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Alarma

Los países emergentes al borde de la bancarrota

El riesgo es que la crisis de la deuda empuje a los países emergentes hacia los bolsillos de China y Rusia.

Según el FMI, la tasa de interés de la deuda soberana en moneda extranjera supera el 10% en un tercio de los países emergentes.
Según el FMI, la tasa de interés de la deuda soberana en moneda extranjera supera el 10% en un tercio de los países emergentes.
Paolo Rizzo Paolo Rizzo 04-08-2022
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La inflación, la desaceleración de la economía mundial y la suba de las tasas de interés están poniendo bajo presión a las economías de todo el mundo. Sin embargo, los más afectados serían los países emergentes con mercados muy volátiles. 

Kristalina Georgevia, directora del Fondo Monetario Internacional, advirtió de que el reciente default de Sri Lanka debería ser una señal de advertencia para todos los países emergentes con altos niveles de deuda y limitado margen de maniobra fiscal.

Durante la pandemia, tanto los países desarrollados como los emergentes implementaron grandes programas de estímulo fiscal que aumentaron la deuda pública. La guerra en Ucrania y la restrictiva política monetaria de la Fed han dado lugar a mayores desequilibrios, especialmente en los países importadores de energía y alimentos. 

En primer lugar, la crisis ucraniana aumentó el precio de las importaciones en dólares. Luego, para contener la inflación de EE.UU., la Fed aumentó las tasas de interés y el dólar estadounidense se fortaleció.  Así los países importadores pagan las importaciones a un precio más elevado en dólares y, como consecuencia de la revaluación del dólar, un precio aún más elevado en su propia moneda. 

El superdólar también crea presiones adicionales sobre la deuda en moneda extranjera de los países emergentes (casi siempre el dólar). Esto, combinado con la desaceleración simultánea de la economía mundial, aumentó el riesgo de default y provocó una oleada de rebajas en la calificación de la deuda.

Según JP Morgan, solo en los primeros seis meses del año los inversores retiraron US$ 50.000 millones de las economías emergentes: el mercado vendió los títulos más riesgos (sell-off) y se refugió en los más seguros (fly-to-quality). 

En consecuencia, los títulos de deuda pública de las economías emergentes han perdido valor y aumentó la tasa de interés. Hoy, según el FMI, la tasa de interés de la deuda soberana en moneda extranjera supera el 10% en un tercio de los países emergentes. A principios de 2021, solo una octava parte de las economías emergentes pagaba tasas tan elevadas. 

Los países más expuestos son Etiopía, El Salvador, Ghana, Túnez, Pakistán, Egipto, Argentina y Ucrania. 

Los bonos del Estado etíopes se negocian alrededor de la mitad del precio hace dos años y pagan intereses del 45%. Influyen la guerra en la región septentrional de Tigray y la crisis alimentaria provocada por la sequía y la guerra en Ucrania.  

  • El Salvador paga los caprichos del presidente Nayib Bukele, que, en contra de los consejos del FMI, quiso adoptar al Bitcoin como moneda nacional junto con el dólar. 
  • Se trata de una apuesta que hasta ahora no ha dañado tanto las finanzas públicas. Según The Economist, el país ha perdido hasta ahora casi US$ 50 millones. Sin embargo, el Bitcoin socava la credibilidad de un país que ya tiene una deuda pública superior a 80% del PIB y donde el presidente trata de concentrar aún más poder. Los bonos del Estado salvadoreños pagan intereses cercanos al 35%. Por último, el hecho de haber adoptado el Bitcoin como moneda nacional a pesar de las advertencias del FMI podría haber impedido al país recibir ayuda financiera del organismo. 
  • Distinto el caso de Pakistán. Con una deuda pública estimada de 70% del PIB y una tasa de interés cercana a 20%, el país ha solicitado y obtenido un acuerdo financiero de US$ 1.200 millones con el FMI, además de los US$ 3.000 millones ya asignados. 
  • Ghana también solicitó ayuda del FMI a mediados de julio. Su tasa de interés sobre la deuda pública en dólares estadounidenses se sitúa en torno a 25%. 
  • En el norte de Africa, Túnez y Egipto son los dos más expuestos al riesgo. Egipto paga por ser el mayor importador de trigo del mundo pero, sobre todo, importar 61% de su trigo de Rusia y 24% de Ucrania. El mercado está preocupado por la resiliencia social del país en el corto plazo, y menos a largo plazo, ya que el país pretende aumentar la producción de gas y exportar gas licuado. El interés de los títulos de deuda a 10 años es de 15%.  
  • La situación en Túnez es más difícil por la profunda crisis política que comenzó hace un año con la suspensión del Parlamento. Desde entonces, los bonos del Estado han perdido 40% de su valor y ahora pagan intereses cercanos a 25%. 
  • A pesar del reciente acuerdo del FMI, es posible que Argentina no cumpla lo pactado con el FMI. La inflación se estima en 90% a finales de 2022, mientras el país paga la crisis política y sigue persiguiendo las mismas recetas económicas de siempre.
  • Por último, los títulos ucranianos se negocian a 15 centavos y pagan intereses de 56%. Sin embargo, la situación financiera no es alarmante, dado el apoyo financiero que Ucrania recibe de los países occidentales.

Además, a las elevadas tasas de interés que se pagan por los títulos emitidos en dólares estadounidenses, debe tenerse en cuenta la devaluación de las monedas locales, lo que encarece la deuda en dólares. 

También preocupa que los bancos nacionales posean una parte significativa de su deuda pública. El 40% de los activos de los bancos comerciales de Egipto, Ghana y Pakistán son bonos del Estado. Una crisis de la deuda soberana se trasladaría rápidamente al sector bancario. Esto requeriría la intervención del Gobierno para salvar a los bancos, alimentando así un círculo vicioso de gasto público. Todo ello mientras que la elevada deuda, la inflación y el difícil acceso a la financiación externa sugieren lo contrario: respetar la limitación presupuestaria. 

En cualquier caso, la crisis de la deuda de los países emergentes no afecta a la economía mundial. Las economías de estos países representan menos del 2% del PIB mundial y, sobre todo, están poco interconectas con la economía mundial. El riesgo real para los países occidentales es que la crisis de la deuda empuje a los países emergentes hacia China y Rusia. 

No es casualidad que la semana pasada Serguei Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores, haya visitado Egipto y Etiopía. Por otra parte, China podría acercarse aún más a Pakistán y Sri Lanka, dos países en los que ya cuenta con una fuerte presencia. 

Por esto, para Occidente la crisis de la deuda de los países emergentes parece ser más una amenaza geopolítica que económica.

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