El Economista - 73 años
Versión digital

mar 23 Jul

BUE 16°C
Impuestos

Se confirma que hay que eliminar la coparticipación

Las provincias deberían recibir la totalidad del IVA, que debería unificarse con Ingresos Brutos. Cada provincia debería quedarse con el IVA que recauda en su propio territorio. Esto es un enorme incentivo a la generación de valor agregado en la provincia.

Milei planteó la necesidad de revisar la coparticipación.
Milei planteó la necesidad de revisar la coparticipación.
Jorge Colina 14 septiembre de 2023

El candidato a presidente Javier Milei planteó la necesidad de revisar la coparticipación. Si bien lo hizo en términos genéricos y sin especificaciones, inmediatamente suscitó un enérgico rechazo entre algunos gobernadores de las provincias del norte. La manifestación más extrema fue la amenaza de renuncia por parte del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, si el candidato Javier Milei sale electo presidente. El otro gobernador que hizo manifiesta su preocupación si Javier Milei es presidente es el de la provincia de Formosa, Gildo Insfrán. 

Hay motivos para que estos gobernadores estén preocupados. En el 2022, La Rioja aportó unos US$ 780 millones en concepto de impuestos nacionales y recibió en concepto de coparticipación y transferencias discrecionales del Gobierno nacional unos US$ 2.024 millones. Lo mismo ocurre con Formosa que aportó a la recaudación nacional de impuestos unos US$ 850 millones mientras que recibió por coparticipación y transferencias discrecionales unos US$ 2.647 millones. El otro que debe estar preocupado es el gobernador de Catamarca dado que su provincia generó recaudación de impuestos nacionales por US$ 838 millones y recibió por coparticipación y transferencia discrecionales unos US$ 2.194 millones de dólares. 

Claramente, estas provincias del norte viven de la coparticipación y las dádivas (transferencias discrecionales) que le llegan desde la Nación.

En paralelo, y por otro lado, el otro candidato a presidente Sergio Massa -en su rol de Ministro de Economía- avanzó una vez más en disminuir la presión tributaria del impuesto a las Ganancias de los asalariados y jubilados de altos ingresos. Según la información brindada por el propio Gobierno, los asalariados alcanzado por el impuesto son 700.000 y con esta nueva suba disminuirán a 90.000. Esto impacta negativamente en las finanzas públicas provinciales porque el impuesto a las ganancias es coparticipable. 

Pero es posible que los gobernadores de provincias no se disgusten por la menor coparticipación, porque tendrán la promesa de que se las compense a través del otro canal de dependencia, que son las transferencias discrecionales.

Estos dos hecho confirman, una vez más, que a la coparticipación no hay que dejarla de manosea. Directamente, hay que eliminarla.

Si las provincias del norte viven de la coparticipación y las dádivas nacionales significa que a sus gobernantes lo que menos les preocupa es el bienestar de su población. Esto es así, dado que a los recursos fiscales ellos no lo generan desde abajo, desde su territorio, brindando condiciones de progreso a sus ciudadanos. Por el contrario, a los recursos fiscales los reciben desde arriba: de la coparticipación nacional (que son impuestos nacionales que sus ciudadanos pagan muy poco) y desde las ayudas nacionales. 

Por esta razón, en estas provincias prevalece el empleo público y el clientelismo porque los gobernadores deben usar los recursos que le llueven desde la Nación en garantizar votos para eternizarse y luego congraciarse con los gobiernos de turno en el nivel nacional, a fin de mantener la lluvia de recursos nacionales desde la Nación a la provincia. Esta es una de las principales razones por la que estas provincias permanecen históricamente atrasadas.

Un nuevo acuerdo entre las provincias

Lo que hay que hacer es un nuevo acuerdo fiscal entre una mayoría de provincias productivas. Derogar en el Congreso nacional la actual Ley de Coparticipación por mayoría simple, ya que dicha es ley es simple. 

Luego, establecer un nuevo acuerdo donde se establece que no hay más coparticipación. La Nación recibe los impuestos al comercio exterior (que está en la Constitución), los recursos para la seguridad social (porque esta es una función interprovincial) y la totalidad del impuesto a las ganancias. De esta forma, el presidente de turno puede hacer la demagogia que quiera con el impuesto a las ganancias sin afectar los recursos provinciales. Este cambio es neutral para la Nación porque recibiría la misma plata que recibe hoy.

Las provincias deberían recibir la totalidad del IVA, el cual debería ser unificado con el impuesto a los Ingresos Brutos que es un impuesto a las ventas superpuesto con IVA. Cada provincia debería quedarse con el IVA que recauda en su propio territorio. Esto es un enorme incentivo a la generación de valor agregado en la provincia.

Obviamente que -a diferencia de la Nación- esto no es neutral para cada provincia. Las provincias productivas tendrán más recursos fiscales porque son más productivas. Las provincias del norte -actuales beneficiarias de la coparticipación- deberán abocarse a generar mayor valor agregado en sus territorios.

Para el día después del cambio normativo, debería haber un Fondo de Convergencia al Desarrollo por el cual se le garantiza a las provincias del norte lo que vienen recibiendo de coparticipación, pero atado a un plan de desarrollo. 

No como un cheque en blanco, como es la coparticipación.

En esta nota

LEÉ TAMBIÉN


Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés