“No confiaría tanto en la obra pública como salvadora”

27-01-2017
Compartir

Entrevista a Pablo Goldín, Economista y director de MacroView

Pablo Goldín no se conmueve con que Hacienda haya sobrecumplido su meta fiscal en 2016. Lo compara con que una persona de 200 kilos baje?2 kilos. “En 2016, la política fiscal fue muy parecida a la de 2015, 2014 y 2013”, arguye. Hay que avanzar a paso más firme hacia el equilibrio fiscal, dice, aunque tiene dudas que eso ocurra en 2017 si hay que pagar la Reparación Histórica, la obra pública “explotará” (Frigerio dixit) y no está claro aún cuál será el ahorro en la madre del borrego: los subsidios. En diálogo con El Economista, también habla de actividad, el “efecto Trump” y la inflación.

El Ministerio de Hacienda acaba de publicar los números fiscales de 2016. Bajó la presión impositiva algo, el gasto siguió creciendo y, sobre el final, el blanqueo salvó las papas. ¿Le parece un buen resumen del 2016?

Lo más importante para tener idea a futuro de lo que va a ser el tema fiscal es que estructuralmente el 2016 fue muy similar a todos los años previos. Fue una política fiscal parecida a la del Gobierno anterior, con el gasto subiendo más rápido que los ingresos por distintas razones. Porque se fueron acelerando algunos gastos y también es cierto que se bajaron algunos impuestos, y el resultado final que uno hubiese aspirado que se diera para el primer año de este Gobierno, es decir, que los ingresos suben al menos un poquito más que el gasto, como para ir empezando a converger a un descenso del déficit primario, no se dio. El año pasado, si sacás los ingresos del blanqueo, fue un año fiscalmente muy desequilibrado porque el gasto subió mucho más que la recaudación, en un escenario fiscal donde todos ya sabíamos que la meta que se había fijado el Gobierno era irrisoria: tener 4,8% del PIB era como que una persona de 200 kilos bajara 2 kilos. No era nada. Sobrecumplir gracias al blanqueo se plantea mediáticamente como una noticia alentadora y es meramente anecdótico. La meta del 2016 era anecdótica y sólo se cumplió contablemente.

Reparación Histórica, año electoral y promesas de explosión de obra pública y, a la vez, el desafío de los subsidios, que no ajustaron pese a la suba de tarifas. ¿Cómo ve, fiscalmente, el 2017?

Acá tenemos un arranque de año con dos ministros nuevos: el de Hacienda, que debutó diciendo que su objetivo iba a ser cumplir con la meta del Presupuesto 2017, que es llegar a un déficit primario de 4,2% del PIB. Y el ministro de Finanzas, que tiene que seguir con su tarea permanente de conseguir financiamiento justamente para financiar el déficit primario más los servicios de deuda. Pero va a pasar lo mismo que el año pasado. El ministro de Finanzas va a terminar siendo el que va a tener que trabajar mucho más. Y el de Hacienda va a tratar de hacer lo posible para cumplir con una meta mínimamente inferior a la del 2016, pero que va a ser muy difícil por varias de las cuestiones que mencionaste: está el aumento del gasto previsional acelerado por la Reparación Histórica, que hay que ver si se cumplen o no como está previsto en el Presupuesto, donde los ingresos del blanqueo de capitales, que se supone que en teoría iban a financiar ese gasto previsional, daría la impresión de que fueron contabilizados todos el año pasado y que se fueron a pagar deudas anteriores o gastos anteriores. O sea, el de 2017 es un Presupuesto con la Reparación Histórica, pero sin el blanqueo. Eso es una complicación. Y después está el tema de los subsidios y, para que el ministro de Hacienda pueda cumplir y mostrar una meta de déficit primario, va a tener que bajar nominalmente los subsidios energéticos de luz y gas. Eso requeriría que la electricidad suba más o menos 100% y el gas 70%. Hay que ver si lo hacen o no. Estamos en vías de empezar con estos aumentos tarifarios. O sea, es un año que pinta bastante parecido a 2016. Una meta que parece en los papeles cumplible, pero que tampoco va a ser tan fácil.

¿Cómo afectan los tarifazos y la incertidumbre sobre la ecuación de costos, dado que tampoco es claro si la inflación será 17% o 25%, a la inversión privada?

Desde hace varios meses está claro que la economía enfrenta un conflicto entre reactivar y bajar la inflación. Y a la salida del verano se va a ver con claridad cómo el BCRA sigue apuntando a su meta inflacionaria de 12-17% para 2017, con un nivel de actividad aún negativo interanualmente, pero que deja de caer contra los meses previos. Y el BCRA está percibiendo que la tasa de inflación está en camino a cumplirse, pero todavía está un poco más alta. Entonces vamos a ver cómo responde el BCRA con su política monetaria a tratar de ponerse en las metas sin debilitar el rebote de la actividad. Todavía está sin resolución, y recién en marzo, abril o mayo se va a ver con claridad hacia dónde va la economía: hacia un rebote con un poco más de inflación o hacia una tasa de inflación descendente sin tanta actividad. Así la inversión se va a ir acomodando al contexto macroeconómico general. O sea, difícilmente veamos tasas de inversión muy distintas a 2016.

La construcción, con la obra pública, que se contabiliza como inversión, puede ayudar?

Puede ser que levante un poco por el lado de la obra pública, que ahora está de moda y todo el mundo está apostando a que la economía salga de la mano de ese motor. Para mí siempre fue un motor complementario. Sería una cosa rara que la economía salga y crezca 3 o 4 puntos este año gracias a la obra pública.

A excepción de que haya un mini Plan Marshall?

Salvo que sea un mini plan Marshall criollo. Pero primero se tiene que cumplir y, luego, encontrar los fondos para financiarlo. Está claro que muchos confían en la obra pública como rebote porque 2016 fue tan bajo que cualquier cosa que suba en 2016 estadísticamente aportará a ese rebote. Pero yo no confiaría tanto en la obra pública como salvadora. Puede ser un buen complemento de una inversión privada que está ahí a la expectativa, y van a aparecer algunas cosas seguramente. Pero creo que va a ser todo bastante moderado y lento. Seguramente estaremos mejor en actividad que en 2016, pero esperaría dos o tres meses más para afinar mejor el dato.

¿Por qué es importante bajar el déficit fiscal?

El tema es así: que un país tenga déficit fiscal no es un problema en sí. El tema del déficit fiscal es si es demasiado elevado y si es permanente. En un país, como muchos en el mundo, que tiene déficit fiscal transitorio por un año o dos y logra financiarlo de alguna manera razonable, no pasa nada. Y si un país tiene diez años seguidos pero tiene un montón de gente dispuesta a prestarle al Gobierno para financiarlo, como muchos países desarrollados y lo hacen a tasa barata, entonces tampoco pasa gran cosa. El tema de Argentina, o países similares, es que tienen déficit hace muchos años, que es elevado, que no tiene un mercado de crédito interno lo suficiente grande como para financiarlo y que no es transitorio. El problema del déficit es claramente su financiamiento. Durante muchos años todo el mundo vio cómo el Gobierno anterior financiaba ese déficit emitiendo moneda. Este Gobierno cambió respecto al anterior en el sentido de que en alguna medida el BCRA no es el único financiador del déficit y salió a endeudarse en el exterior porque el mercado interno no le alcanza. Uno de los grandes problemas del déficit argentino es que si el Gobierno no se financia con el BCRA y decide financiarse localmente, para no depender tanto de la ciclotimia internacional, deja sin crédito al sector privado. Es tan chiquito el mercado de crédito local que si se financia ahí el Gobierno, deja sin crédito a las empresas y eso hace que se dificulte la reactivación. Ese es el problema del déficit fiscal. Cualquier país puede tenerlo, pero el tema es cómo se financia. Si lo financia el BCRA es inflacionario, si se financia en el mercado local es recesivo y si se financia en el mercado internacional hay que estar cortando clavos y rezando para que el Presidente de Estados Unidos no decida hacer un plan de obra pública gigantesco y nos saque el crédito.

¿Cuánto le preocupa el “efecto Trump”, que parece ir por todo?

Primero, no sabemos hasta dónde va a existir ese efecto de incertidumbre y, segundo, cualquier cosa que repercuta en forma importante en el mundo seguramente va a repercutir en Argentina. El principal punto donde habría que fijar la atención es en el mercado de bonos internacional. Que Estados Unidos le cierre el comercio a México, indirectamente puede generar algún problema, pero no creo que nos afecte dramáticamente. A Argentina le puede afectar en serio que baje mucho el precio de los commodities, cosa que por ahora no parece percibirse y, fundamentalmente, que suba el costo del crédito. Que Estados Unidos salga a financiar su plan de obra pública o sus rebajas impositivas tomando financiamiento internacional, pagando una tasa de interés más alta que la que venía pagando hasta ahora, obviamente Argentina va a terminar pagando más de lo que está pagando ahora. Por eso el ministro de Finanzas está haciendo un colchoncito de financiamiento rápido por si sube el costo del financiamiento.

El riesgo es que suba el costoso de endeudarse y financiar servicios e intereses?

Argentina tiene déficit primario fiscal, o sea, gasta más de lo que recauda. Y la cuenta intereses de la deuda todavía no es muy relevante porque durante muchos años Argentina no se endeudaba en el exterior. Ahora, la cuenta de intereses de la deuda empezó a subir por la deuda que se tomó y seguirá subiendo por lo que se está tomando ahora. Si la cuenta de intereses empieza a subir y el déficit primario no empieza a bajar, ahí tenés un problema. No dentro de tres meses, pero dentro de un año, si la cuenta intereses se engrosa, y en vez de 1 punto del PIB, pasa a ser 2 o 3 puntos y el déficit primario no baja. Es una doble Nelson. Es muy importante que no suba mucho la tasa de interés y el ministro de Hacienda haga converger al país en un déficit primario más bajo.

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés