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Giusto: "Para China, un triunfo del Kuomintang en Taiwán sería el mejor escenario"

El Economista dialogó en exclusiva con Patricio Giusto, director del Observatorio Sino-argentino, Master of China Studies y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China); sobre las elecciones en Taiwán.

Giusto: "Para China, un triunfo del Kuomintang en Taiwán sería el mejor escenario"
11 enero de 2024

No quedan dudas de que el gran evento internacional del fin de semana serán las elecciones presidenciales en Taiwán: aunque quizás el país en sí no es una de las grandes potencias mundiales, juega un rol de vital importancia en la ya desgastada relación entre Estados Unidos y China.

Para el Gigante Asiático, la isla es una provincia rebelde y por ello aboga para que en algún momento se dé la tan ansiada reunificación.

Sin embargo, desde Taipéi insisten en que Pekín no puede obligarlos por la fuerza a tomar este camino y que la decisión de declarar o no la independencia únicamente le corresponde a la población de Taiwán.

El gran problema de toda esta cuestión es que el principal aliado (y proveedor de armas) del archipiélago es Estados Unidos, país que desde hace ya varios años se encuentra en un conflicto global con China.

Por ello, Washington le ha dejado en claro a Pekín que no le permitirá que invada Taiwán, aunque a partir de este fin de semana la situación podría empeorar, ya que Lai Ching-te, del gobernante Partido Democrático Progresista (PPD), lidera por poco en las encuestas e intenta llegar al poder con un discurso que defiende la independencia de Taiwán.

Además, seguramente las elecciones sean observadas con atención por el gobierno de Javier Milei, que en las últimas semanas ha dado peligrosos mensajes de apoyo a Taiwán, algo que no cayó para nada bien en China.

Por este motivo, intentando averiguar cómo impactaría en el mundo (y en Argentina) un hipotético triunfo del oficialismo taiwanés, El Economista dialogó en exclusiva con Patricio Giusto, director del Observatorio Sino-argentino, Master of China Studies y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China).

Patricio Giusto
Patricio Giusto

-La mayoría de las encuestas dan un empate técnico entre PPD y el Kuomintang. Pero, más allá de quién gane, ¿qué explica el crecimiento de la oposición en los sondeos?

Ciertamente, la mayoría de las encuestas dan un empate técnico, aunque también se ve una cierta ventaja, puede decirse, para el oficialismo, y yo personalmente creo que lo más probable es que gane el PPD. 

El crecimiento de la oposición, pese a que terminó dividida porque no pudo hacer un gran acuerdo con otros partidos, se explica por el hartazgo que existe en cierto sector con las posturas muy radicales independentistas, el temor que eso genera en cierto sector de la población a un mayor riesgo de invasión de China. 

Me parece que eso es un dato interesante: estamos hablando de una población más bien mayor, no tanto de los jóvenes, que se sienten más identificados con el oficialismo, incluso con algunas expresiones más radicalizadas de la oposición, pero que no son competitivas.

La cuestión económica también tiene su peso, ya que hay cierta desazón de la economía actual de Taiwán, que no está mal comparada con el resto de los países del mundo, pero hay también un poco de decepción por el desempeño económico en algunos sectores. Eso hace que lleguemos a este escenario quizás un poco más abierto.

-Desde el punto de vista de Pekín, ¿el triunfo de la oposición sería más beneficioso? 

Desde el punto de vista de Pekín, no solamente en esta elección, siempre hay una preferencia por el Kuomintang, que es un partido históricamente "estatucuista", que no busca cambiar la situación de la isla e incluso trata siempre de que se puedan mejorar las relaciones en lo económico y mantener una diplomacia estable.

Por eso, Pekín claramente jugó a favor de la oposición y criticó duramente al candidato oficialista y a su vicepresidenta, que, siendo embajadora en Estados Unidos, tuvo declaraciones muy proindependentistas, algo que Pekín considera directamente un peligro. Por ello, para Pekín, un triunfo del Kuomintang sería el mejor escenario.

-En el caso de un triunfo del PPD, ¿la alianza entre EE.UU. y Taiwán crecería? ¿Y la tensión con China también?

Sin dudas, Estados Unidos ha estado detrás de la campaña del oficialismo. Por lo tanto, está todo dado para que la alianza entre Taiwán y Estados Unidos siga prosperando en lo económico, en lo diplomático y en el apoyo militar. 

En contrapartida, la tensión con China, por supuesto, es natural que escale y es una cuestión bastante lógica que esta dinámica se desarrolle de esta forma.

-¿Ante qué escenario nos encontraríamos con un triunfo de la oposición? ¿Qué implicaría esto para EE.UU.? 

Un triunfo de la oposición claramente descolocaría a la diplomacia estadounidense y sería un espaldarazo para China. Probablemente, tendría un impacto muy fuerte en lo que es el Departamento de Estado y lo que es la política sobre China, que ya de por sí había sido muy cuestionada.

En lo que es la administración de Biden, este hipotético escenario, de alguna forma, generaría cambios de nombres en algunos roles en el Departamento de Estado y otras áreas relacionadas a la política sobre China.

Y ahí habría que ver cómo China aprovecha esta situación, porque seguramente se abra un nuevo escenario para Pekín para reorientar la relación.

-Más allá de la cuestión de Taiwán, este 2024 asoma como un año complicado para el vínculo entre EE.UU. y China por el posible retorno de Trump al poder. ¿La permanencia de Biden en la Casa Blanca sería más beneficiosa? 

La verdad es que tanto con Biden como con Trump no se ven grandes cambios en la tendencia de escalada en la confrontación con China.

De hecho, en Pekín hay consenso, entre los principales sectores que analizan el tema, militares, académicos, políticos, acerca de que gane Trump o siga Biden o algún otro demócrata eventualmente, Estados Unidos va a continuar escalando las provocaciones y apuntalando a Taiwán más que nunca para usarlo como una herramienta, un arma de la política exterior contra China. 

Lamentablemente, ese es el escenario. Es probable que Trump tenga una posición incluso más dura, teniendo en cuenta lo que fue su primera presidencia, pero Biden llevó el nivel de provocaciones a niveles que ni el propio Trump había llevado. Cualquiera de los dos escenarios es muy malo para la evolución del conflicto entre China y Estados Unidos.

-En este tenso contexto, ¿qué debería hacer Argentina? Recientemente, el país rechazó el ingreso a los BRICS, dando una clara señal de acercamiento a Washington.

Lamentablemente, el gobierno de Milei no está haciendo lo que debería, que es mantenerse alejado de la cuestión de Taiwán, la principal línea roja en la relación con China. 

Queríamos tener una política exterior pragmática, que reafirme simplemente lo único que hay que decir sobre el tema de Taiwán: que reafirmamos nuestra política de adhesión a una sola China. 

Pero hubo señales confusas y este mes el tema de Taiwán ha estado en el centro de la escena por algunas declaraciones y gestos que generaron mucha controversia. 

La salida de los BRICS ha sido un golpe también para la relación entre Argentina y China, porque China junto con Brasil (justamente nuestros dos principales socios económicos) fueron nuestros espónsores para que ingresemos al grupo. Por lo tanto, esto es muy malo para la relación. 

Por otra parte, el acercamiento a EE.UU. me parece que es una mala lectura del gobierno de Milei y creo que hay una sobreactuación en relación a Washington. 

Para Washington, los BRICS nunca fueron una línea roja, un tema crítico. Por lo tanto, si Argentina realmente toma esa decisión de no ingresar al grupo creyendo que eso trae un provecho adicional respecto al vínculo con Estados Unidos, están equivocados. 

Lo primero que no entienden desde el gobierno es cómo es la naturaleza y los objetivos de la política exterior norteamericana, y mucho menos lo que representa hoy China y lo que significan instituciones y foros que están en plena expansión y que tienen todos socios naturales actuales y potenciales de la Argentina, como el BRICS. 

Contraponer el BRICS a la OCDE es otro error garrafal porque son cosas totalmente distintas y para nada contradictorias, como lo demuestra el caso de Brasil, que, siendo miembro fundador de los BRICS, también busca ingresar a la OCDE.

Así queda claro que hay una muy mala lectura de la política exterior y esto es peligrosísimo, porque podría afectar nuestra relación con países como China y Brasil, pero la mala lectura de la política exterior norteamericana también puede tener consecuencias negativas e incluso afectar nuestro vínculo con ellos. 

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