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Terminó la cosecha de soja en la zona núcleo y perdió 3 M/tn

Por las lluvias, la oleaginosa registró además importantes bajas en los rindes a nivel nacional.

10-06-2016
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Las inundaciones de abril dejaron su huella en los resultados de lo que fue la campaña 2015/16, que mostró pérdidas significativas en relación a lo esperado por el sector en los comienzos del ciclo. Es que las excesivas lluvias complicaron las labores en el interior de los campos, ralentizaron la cosecha y perjudicaron gravemente a la zona núcleo, la región agrícola más importante del país, la cual perdió cerca de tres millones de toneladas. Así lo señaló la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que aseguró que el extremo sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el norte de la provincia de Buenos Aires tuvieron “la cosecha más complicada de la historia productiva de la región”, que llegó a su final un mes más tarde de lo esperado, gracias a las buenas condiciones climáticas de esta semana, que le permitieron avanzar sobre el 4% de soja de primera y el 9% de la de segunda que restaban recolectar, aunque todavía quedan algunos lotes aislados pendientes.

En números absolutos, se alcanzaron 21,3 millones de toneladas, con una superficie cultivada de 6,1 millones de hectáreas, frente a las 24 millones de toneladas correspondientes al ciclo precedente. Los daños por los excesos hídricos fueron tales que no se pudieron recolectar cerca de 334.000 hectáreas, en tanto que los rendimientos cayeron de 43 quintales de promedio en 2015 a 36,6 quintales este año, con una soja de primera que se dividió en un antes y un después luego del temporal. “Previo a que se desaten las precipitaciones, se cosechó 41% hasta fin de marzo con 40,3 quintales por hectárea; lo que siguió, que representa el 45% de la cobertura, se cosechó a 34,7 quintales”, explicó el informe de la BCR. Por su parte, la soja de segunda, que representa un 8% del área sembrada, registró un promedio final de 28,5 quintales por hectárea, muy lejos de los 33 quintales del año pasado.

Frente a este escenario, la entidad aclaró que, de no haber existido semejante catástrofe climática, los resultados habrían sido muy diferentes. “Tomando en cuenta todo el seguimiento que se hizo en la región en estos meses, hay suficientes datos para ponerle valores a la cosecha de la zona núcleo si no se hubiese interpuesto el bloqueo húmedo de abril. Con una base de 40 quintales por hectárea, se hubiera obtenido una cosecha de 24 millones de toneladas, cifra que se alcanzó en el ciclo pasado. Pero los datos de zonas no afectadas muestran que el potencial hubiese sido mayor, y que podría haberse superado el récord de 2015, y la zona bien pudo haber alcanzado el hito de los 25 millones de toneladas de soja de producción”, expresó.

A nivel nacional, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires difundió sus propios datos e indicó que esta semana la recolección cubrió el 86,7%, con una producción parcial próxima a las 50 millones de toneladas. “A medida que la cosecha avance sobre siembras de primera muy demoradas, como así también en lotes de segunda, el rinde promedio nacional continuará cayendo, finalizando de esta forma con una producción de 56 millones de toneladas”, sostuvo en su informe semanal acerca del estado de los cultivos. Asimismo, la Bolsa detectó retrasos de veinte puntos porcentuales en la Cuenca del Salado, debido a las lluvias recientes. Sin embargo, destacó que se recuperaron unas 700.000 hectáreas “por la mejora registrada en los valores de la oleaginosa durante las últimas semanas”, que llegó a superar los US$ 432 por tonelada y marcó un récord en lo que va del año. NOA y NEA, en tanto, resultaron las únicas zonas adelantadas en comparación a los números de 2015: con productividades de 26,2 y 21,7 quintales por hectárea, respectivamente, superaron los promedios regionales de las ocho campañas previas.

Santa Fe, la más perjudicada

Los números hablan, y a Santa Fe le tocaron las cifras más negativas: en esta campaña, la provincia perdió cuatro millones de toneladas de producción a causa del fenómeno El Niño, lo que representó una baja del orden de los US$ 2.000 millones en los ingresos totales de la zona, cuya economía depende en gran parte de la oleaginosa. En ese sentido, el gobernador Miguel Lifschitz dijo que la emergencia climática “afectó la infraestructura del lugar, los caminos han quedado deteriorados y se está necesitando una inversión de más de $ 2.000 millones”.

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