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“Que haya flotación no implica que no pueda haber atraso cambiario”

07-03-2017
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Entrevista a Martín Rapetti, CEDES

En diálogo con El Economista, Martín Rapetti, investigador del CEDES y docente de FCE-UBA, ofrece su visión sobre los principales debates económicos vernáculos.

¿La economía ya está creciendo como dice el Gobierno o eso aún es prematuro de decir y estamos apenas ante un rebote cíclico o una estabilización tras la caída de 2% o 3% en 2016?

En Estados Unidos se usa la noción de dos trimestres consecutivos para definir una recesión o recuperación. Esa definición se ha globalizado algo informalmente. Si la seguimos, todavía es prematuro asegurar que la economía esta en un proceso de crecimiento. De todos modos, varios indicadores sugieren que en el primer trimestre de 2017 también se habría crecido.

¿Cómo está observando el proceso de desinflación y cree que se podrá cumplir la meta del BCRA de 12%-17% estipulada para 2017 o, como la mayoría de sus colegas, la proyecta algunos puntos más arriba? Y, en ese caso, ¿por qué?

En el segundo semestre de 2016 la inflación se desaceleró fuertemente con respecto al primer semestre del mismo año. No está claro que se haya desacelerado con respecto al ritmo al que venía

previo a noviembre de 2015. Para mí, el 12-17% es una pauta muy exigente sobre todo porque todavía hay pendientes ajustes al alza de precios regulados que estaban atrasados, como energía y transporte.

Se habla mucho del atraso cambiario por estos días. El Gobierno dice que no hace “populismo cambiario” y que el tipo de cambio flota libremente. ¿Es así o se ha elegido el camino del atraso para contener la inflación y generar una suerte de “efecto riqueza” por abaratar viajes hacia el exterior, bienes importados y demás y satisfacer la histórica y recurrente demanda local por un dólar bajo?

El BCRA usa la tasa de interés como instrumento principal para su estrategia desinflacionaria. El principal efecto de mantener las tasas “altas” es mantener el dólar estable y que vaya por debajo de la inflación. Que el régimen sea de flotación no significa que no se pueda producir un atraso cambiario. Puede darse un equilibrio transitorio en el que muchos agentes esperen para más adelante un ajuste hacia arriba del tipo de cambio.

¿Qué efectos genera el actual nivel de tipo de cambio sobre la oferta productiva? Hay varios sectores, máxima aquellos en los que se abrieron importaciones, que no la están pasando bien?

Hay varios sectores en la industria y en los servicios que con este tipo de cambio son poco competitivos. La industria tuvo un mal año pasado y todavía no muestra signos de recuperar. Turismo y servicios de software también parecen sentirse incómodos con este tipo de cambio.

Para concluir, ¿cómo se gana competitividad sin devaluar? Esa es la pregunta del US$ 1.000.000?

En el largo plazo, el crecimiento de la productividad lo es todo. Esa es la clave de la competitividad. Se requiere inversión física (pública y privada) e inversión en capital humano. El problema es que no se puede convertir las rutas argentinas en rutas alemanas, ni la educación argentina en finlandesa de la noche a la mañana. Por eso, el tipo de cambio y la administración del comercio se vuelven tan tentadores en el corto plazo.

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