Ahora no paga el que sigue: Alberto hereda a Alberto

17 de mayo, 2021

alberto

Por Luis Varela

Con una inflación crucero del 4,1% mensual desde hace cinco meses (una variación que anualizada da más de 60%), Alberto Fernández  y Martín Guzmán volvieron de Europa con promesas de que habrá más tiempo para pagar las deudas y en Buenos Aires Máximo Kirchner los recibe con la intención de aumentar más el gasto, bajándole la tarifa del gas a zonas frías.

Este complejo momento, que en el FMI y en el Club de París dependerá de cómo voten sus directorios, se da en un momento en el que el país acaba de ganar dos lotos inesperados: la suba de los granos (que traerá unos US$  9.000 millones adicionales) y los Derechos de Giro del FMI (DEG), que el ala dura del Gobierno pretende usar multiplicando el gasto desde ahora hasta que se vote.

La ola de dinero que está entrando por los granos le permitió sumar al Banco Central US$ 534 millones la semana pasada, por lo que las reservas crecen en US$ 725 millones en mayo y en US$ 1.579 millones en lo que va de 2021.

Pero la efusividad terminó el viernes con alguna mueca en Reconquista 266: en las últimas ruedas de la semana pasada la soja bajó de US$ 610 a US$ 592 dólares y el maíz achicó de US$ 304 a US$ 283.

El cambio de tendencia y las caras serias en el BCRA tienen una justificación: volvieron las lluvias a EE.UU. y su cosecha puede ser mejor que lo esperado, mientras que la Bolsa de Rosario acaba de anunciar que por la sequía local, la cosecha argentina no será abundante: en soja se bajará de 50,7 millones a 45 millones de toneladas y en maíz, la reducción será de 51,5 a 50 millones de toneladas. O sea, hasta ahora hubo dos lotos, externos, inesperados. Pero con la mitad de la cosecha ya vendida, los precios y las cantidades por venir pueden ser menos prometedores que lo visto hasta ahora.

Además de eso, la tómbola del mundo se está dando vuelta. Las mejores temperaturas llegan al norte y las peores al sur. Así, en la última semana la cantidad de fallecidos creció apenas 0,1% en EE.UU. (con el 80% de su población ya vacunada en primera dosis), mientras que en Argentina los muertos crecieron 4,5% hasta casi 70.000 decesos en 18 meses de pandemia (con sólo el 21% de las personas con primera dosis).

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Por lo visto hasta ahora, lotos y posible postergación de los pagos, la Bolsa porteña estuvo la semana pasada de fiesta, y los bonos también repuntaron, aunque mucho menos. Pese a la mayor inflación desde 2008, la Fed cree que la suba de los precios será temporal (algo que se patentizó por las bajas de jueves y viernes en las materias primas), por lo que el estímulo y la tasa baja sigue, pese a que Larry Summers el es secretario del Tesoro de Bill Clinton, advierte que tanto Joe Biden como Jerome Powell están aplicando el financiamiento público más irresponsable en cincuenta años.

Con una creación de empleo menor a la esperada, el gran temor de la Fed es que además haya un cataclismo en Wall Street, por eso sigue con el inflador. Con la lluvia de dólares en el norte y los lotos en el sur, la Bolsa de Buenos Aires fue una fiesta la semana pasada, al subir 6%, pero las bolsas del Norte dijeron otra cosa: en el balance semanal Frankfurt ni se movió, San Pablo y México cedieron apenas, la Bolsa chilena bajó 1% (asustada porque el cobre retrocedió de US$ 10.712 a US$ 10.233), el Dow Jones de Nueva York cedió 1,1%, el Nasdaq cayó 2,3% y Tokio se desplomó 4,3%.

Pero el análisis de presión, colesterol y azúcar que enfrenta la economía local quizás se vea mejor con lo ocurrido con los bonos: a pesar de los dos lotos y con las promesas a Alberto, los bonos subieron en la semana 0,5%, por lo que el riesgo país bajó 50 unidades, hasta 1.564 puntos básicos, pero el riesgo de la región bajó más y nuestra fiebre sigue siendo casi nueve veces más alta que la de los países vecinos.

Sin que se pueda decir “es Macri”, “es la pandemia”, “es el FMI” o “es el Club de París”, el Gobierno enfrenta en las próximas semanas un vencimiento por casi medio billón de pesos por bonos o letras emitidas bajo el mando de este Presidente. O sea, esta vez no “paga el que sigue”, Alberto hereda a Alberto.

Por eso, el miércoles, en una operación que se liquidará recién el viernes (no el mismo día, como hasta ahora), Guzmán sale a hacer una colocación de deuda que viene con dos trampas y con detalles que hielan la sangre de los camporistas. Por un lado, la CNV obligó a los inversores institucionales a tener que comprar sí o sí los papeles que ofrece el ministro y por otra parte Guzmán acaba de colocar bonos en organismos públicos, vaciando más las cajas estatales. Y como si eso no fuera suficiente, Guzmán ofrecerá siete letras y tres bonos, que pagarán tasa de interés, ajustarán por inflación e incluso algún papel estará atado al dólar, algo que era pecado mortal para el ministro hasta ahora.

En detalle, Guzmán ofrecerá una Letra a descuento a 100 días de plazo, una Letra a tasa variable más 1,75% también a 100 días, una Letra a descuento a 175 días, una Letra a tasa variable más 2,75% también a 175 días, una letra a descuento a 205 días (poselección), una Letra a descuento ajustada por CER a 285 días, una Letra a descuento ajustada por CER a un año, un bono atado al dólar (tipo de cambio oficial) a casi un año de plazo, un bono atado al dólar a un año y medio y un bono ajustado por CER mas 1,4% con vencimiento en marzo de 2023.

Con semejante combo de cosas, mientras que el estímulo de Biden (pese a su inflación más alta en 13 años) logró que el dólar subiera la semana pasada 0,7% contra el yen, 0,6% en Brasil y Chile, 0,2% contra el euro e incluso 0,1% contra el yuan y el franco suizo, el billete verde perdió terreno sólo contra la libra, ya que bajó 0,8% en la semana. Pero en Argentina, con el dólar MEP frenado, el blue subió 1,3% y el fuga (contado con liquidación) trepó hasta 159,16 pesos, su precio más alto desde el 27 de octubre pasado, acumulando un alza del 13,5% en cuatro meses, un punto más que la renta entregada por el plazo fijo tradicional.