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Massa promete y promete: los títulos suben, pero las reservas no

El mercado local tuvo ayer el mejor día en mucho tiempo: Los inversores están convencidos de que viene un cambio

Sergio Massa
Sergio Massa
Luis Varela Luis Varela 25-08-2022
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Mientras el viceministro anti-K Gabriel Rubinstein hace abdominales para enfrentar la auditoría de Ilan Goldfajn, encargado del caso argentino en el FMI, con Sergio Massa haciendo promesas en todas partes, el mercado local tuvo ayer el mejor día de los últimos tiempos.

Mientras los tipos de cambio oficiales fueron anclados un poco más, los dólares financieros libres estuvieron todos para abajo, los bonos argentinos anotaron una suba consistente, tanto que el riesgo país bajó 49 unidades, hasta 2.347 puntos básicos, el menor nivel en dos meses, y la Bolsa porteña tuvo más negocios y una fuerte suba, con récord histórico en pesos, con suba en bloque para los ADR argentinos.

Esta importante mejora en el mercado argentino ocurrió mientras las plazas financieras mundiales operaron indecisas y en plena rotación de papeles, con las tasas largas de EE.UU. subiendo un poco más (hasta 3,2% anual a 5 años, 3,1% a 10 años y 3,3% a 30 años), lo cual posibilitó que el dólar global se empinara contra casi todas las monedas mundiales.

El dólar adentro y afuera

En el exterior el dólar subió 0,6% en Chile, 0,4% en China, 0,3% contra el yen y la libra y 0,1% contra el real, no cambió contra el euro y bajó 0,4% en México. Al tiempo que en Argentina la dirección del billete verde fue opuesta: el dólar blue bajó $2 hasta $295, el Senebi cayó $13,16, hasta $304,33, el MEP subió 34 centavos hasta $290,34 y el contado con liquidación bajó $2,13 hasta $304,33.

Si se quiere, la única mancha que tuvo ayer el mercado local estuvo centrada otra vez en las reservas. En el Mulc, el BCRA logró comprar US$ 6 millones, pero al final del día la autoridad monetaria anunció que las reservas brutas terminaron cayendo otros US$ 19 millones, con divisas que se van o bien por compra de gas o bien por autorizaciones de insumos importados absolutamente urgentes.

Ante esta situación, con el titular del BCRA en una situación compleja, ya que a treinta días del final de su mandato, aún no hay certezas sobre una renovación para otro período (sobre todo después de que Cristina lo enfocara hace algunas semanas como uno de los funcionarios que no funcionan), la autoridad monetaria además de perder reservas, volvió a chupar depósitos de los bancos, esta vez fueron Notaliqs a seis meses por $ 13.250 millones.

La cuestión es que Reconquista 266, en vez de acelerar el crawling peg, como se había acordado con el FMI, ayer lo ralentizó nuevamente, después de que en julio el país haya tenido el segundo rojo comercial consecutivo, con el peor resultado mensual en cuatro años. Sin embargo, Pesce decidió que ayer el dólar turista subiera 44 centavos hasta $252,51, el dólar oficial subió 25 centavos hasta $144,29 y el dólar mayorista subió 20 centavos hasta $137,15. 

Con estos valores, sigue absolutamente intacto el principal problema de las finanzas argentinas: la brecha entre el dólar oficial y el bue fue del 104% y la del CCL y el mayorista fue del 122%. Y frente a estas diferencias, el economista Daniel Artana advirtió del riesgo de mantener la brecha cambiaria por encima del 100% a largo plazo y aseguró que las medidas de recorte del gasto hasta ahora tomadas por el ministro de Economía, Sergio Massa, "son pan para hoy, hambre para mañana".

Así y todo, en un día en el que hubo repercusiones de todo tipo alrededor de las amenazas kirchneristas y de algunos representantes del peronismo de hacer una marcha masiva para defender a Cristina Kirchner, incluso con el ex juez Zaffaroni diciendo que "el Presidente tiene que indultar a Cristina, ya que esa es la única manera de preservar a la democracia", lo cual despertó un sinnúmero de críticas en toda Argentina republicana que defiende la división de poderes: la que debe definir es la Justicia y no un bloqueo callejero.

Voces oficialistas y opositoras

Durante todo el día hubo cierto nerviosismo, más entre los oficialistas que entre los opositores, porque el presidente Fernández, luego de dar una sorpresiva clase en la UBA sobre la "Teoría Del Delito", se presentó en televisión anoche.  

Pero más allá de todo el ruido de la política, que fue considerado menor, ya que tuvo mucho menos adeptos y seguidores que los esperados, al menos por el mundo de las inversiones, las manos interesadas en activos se volvieron a mover a favor y realizaron una importante compra de bonos, con buen volumen operado, hasta el menor riesgo en dos meses, y la Bolsa, con mejor volumen en acciones argentinas, escaló a un récord histórico medido en pesos para el índice S&P Merval.

Los negocios bursátiles del mundo están en una sintonía completamente diferente. Son cada vez más los países que se están declarando en estanflación, con situaciones recesivas y con subas de precios muy potentes (hubo pronósticos de una inflación anual del 18% para Gran Bretaña en 2023, lo cual sería un escándalo), y con las tasas de los bonos de la Fed arrastrando, las miradas de todos están en la reunión de Jackson Hole, entre los presidentes de los Bancos Centrales del mundo, además de economistas y otros expertos.

El temor de los inversores es que, además de subir la venta de bonos de la Fed en Wall Street desde US$ 47.500 millones en agosto a US$ 95.000 millones en septiembre, provocando una gran aspiradora de dinero, Jerome Powell termine confirmando una política de tasas de interés dura. Hasta ahora el consenso es que la suba de tasas este mes y en septiembre será de medio punto, pero ayer mismo el presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, dijo que le va a reclamar Powell que sea más duro, que suba las tasas más rápido.

El rumbo de Wall Street

Con ese marco, los negocios de Wall Street estuvieron titubeantes y terminaron con una suba promedio del 0,3%, pero el miedo no es sonso y la posibilidad de un costo del dinero más alto determinó un día malo para las bolsas latinoamericanas: tanto que hubo una mínima suba del 0,1% en la Bolsa de San Pablo y una baja del 1,1% en la de México.

Sin embargo, muy lejos de esa abulia, el mercado bursátil argentino volvió a sonreír nuevamente, por lo que Rubinstein viene ganando 3 a 0, tres días en el cargo, tres días con subas. Con $2.855 millones operados en acciones y $4.698 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 2,4%. Al tiempo que los ADR argentinos en Nueva York anotaron un salto del 14% para Bioceres y una suba en bloque del 1 al 6% para Cresud, Francés, Pampa E, Telecom, Central Puerto, YPF, Despegar, Loma Negra y Mercado Libre; con baja del 1% únicamente para Edenor.

Este aleph bursátil se dio con materias primas con resultados disímiles. El petróleo logró recuperar 1,6%, pero los metales básicos estuvieron en descenso, los granos volvieron a estar muy firmes tanto en Chicago como en Rosario, los metales preciosos estuvieron quietos y las criptomonedas recuperaron apenas, con mejora del 1,2% para el Bitcoin, a pesar de crecientes advertencias para el sector.

¿Puede extenderse este importante repunte del mercado argentino? Massa se reunió con el campo en persona, les prometió un mejor dólar soja, o alguna modificación cambiaria que estaría realizando Rubinstein, también alargaron el corte con 12,5% en biodiesel en las naftas, lo cual es bueno para los precios del maíz y el girasol. Como si fuera un equilibrista con bolas en el aire, Massa promete y promete, pero el dólar que impulse las ventas de los productores no llega, y las reservas del BCRA se rascan en el fondo de la olla. 

A eso, se agrega el eco de la tensión política, pero los inversores parecen estar convencidos de que se haga lo que se haga, el kirchnerismo parece estar en retirada, y la expectativa es que en 2023 venga un Gobierno más amigable con el mercado. Y como los precios de las acciones y los bonos están en niveles ridículamente bajos, la apuesta sigue siendo compradora. El lunes habrá un test: Massa debe licitar más bonos en pesos, y esta vez muchos de esos títulos están en manos de privados, lo cual será un desafío más complicado que en los llamados anteriores.

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