final de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la "curiosidad" del hombre se detuvo por un tiempo. No porque se hubiera perdido el interés en la materia, sino porque las capacidades tecnológicas de la época no permitían, en ese momento, llegar más lejos.

Sin embargo, más de 50 años después de la llegada a la Luna, una nueva carrera espacial ha comenzado, aunque esta vez los objetivos son mucho más ambiciosos. Además, a diferencia de lo que pasó durante el siglo pasado, la nueva carrera espacial no será entre dos países, sino que esta vez habrá muchos más actores interesados en participar.

Carrera espacial relanzada

Tal como quedó demostrado en las últimas semanas, el objetivo es nuevamente regresar a la Luna: a fines de agosto, Rusia e India lanzaron naves espaciales no tripuladas casi en simultáneo con el objetivo de convertirse en el primer país en lograr aterrizar en el polo sur del satélite natural.

Rusia parecía llevar la delantera con su nave Luna-25, su primera misión lunar desde 1976, ya que esta planeaba aterrizar el 21 de agosto. Sin embargo, tan solo un día antes, la sonda se terminó estrellando.

Esto le dio a India una oportunidad histórica que no desaprovechó: el 23 de agosto, su nave Chandrayaan-3 se convirtió en la primera en aterrizar en el polo sur de la Luna. Además, le permitió a India convertirse en el cuarto país en alunizar, tras lo logrado por Estados Unidos y la Unión Soviética (Rusia) en el siglo XX, y China en el año 2013. 

El interés de la India y Rusia por el polo sur de la Luna, región a la que Estados Unidos quiere enviar seres humanos por primera vez, está relacionada con que los científicos creen que allí hay agua congelada, algo que podría ser clave de cara a las próximas misiones espaciales.

En 2008, investigadores de la Universidad de Brown revisaron muestras lunares que las misiones Apolo recolectaron en la década de los 60 y encontraron hidrógeno dentro de pequeñas gotas de vidrio volcánico.

Este descubrimiento parecía reforzar esta teoría, la cual cobró más impulso en 2009, cuando un instrumento de la NASA a bordo de la sonda india Chandrayaan-1 detectó agua en la superficie lunar. 

Y es aquí donde está la llave del asunto: en esta nueva carrera espacial, el destino final no es la Luna, sino Marte.

Desde Estados Unidos y China, pasando por India y Rusia, el gran objetivo de todos los países es enviar, por primera vez en la historia, astronautas a Marte. No obstante, para lograrlo, primero es necesario volver a la Luna. La idea es establecer una base lunar permanente e intentar extraer de allí algunos recursos naturales.

Una base lunar sería clave para reabastecer a las naves de cara a su viaje final. Además, teniendo en cuenta que la fuerza de gravedad del satélite es casi 6 veces menor a la de la Tierra, esto les permitiría a los cohetes utilizar mucho menos combustible para despegar. 

Por ello, si existe hielo en cantidades suficientes en la Luna, podría ser una fuente de agua potable para la exploración lunar y ayudaría a enfriar los equipos. También podría descomponerse para producir hidrógeno como combustible y oxígeno para respirar, apoyando misiones a Marte o minería lunar.

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La "verdadera" carrera

Tras el fracaso de Luna-25, el Kremlin consideró que el suceso "no fue nada terrible" y que lo principal era continuar con el programa de exploración espacial ruso.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, consideró que "esto no es motivo para desesperarse ni para arrancarnos los pelos. Es otro motivo para analizar las causas (del fracaso) y eliminarlas la próxima vez".

"Lo principal es no detenernos. Nuestros planes son bastante ambiciosos y se seguirán implementando", afirmó Peskov, consciente de que la agencia espacial rusa, Roscosmos, lanzará las naves Luna-26 en 2027, Luna-27 en 2028 y Luna-28 después de 2030.

Sin embargo, a Bill Nelson, administrador de la NASA, parece preocuparle poco el desarrollo espacial ruso. Incluso, así lo dejó ver antes de que Luna-25 se estrellara: "No hay mucha gente que diga que Rusia está lista para llevar astronautas a la Luna (...). Creo que la verdadera carrera espacial está entre nosotros y China".

Así, aunque, como quedó demostrado, hay varios países interesados en regresar a la Luna, la nueva carrera estará centrada entre Washington y Pekín.

En los últimos años, el Gigante Asiático ha conseguido extraordinarios logros, como ocurrió en enero de 2019, cuando China se convirtió en el primer país en aterrizar en el lado oscuro de la Luna, la cara que no se observa desde la Tierra debido a que el satélite tarda en rotar sobre sí mismo lo mismo que demanda su movimiento de traslación alrededor de nuestro planeta.

Además, ya ha inaugurado su Estación Espacial Tiangong y planea enviar astronautas a la Luna, específicamente al polo sur, en 2030.

Justamente es esto último lo que le preocupa a Nelson y lo dejó más que claro en una de sus últimas conferencias: "¿Hay una carrera espacial? Claro que sí, es una carrera espacial, porque lo que me preocupa es que China llegue primero al polo sur de la Luna, donde está el agua, y entonces diga 'este es nuestro territorio, quédense fuera'".

De todas formas, Nelson considera que "si nosotros tenemos suerte (por la NASA), alunizaremos de nuevo, después de medio siglo, a finales de 2025 o en 2026 (...) para preservar esas posibles reservas para la comunidad internacional, e impedir que China llegue y diga que el agua es suya, como han hecho con las islas Spratly".

¿Cómo llegará primero EE. UU.?

Para llegar antes que China, EE. UU. ha estado desarrollando su programa Artemisa, nombre que refiere a la hermana gemela del dios Apolo en la mitología griega. 

Aunque la pandemia del coronavirus generó algunos retrasos, el objetivo es que sus astronautas regresen a la Luna en 2025 gracias al Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, el cohete más poderoso jamás construido) y el módulo Orion, si bien previamente se realizarán varias misiones de prueba, incluido un viaje tripulado en 2024 que orbitará el satélite. 

Para tomar dimensión de la importancia de este programa para la NASA, su presupuesto para el año 2023 es de unos US$ 27.000 millones, mientras el SLS ya se ha convertido en el cohete más poderoso que jamás existió: es un 15% más potente que el cohete Saturno V del programa Apolo.  

Por otra parte, teniendo en cuenta que los tiempos han cambiado desde 1969, esta misión será mucho más inclusiva: entre los cuatro astronautas designados para las misiones se encuentran, por primera vez, una mujer (Christina Koch) y un afroamericano (Victor Glover).

Aunque la nueva carrera espacial apenas está comenzando, las ambiciones son enormes. Y, a pesar de que muchas cosas hoy en día parecen imposibles de alcanzar, al final del día será el sacrificio humano lo que determinará hasta dónde llegaremos. 

Como dijo Séneca el Joven, Per aspera ad astra (Hacia las estrellas a través de las dificultades). 

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