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Axel Kicillof es el eje del peronismo en la pelea contra La Cámpora

El peronismo enfrenta el desorden interno y el vacío de conducción. El gobernador de Buenos Aires busca traspasar la frontera de la General Paz mientras se enfrenta a los referentes de La Cámpora.

El gobernador Axel Kicillof.
El gobernador Axel Kicillof.
09 mayo de 2024

A seis meses del balotaje que detonó el sistema político, la oposición todavía no logra sanar su dispersión ni la falta de liderazgos consolidados. Un peronismo debilitado, un macrismo aliado al oficialismo y un radicalismo dividido forman el escenario perfecto para que el presidente Javier Milei se mantenga como el líder político más fuerte. 

El peronismo vive una coyuntura inédita, ya que padece un vacío de conducción. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, parece posicionarse como eje de la reconstrucción del espacio, aunque no prescinde de críticas internas. 

Sucede que el gobernador bonaerense logró retener el mando del distrito más populoso del país, lo cual le da una sólida base de apoyo. Pero sus aspiraciones presidenciales son resistidas por algunos referentes de La Cámpora, quienes prefieren a Máximo Kirchner como conductor del espacio. 

La puja entre La Cámpora y Kicillof fue el telón de fondo en Quilmes, el principal distrito bonaerense que gobierna la organización juvenil. El mandatario provincial quedó relegado tanto del escenario como de las fotos, y la aparición de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, jefa política de los dos sectores, no logró sanar las internas entre los dos sectores.

La reaparición de Cristina

La expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, había adoptado una posición silenciosa desde la asunción de Milei al poder. Pero en las últimas semanas, comenzó a mostrar un posicionamiento más contundente frente a la coyuntura política, en temas sensibles como el Paro Nacional convocado por la CGT, y la media sanción que la Cámara de Diputados le dio a la Ley Bases.

Su regreso a la escena política desbloqueó una nueva etapa de la discusión interna que tiene el peronismo y que comenzó el día que Andrés Larroque cuestionó la conducción de la expresidenta.

"La jefa volvió para tratar de ordenar, pero tiene menos poder y menos legitimidad", aseguró un intendente del conurbano, que agregó que es el momento para que Kicillof de una señal de autoridad que sea la que empiece a ordenar al peronismo bonaerense detrás de un liderazgo nuevo.

Otro jefe comunal sentenció que Kicillof "entiende con claridad" el mimetismo de Cristina con La Cámpora, pero que rechaza la idea de que Máximo, Wado de Pedro y la organización le "marquen la cancha" en su camino hacia el poder nacional. 

Pese a la necesidad de Kicillof de construir autonomía y moldear un nuevo perfil que le permita cautivar al electorado que busque una alternativa política, no se estima que la batalla del bonaerense apunte a finalizar el ciclo de la expresidenta como líder del espacio político.

La necesidad de diferenciación

Para que el gobernador bonaerense logre traspasar la frontera de la General Paz, deberá acentuar las diferencia con los anteriores gestores del peronismo. Sucede que la mala imagen de Cristina y de su hijo podrían afectar negativamente al mandatario. Sin embargo, al mismo tiempo, la cercanía con los referentes le permitiría consolidar el núcleo más duro del kirchnerismo. 

El consultor político y espresidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Gustavo Marangoni, planteó que Kicillof deberá "empezar a tocar una canción que no sepamos todos, es decir, no reiterar los temas ya consabidos del kirchnerismo, sino incorporar otras melodías".

"Todavía no lo está haciendo, pero quizá no sea este el momento porque ahora está en una instancia más defensiva", agregó. 

Intereses provinciales

Las internas en el peronismo van más allá del territorio de Buenos Aires. El sector perdió varias cuotas de poder institucional cuando fracasó en las elecciones gubernamentales de Santa Fe, San Juan,  San Luis, Chaco, y Entre Ríos. En tanto, en el Congreso sigue perdiendo algunos apoyos, dado que los mandatarios provinciales tienden a priorizar la gobernabilidad de sus distritos por sobre las lealtades partidarias nacionales.

Así sucedió con el tucumano Osvaldo Jaldo, y el catamarqueño Raúl Jalil, que se muestran cada vez más cercanos al Presidente. Incluso, luego de que Jaldo abrazara las ideas libertarias, los tres diputados tucumanos rompieron con Unión por la Patria y armaron un bloque propio que aportó sus votos positivos a las iniciativas del Ejecutivo.  

En tanto, Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, ensaya acercamientos con el Gobierno Nacional; y el rionegrino Alberto Weretilneck, un aliado extrapartidario, negocia por su propia cuenta con los libertarios. 

Desde el bloque de senadores aseguran que habrá un rechazo unánime a los proyectos del Ejecutivo, pero se estima que habrá fugas producto de la influencia que los gobernadores tienen sobre sus legisladores. 

Otra incógnita es si Kicillof participará del Pacto de Mayo, la convocatoria realizada por el Presidente. En el Gobierno creen que el gobernador no se sumará al acuerdo, pero tampoco tratan de acercar posiciones para construir consenso.

La ausencia de Kicillof en la foto familiar del 25 de mayo le serviría al oficialismo para afianzar la confrontación con el peronismo, señalar al gobernador como parte de la "casta" y acusarlo de negarse al cambio. Sin embargo, al ser la provincia más populosa del país, el faltazo de Kicillof también podría generar que la legitimidad del Pacto sea limitada.

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