El Economista - 70 años
Versión digital

jue 07 Jul

BUE 9°C
Versión digital

jue 07 Jul

BUE 9°C
Segunda vuelta

Elecciones en Colombia: un voto anti-establishment contra los políticos tradicionales

Las posibilidades de crecimiento de Hernández son mucho más grandes que las de Petro, que parece haber tocado su techo.

Hernández buscará desarrollar una campaña con una lógica similar a la que Donald Trump en 2016.
Hernández buscará desarrollar una campaña con una lógica similar a la que Donald Trump en 2016.
Clarisa Demattei Clarisa Demattei 01-06-2022
Compartir

Tal como se esperaba, las elecciones del domingo fueron de las más vibrantes del pasado reciente colombiano. No solamente porque es la primera vez en la historia que un candidato de izquierda obtiene la mayor cantidad de votos en una elección presidencial colombiana, sino porque deja un panorama mucho más abierto de lo esperado de cara a la segunda vuelta el próximo 19 de junio.

Con el 99% de los votos escrutados, el candidato izquierdista Gustavo Petro obtuvo el 40,32% de los votos. Pero, sin dudas, la sorpresa de la noche estuvo puesta en quien obtuvo el segundo lugar: el personalista Rodolfo Hernández alcanzó el 28,15% de los sufragios y no solo ganó el pase a la segunda vuelta sino que dejó fuera de la contienda a quien la mayoría de las encuestas posicionaban como segundo: el derechista Federico Gutiérrez, que quedó tercero con 23%.

Pero además de las sorpresas, el escrutinio de este proceso electoral deja varias conclusiones que, a su vez, son el fiel reflejo de la actualidad política de dicho país.

En primer lugar, que hayan ganado dos personalidades como Petro y Hernández, aún con sus sustanciales diferencias, deja un claro mensaje a la clase política: hay una ciudadanía agotada que demanda cambios estructurales en materia social, económica y política. Porque a pesar de que Petro haya sido guerrillero y pregone un mensaje claramente izquierdista y Hernández tenga una posición más personalista, pragmática pero a favor del libre mercado, ambos mantienen un elemento que los nuclea: el hartazgo de sus votantes con el uribismo y con quienes han detentado el poder en las últimas décadas.

Y en segundo lugar, estas elecciones marcan un claro voto castigo a la gestión del actual presidente Iván Duque que terminará su mandato con una desaprobación del 73%.

Y si bien Petro obtuvo 12 puntos más que Hernández, fue éste último sobre quien estuvieron puestas todas las miradas ya que su irrupción en la segunda vuelta da cuenta de un ascenso meteórico de ciertos tipos de liderazgo. Y esto puede ser un nuevo problema para Petro ya que, contrariamente a lo esperado, la cobertura periodística de la noche electoral no estuvo puesta en él, a pesar de haber ganado, sino en su rival. Y es muy probable que esto siga sucediendo durante las próximas 3 semanas.

¿Quién es Rodolfo Hernández?

En sus propias palabras, es “un ingeniero que quiere sacar a los corruptos del gobierno”, aunque nadie sepa cómo planea hacerlo y cuáles son sus principales propuestas ya que ha evitado concurrir a todos los debates en campaña.

De acuerdo con sus discursos, él no necesita debatir porque considera que su canal de comunicación es directamente “con la gente”. Y si bien intenta separarse de la clase política tradicional, Hernández no solo ya tuvo un cargo político como alcalde de Bucaramanga sino que además buscará consolidar una alianza electoral con Gutiérrez, cercano al oficialismo y al presidente Duque.

Más allá de las posiciones antagónicas entre ambos candidatos, los dos comparten un elemento clave: el hartazgo de sus respectivos votantes con el sistema político y los partidos tradicionales mientras emerge la demanda de un cambio sustancial. 

Con un discurso sencillo pero ambiguo y personalista, Hernández logró captar a una ciudadanía cansada de lo tradicional y que, a pesar de tener demandas multiclasistas y diversas, logró encontrar en la figura de Hernández a un líder irreverente que es capaz de aglutinar a todos más allá de sus diferencias. Su pasado no acompaña sus dichos: a pesar de querer separarse del establishment, ha dicho públicamente que es amigo de Alvaro Uribe y que estará eternamente en deuda con él.

Pero que Hernández haya accedido a la segunda vuelta y complique las aspiraciones de Petro, no es casualidad. Una encuesta de 40db para el diario español El País publicada hace pocos días muestra que 80% de los ciudadanos colombianos se describe como “poco o nada satisfecho” con la democracia y está postura es transversal a todas las clases sociales.

¿Qué podemos esperar de las próximas 3 semanas de cara al ballotage? Seguramente Hernández continúe con el discurso que tanto le rindió frutos en esta primera vuelta: una crítica acérrima a todos los políticos que se eternizan en el poder y viven a costa de los impuestos de los ciudadanos. Así, Hernández buscará desarrollar una campaña con una lógica similar a la que Donald Trump llevó a cabo contra Hillary Clinton en 2016: la de un ciudadano exitoso que amasó su fortuna fuera de la política y que, según sus palabras, al ser millonario no tiene necesidad de robar.

De la misma manera, Hernández también buscará seguir consolidando su mensaje “anti-comunismo” para nuclear en su persona las posiciones de centro y de derecha y sobre todo, lograr motivar a los votantes de Gutiérrez para que concurran a votar en la segunda vuelta, en un país en donde el voto es opcional.

Por el lado de Petro, la soltura y la confianza que demostró durante toda la campaña y se consolidó durante las consultas interpartidistas de marzo que lo mostraron como claro favorito a lograr la presidencia, hoy son más complejas. Con el apoyo que Gutiérrez dio a Hernández el domingo a la noche y el llamado concreto a acompañarlo de cara a la segunda vuelta, sus posibilidades de crecimiento son mucho más grandes que las de Petro, quien por el contrario parece haberse acercado a su techo y se encuentra más limitado para captar nuevos votantes.

Si bien todavía no hay nada dicho, el desafío de Petro será doble: lograr convencer al 46% de los ciudadanos que no acudieron a votar en primera vuelta y por último, pero no en importancia, demostrar que las demandas del estallido social de 2021 están más vivas que nunca y que él es el único que puede llevarlas a cabo desde el gobierno. 

Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés