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Alemania y China ocupan el espacio que deja Trump

Alemania y China, actual y anterior anfitriones del G 20, parecen dispuestas a ocupar los lugares que deje vacantes Washington

06 julio de 2017

Estados Unidos está protagonizando un hecho inédito: abandonar un lugar de liderazgo en muchas áreas, y no como consecuencia de ser desplazado por otra potencia, sino por decisiones de su propio gobierno. En la reunión del G 20, que se realizará en Hamburgo, tendrá una agenda en la que no se notará la impronta estadounidense.

Las medidas proteccionistas, la exclusión de los procesos de integración y el abandono del Acuerdo de París sobre cambio climático son ejemplos de una visión distinta sobre el papel que debe jugar Estados Unidos en el mundo y cuáles son los valores que debe impulsar. Ahora parece ir en sentido contrario al de las últimas décadas en cuanto a la expansión del librecomercio y la integración económica.

La política, como la naturaleza, tiene horror al vacío. Y por eso Alemania y China, actual y anterior anfitriones del G 20, parecen dispuestas a ocupar los lugares que deje vacantes Washington. Los dos países tienen en la canciller Merkel y el presidente XI líderes con un fuerte respaldo que, en ambos casos, será ratificado en los próximos meses. Pese a las enormes diferencias entre los sistemas políticos, el entendimiento entre ambos países es consecuencia de tener intereses comunes y pocos puntos de conflicto, a diferencia de lo que ocurre entre China y Estados Unidos.

Las autoridades chinas viajaron reiteradamente Alemania  en los últimos tiempos y Xi Jinping hará una visita de Estado en los días previos a la cumbre del G 20.

De todas maneras, Donald Trump no dejará de enviar desde Hamburgo mensajes a su audiencia interna apuntando a que los demás países realizan prácticas comerciales que perjudican a la economía estadounidense. Y va a tener números para sostener su posición dado que Estados Unidos tiene enormes déficits comerciales con la mayoría de los países que integran el G 20 y sólo tiene modestos superávits con seis de ellos.

El mayor desequilibrio lo tiene con China, ya que alcanzó en 2016 a US$ 327.000 millones, luego viene México y en tercer lugar se ubica Alemania, con un saldo positivo de US$ 66.000 millones. Los saldos favorables los tiene con Argentina, Arabia Saudita, Turquía, Reino Unido y Australia. Pero la suma de los superávits con esos países equivale al déficit que tiene con Corea del Sur.

El problema para el resto de los países es que, si bien tienen ahora más espacio para fijar su agenda, difícilmente una iniciativa global pueda prosperar sin el compromiso de la primera potencia mundial.

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