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Conservadores que huyen y arriesgados que se quedan

Los mercados pasaron la peor semana desde la crisis de 2008. En medio del temblor, los inversores se dividieron en dos. Los conservadores compraron bonos de la Fed, oro y plata. Los arriesgados apostaron por las tecnológicas y las criptomonedas. Nadie quiere estar en monedas.

Conservadores que huyen y arriesgados que se quedan
Luis Varela 19 marzo de 2023

Con una situación híper-selectiva, en un intento por volar hacia inversiones de calidad (si es que existen), el mundo entero asistió la semana pasada a un cimbronazo no visto desde la crisis de 2008, con derivaciones inciertas, que puede sumergir a parte del planeta a una recesión, o incluso a una depresión, y en medio de toda esa vorágine la debilitada Argentina de estos tiempos es uno de los países que más está sufriendo.

Ya nos referimos en los panoramas de las últimas ediciones a los colapsos de los bancos Silicon Valley, Signature y Silvergate, y a los hundimientos que parecen irremediables para el First Republic Bank (en EE.UU.) y Credit Suisse (en Suiza), ambos viviendo con respirador. El First Republic fue asistido por un apoyo de US$ 30.000 millones por un conglomerado de grandes bancos privados y sin embargo la cotización de su acción se hundió 72% la semana pasada de US$ 82 a US$ 23. Y el Credit Suisse fue respaldado por nada menos que US$ 56.000 millones por el Banco Nacional de Suiza, y su precio en Bolsa cayó 26%, de US$ 2,50 a US$ 1,86. 

La situación es muy comprometida y hay chances de que el temor se convierta en pánico. Por eso reconocidos analistas de mercado reiteraron casi todos en privado a sus grandes clientes, lo mismo que dijo con nombre y apellido Larry Fink, el titular de BlackRock, anticipando un  alerta en el que dice que se vienen más quiebras bancarias, y que entramos en una crisis en "cámara lenta".

Más que nunca, el colapso bancario divide a los inversores en dos: los conservadores (que siempre ponen pies en polvorosa intentando buscar lugares seguros porque imaginan que viene una situación peor) y los arriesgados (que por decenas de crisis anteriores saben que habrá una caída y que luego sobrevendrá una recuperación, sin que ningún oráculo pueda decir de qué tamaño será el derrumbe inmediato y mucho menos adivinar en qué momento y con qué velocidad se dará la recuperación).

Por lo pronto, el resultado de la semana pasada dio para un empate. Los conservadores compraron bonos del Tesoro de EE.UU., tanto que por subas contado sus tasas a vencimiento se achicaron considerablemente: el viernes se pagó 4,4% anual a 1 año de plazo, 3,5% a 5 años, 3,4% a 10 años y 3,6% a 30 años. Sin embargo a nivel global, al dólar no le fue bien: la semana pasada subió en América Latina (3,3% en Chile y 1,1% en Brasil) y 0,6% contra el franco suizo (con el Credit Suisse temblando y finalmente adquirido por UBS). Pero al billete verde le fue mal contra otras monedas: bajó 2,1% en Japón, perdió 1,2% contra la libra, cedió 0,3% en China y achicó 0,2% contra el euro.

Los vaivenes de las bolsas

Pero sí hubo un bajón mundial en las bolsas de casi todas partes, con dolor para los conservadores pero con alguna sonrisa para algunos audaces. El SVB fue salvado por Biden y las tecnológicas siguieron flotando, por lo que la semana pasada la Bolsa de Madrid cayó 6,1%, Santiago de Chile se hundió 5,2%, Frankfurt perdió 4,3%, Tokio achicó 2,9%, México 1,7% y San Pablo 1,5%. Pero los índices de la Bolsa de Nueva York casi no lo sintieron: el Dow Jones Industrial cedió 0,1% y, al contrario, el tecnológico Nasdaq festejó con un aumento del 4,4%.

¿Qué pasó en Argentina? El impacto fue doloroso, el peor de todos. Mirado en la cuestión cambiaria, el dólar blue saltó en la semana nada menos que 2,7% (cerró el viernes a $383), el contado con liquidación sumó 2,5% (alcanzando un récord histórico sin precedentes de casi $404) y el dólar MEP avanzó 2,2% (hasta también un récord de $388,84).

Pero lo peor no fue la corrida cambiaria, el mayor daño estuvo en el precio de los papeles privados. La Bolsa de Buenos Aires cayó la semana pasada 6% medida en pesos pero 8,5% medida en dólares. El hundimiento de los papeles privados argentinos tuvo mucho que ver con la fuga de capitales pero también estuvo muy atada a los 17 balances trimestrales entregados en detalle la semana pasada. Hubo grandes empresas que pasaron de ganar buen dinero a perder sumas importantes. En los números anuales de los estados contables, sobre 66 compañías que ya entregaron sus cifras (hay 6 que todavía deben la información oficial sobre sus resultados) pasaron de tener en 2021 una ganancia promedio de US$ 950 millones a una utilidad de US$ 447 millones en 2022, por lo que su renta promedio se hundió 53%. Y según confirman economistas de todo el espinel, el país está en recesión con inflación creciente desde setiembre, por lo que los trimestrales que cierran en 10 días serán mucho peores.

En paralelo, mientras Massa posterga pagos, cierra más la economía, pide préstamos, hace malabares para que todo el problema no explote antes de la elección de octubre, los bonos argentinos sufrieron la semana pasada una nueva caída del 4,6%. En las últimas siete semanas caen 20% y el riesgo país acaba de saltar hasta 2.383 puntos básicos, el mayor nivel desde mediados de noviembre, cuando Massa vendía su esquema de "precios justos", procurando llevar la inflación al 3% mensual. El martes el Indec confirmó 6,6% en febrero y las consultoras miden variaciones superiores a 7% para marzo. 

La alta inflación acentuó el goteo de depósitos. Muchos capitales se fueron al exterior vía CCL, otros fueron a cajas de seguridad o el colchón vía MEP. Pero lo que pone al sistema al límite es que un plazo fijo promedio se venía haciendo por 50 días, y ahora ese término se achicó a 30 días. De ahí que el BCRA subió la tasa anual del 75% a 78%, que por ser capital colocado a un mes tiene un rendimiento del 5% mensual contra una inflación pasada del 6,6% y del 7% o más futura. Los analistas les dicen a sus clientes: el dinero se licúa en el banco, no sólo contra el dólar, sobre todo contra el consumo, es plata quemada.

Los refugios de siempre

Fuera de las monedas, fuera de las bolsas, fuera de Argentina, sobresalen habituales posiciones refugio que están viviendo un gran pulso. En lo que va de marzo el Bitcoin sube 15,3% otras criptomonedas se acercan a ese aumento, el oro trepa 8% y la onza de plata avanza 7,2%. Mientras que el resto de los commodities estuvieron debilitados por expectativa de recesión en occidente. Citibank sacó un informe con estimación de crecimiento para los PIB de 2023: dice que China crecerá 4,8%, que el resto del mundo avanzará 1,6%, que Japón subirá 1,1%, EE.UU. avanzará 0,7% y la zona euro quedará a la cola de todo con un crecimiento escuálido del 0,1%.

Así, con China mostrando promesas, pero por ahora sin realizar compras, casi todas las materias primas estuvieron muy flojas. En lo que va de marzo la soja de Rosario sube 1,3%, pero el trigo y el maíz santafesinos no varían, la soja Chicago cede 1,1%, el sorgo de Rosario baja 3,5%, el aluminio desciende 4%, el cobre cae 4,2%, el girasol santafesino declina 4,6%, el níquel pierde 5,6% y lo más alarmante de todo: el petróleo se hunde 14,3%, evidenciando que el mundo espera una recesión, sin vueltas.

Los clientes de los bancos de inversión locales preguntaron "por qué somos los peores". Y la respuesta entregada fue contundente: "esta mala situación que sufre sobre todo Argentina obedece a diez motivos diferentes. El principal es la sequía y la pérdida de media cosecha (ahora viene un salto para la leche y derivados). Sin granos no habrá exportación ni recaudación, escasearán los dólares, por lo que el billete se desertó hasta $404, con la peor caída de reservas en siete meses (se esfumaron US$ 7.166 millones en diez semanas). También asustó por supuesto el crac de los bancos internacionales. Se teme a la suba de tasas que puede hacer la Fed el miércoles (el BCE subió su tasa base medio punto el jueves, hasta 3,5%, priorizando su lucha contra la inflación, dejando el colapso bancario en segundo plano). Están los cortes de luz y el paro de colectivos. La inflación que se muestra para arriba (con el BCRA repitiendo la misma trampa, frenando al dólar mayorista, sube 5,3% en 30 días contra una inflación del 6,6%). La suba de tasas que encarece lo que tiene que emitir el BCRA por intereses de las Leliq, el inicio de la agenda política, los balances presentados por las empresas y, el desafío más inmediato de todos, el fin del financiamiento interno en pesos.

Entre Powell y Massa

Veremos que hace Jerome Powell este miércoles con la tasa de la Fed; algunos se esperanzan con que no la toque, otros dicen que la subirá otro cuarto de punto Pero lo decisivo a nivel local es el doble miércoles: el 22 y el 29 de este mes Massa tiene una doble fecha de licitación de deuda en pesos. 

Fuera del último canje, que le pasó al Gobierno que viene bonos por $ 4,7 billones ajustables por inflación o por tipo de cambio, hay un cúmulo de privados que no aceptó, por lo que todo lo que vence deberá ser pagado. 

Seguramente, con artilugios contables, Massa pasará las dos licitaciones, con emisión de pesos indirecta del BCRA y con organismos públicos cada vez más llenos de papelitos de colores (que heredará el nuevo Gobierno) pero aún quedan por pagar $ 644.000 millones en marzo y luego en abril por $1,04 billones, en mayo por $ 0,95 billón y en junio por $ 0,81 billón. Ninguno de esos tenedores quiere cruzar el puente de las PASO en pesos. Buscará salir y mirar lo que ocurra desde afuera. Irán a comprar cosas (más inflación) o dólares. 

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