Escenario

¿El cambio climático nos depara la próxima crisis global?

El paso a un nuevo orden energético es vital y necesario para contener el cambio climático, pero será desordenado

El impacto del cambio climático en la economía global
Mariano De Rosa Mariano De Rosa 22-10-2021
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Si hay algo que nos está enseñando la pandemia es que los shocks ajenos a la propia dinámica de la economía dejan secuelas de carácter intertemporales. Afectando al consumo, la inversión, las políticas de gasto público y el comercio internacional.  El cambio climático podría tener características similares, aunque con consecuencias lentas de índole sanitario, migratorio y configuración económica global.

El aumento de los gases de efecto invernadero aceleran el calentamiento global y nuestra economía debe adaptarse a ello. Una premisa que está en claro es que la transición energética es un paso fundamental para sostener el crecimiento global. Lo que no sabemos es hasta dónde llegarán los esfuerzos mancomunados del sector público junto al privado y si los incentivos para que la transición prospere en el largo plazo dado que las metas verdes establecidas hacia 2050 son ambiciosas y, si la inflación sigue subiendo, las consecuencias pueden llegar a ser negativas en la transición energética.

Cuando se habla de transición el lector debe asociarlo a la reconfiguración de la oferta de energía global. El petróleo alimentó al Siglo XX con sus automóviles, sus guerras, su economía y su geopolítica. Ahora el mundo está en medio de un shock energético que está acelerando el cambio. La demanda de petróleo para energías sucias está cayendo, pero su precio sube.

El desajuste a largo plazo entre la oferta y la demanda está arraigado con el cambio climático: un informe reciente de la Agencia Internacional de Energía encontró que para que países como Estados Unidos se conviertan en carbono neutral para 2050, el uso de petróleo debe alcanzar su punto máximo para 2025, detalla The New York Times.

Sin embargo, según inversiones actuales, la generación de energía verde no será suficiente para suplantar el consumo de petróleo hasta 2035. El salto de precios de este año podría ser la señal de advertencia del mercado sobre futuras crisis energéticas y picos de precios.  La transición es un proceso necesario para que la economía se adapte al cambio climático y no sufra sus devastadoras consecuencias.

Otro aspecto a tener en cuenta, son las consecuencias que los desastres naturales pueden comenzar a tener de características geográficas, migratorias, geopolíticas y ciertamente económicas.

Por esa razón los mercados financieros globales no se verán inmunes a la subida de las temperaturas y sus consecuencias. Siendo importante analizar desde un punto de vista global las condiciones en las que hoy estamos y cómo se pueden desarrollar con el incremento del precio de las materias primas del último tiempo.

Una inflación global, que encarece la transición

La actual inflación global, causados por los cuantiosos deficit fiscales que hoy son cercanos al 7,2% del PIB como en el caso de la zona euro o 12,6% en Estados Unidos, generan tensiones en los cada vez más frágiles mercados de deuda soberana, donde las tasas han sobrepasado los dos dígitos. Tal como se refleja en los mercados pakistaní, brasileño y turco.

No obstante, la situación en ese tipo de mercados son de menor impacto para el Estado pero con mayores dificultades de riqueza dado que los habitantes comienzan a vivir inflaciones cercanas al 9% como en Brasil, 6% en India y 19% en Turquía. Si bien, los déficits fiscales son menores al de los países desarrollados. Pero con tasas de desempleo que son del 14,1%, 8,3% y 10,4% respectivamente.

Las inflaciones y las depreciaciones afectan también a los mercados desarrollados, como el americano, donde el dólar muestra una cada vez más acelerada pérdida de poder de compra frente a las materias primas que se utilizan en industrias sucias. El precio del carbón, petróleo, gas natural y uranio han tenido incrementos considerables que afectan las estructuras de costos de las industrias dependientes de estos insumos. Por ejemplo, en el caso del carbón su precio ha pasado de US$ 33 al comienzo de la pandemia a casi US$ 244 por tonelada. 

¿El cambio climático depara las condiciones para una transición ordenada?

La transición hacía industrias verdes cambia la matriz de la oferta global de energía. Dado que el paso a energías limpias distribuye de manera distinta a los oferentes, debido a que entran más jugadores a ofrecer energía.  Las materias primas de las energías sucias no perderán su rol protagónico de manera abrupta sino todo lo contrario. Si bien el mundo, conforme a las metas verdes para 2050, va camino a demandar menos de estas energías, son cruciales para el desarrollo de las energías verdes. Las cuatro materias primas antes mencionadas fueron motivo de interferencias de las potencias en países productores, sobre todo con el petróleo y el gas.

La energía sucia representa dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero. La contaminación por la quema de combustibles fósiles mata a más de 4 millones de personas al año, principalmente en las megaciudades del mundo emergente.

Joe Biden se ha propuesto gastar US$ 2 billones en descarbonizar la economía de Estados Unidos. La Unión Europea ha destinado el 30% de su plan de recuperación de Covid-19, de US$ 880.000 millones, para medidas climáticas. ¿Pero quién puede abastecer esas economías?

El costo de la transición a las energías limpias no solo dependen del precio de las materias primas usadas como insumo sino que también del sector manufacturero chino, que produce el 45% de las hélices eólicas, el 72% de los módulos solares y el 69% de las baterías de litio. El aumento de los precios de las energías sucias, por lo menos, ralentiza y encarecen la transición.

El milagro industrial chino se transformó en un proceso de innovación industrial pero que depende del precio internacional de materias primas del cual es importador neto. China es el principal importador de gas, llevándose el 17% de la cuota global de mercado, el principal consumidor de carbón y el mayor importador de petroleo.

Según Reuters, en los primeros siete meses del año 2021 es el principal importador de petróleo crudo del mundo  obtuvo 301,83 millones de toneladas, 5,6% menos que en el período correspondiente del año pasado.

El precio de los commodities han subido en regla general en los últimos 5 años y la inflación global durante la pandemia se ha agravado a causa de los déficits fiscales. Pero, por otro camino, la situación se agrava por efectos de la oferta de los mismos y no claramente a un aumento de la demanda.

Las expectativas de los inversores se vieron afectadas durante la pandemia, no solamente fue una crisis de retracción de la demanda sino que también una crisis de carácter biológico que contrajo la oferta.

Los desastres naturales, el termómetro económico

Es sabido que el impacto de los desastres naturales en el último tiempo ha generado secuelas en las economías. Han crecido de manera vertiginosa llegando a valores absolutos de casi 4 veces en 40 años. Los desastres meteorológicos impactan en un costo asociado a la economía global de 8 veces más que el promedio del resto de los desastres naturales.

En caso de seguir la tendencia o de seguir acelerando la dinámica no es alentadora. Según el Financial Stability Board, creado por el G20, los costos de los desastres naturales pueden neutralizarse con una transición ordenada que hoy, con la suba del precio de las materias primas, parece cada vez más lejana.

Informe del Financial Stability Board

En conclusión, los riesgos de la transición de una economía que obtiene energía a través de industrias sucias a una que la obtendrá con recursos renovables tendrá consecuencias.

Y si el cambio hacia la energía renovable libre de combustibles fósiles se acelera, como debe ser, causará aún más turbulencia geopolítica. El paso a un nuevo orden energético es vital, pero será desordenado.

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