El comercio con Rusia

¿Hay margen para aumentar el intercambio?

22 de agosto, 2014

El comercio con Rusia

(Columna de Gabriel R. Molteni y Martín Mattiazzi, economista jefe y analista económico, respectivamente, de la Cámara Argentina de Comercio)

El pasado 6 de agosto el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dispuso mediante el decreto 560 la prohibición del ingreso de importaciones que provienen de países que hayan sancionado a ciudadanos y compañías rusas. Al momento se han prohibido por un año una lista de productos agrícolas, materiales crudos y alimentos provenientes de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia y Noruega. Un primer análisis plantearía una perspectiva positiva para nuestro país, en cuanto a las oportunidades de incrementar nuestras ventas hacia ese mercado y fortalecer los vínculos existentes –sobre todo teniendo en cuenta que poseemos una considerable ventaja comparativa en las exportaciones de los grupos de productos alcanzados–.

Tomando los datos proporcionados por UNComtrade para las categorías S-0 (productos alimenticios y animales vivos [1]) y S-2 (materiales crudos no comestibles, excepto los combustibles [2] ), y considerando los montos correspondientes a 2013, se pueden estimar las pérdidas para el grupo de países mencionados en US$ 17.175 millones. El principal perjudicado es la UE, con US$ 13.191 millones, seguido por EE.UU. con US$ 1.682 millones y Noruega con US$ 1.237 millones. En conjunto, estos países representan el 41,7% de las importaciones totales de productos alimenticios y animales vivos de Rusia, y el 31,9% del total de compras de materiales crudos no comestibles. Las importaciones de Rusia para ambas categorías ascendieron a U$S 43.233 millones en 2013, y en la última década han crecido vertiginosamente a una tasa promedio anual de 14,2%. Para el caso de Canadá, por ejemplo, las importaciones de estas categorías en la última década crecieron a una tasa de 26,6% anual, para Australia al 23,7% y para Noruega al 16%. En el último año las compras a EE.UU, para la segunda categoría crecieron 61,1% interanualmente y para Noruega 53,3%. Estos datos no hacen más que reflejar la importancia del mercado de consumo ruso y las posibilidades que abren a nuestro país.

La Argentina

En 2013, Argentina exportó, para las categorías mencionadas, más de US$ 37 mil millones, y cerca de US$ 860 millones estuvieron destinados al mercado ruso. En la última década las primeras crecieron a una tasa promedio anual de 11%, mientras que las destinadas a Rusia lo hicieron a una tasa de 12,7%. A pesar del considerable crecimiento que se advierte al comparar los datos recientes con aquellos de principios de siglo, en el último año las exportaciones han perdido dinamismo. Las exportaciones a Rusia de productos alimenticios y animales vivos sumaron US$ 162 millones menos que en el máximo alcanzado en 2009, mientras que las ventas al mundo totalizaron US$ 1.113 millones menos que en el máximo correspondiente a 2012. Por el lado de los materiales crudos no comestibles, las mermas ascienden a US$ 28 millones para las ventas a Rusia y a US$ 2.261 millones para las ventas al mundo, respecto de los máximos registrados en 2011.

En este sentido, si Argentina alcanzara nuevamente los valores máximos de exportaciones a Rusia –considerando únicamente las dos categorías de productos antes mencionados–, podría incrementar sus ventas en U$S 190 millones y reconquistar un porción de mercado que había perdido. Asimismo, si lograra igualar sus montos máximos de exportaciones al mundo, podría incrementar las ventas en U$S 1.113 millones de productos alimenticios y animales vivos, y U$S 2.261 millones de materiales crudos no comestibles. Estos valores, que suman aproximadamente U$S 3.374 millones, representan cerca del 20% de las compras de Rusia a los países sancionados –sin siquiera proyectar niveles de producción superiores a los ya alcanzados recientemente–. Por otro lado, suponiendo un incremento interanual de 5% respecto del monto alcanzado en 2013, Argentina podría abastecer un 10% de la demanda que cubrían los países sancionados.

Las oportunidades

En este punto, siguiendo el Informe de Oportunidades de Intercambio: Rusia elaborado por la Cámara Argentina de Comercio, puede observarse una serie de productos destacados en él, que a su vez se encuentran comprendidos en las categorías analizadas en esta oportunidad. Encontramos productos con un alto intercambio, como frutas, nueces y otras (S3-0589) [3] y cacahuetes sin tostar (S3-2221), que podrían intensificar su nivel de exportaciones; productos con un indicio de oportunidad débil, como minerales de cobre y sus concentrados (S3-2831) y semillas de soja (S3-2222), en los cuales no hay intercambio bilateral; y productos con un índice de oportunidad comercial fuerte, como suero a base de constituyentes naturales de la leche (S3-0224), artículos de confitería preparados con azúcar (S3-0622), té (S3-0741), jugo de cualquier otra fruta cítrica (S3- 0593), carne y despojos de carne (excepto hígado), de ganado bovino, preparados o en conserva (S3-0176), mate; extractos, esencias y concentrados de té o mate, y preparados a base de té, mate o sus extractos, esencias o concentrados (S3-0743), moluscos e invertebrados acuáticos, frescos, refrigerados, congelados, secados, salados o en salmuera (S3- 0363), carne de ganado bovino, fresca o refrigerada (S3-0111), y otras legumbres, frescas o refrigeradas (S3-0545), entre otros.

Sin embargo, como se mencionó antes, el contexto actual del comercio exterior argentino no es el más promisorio, en cuanto a las posibilidades reales de ganar participación en el mercado ruso. Los datos del Indec muestran caídas interanuales en el comercio exterior argentino en lo que va del año –mayores para las importaciones que para las exportaciones– que en promedio ascienden a 10,3%, manteniéndose relativamente estancado desde el 2008. El año pasado el país exportó US$ 81.660 millones, marcando un incremento de apenas 0,9% con respecto al año 2012. Este nivel se ubicó por debajo del máximo alcanzado en 2011, de aproximadamente US$ 84.000 millones, y sólo 18% por encima del nivel logrado en 2008 –luego de seis años de crecimiento sostenido de las exportaciones–.

Adicionalmente, desde que las calificadoras de riesgo pusieron a la Argentina en default, se ha dificultado la prefinanciación de exportaciones. Si bien no se han cortado las líneas por completo, si ha aumentado el costo –reflejado en una suba de tasas–. Para concluir, el desafío principal que enfrenta nuestro país hoy es que de no aprovecharse esta oportunidad, seguramente nuestros competidores a nivel mundial si lo hagan.

[1] Incluye Animales vivos, carne y preparados de carne, Productos lácteos y huevos de aves, Pescado, crustáceos, moluscos e invertebrados acuáticos y sus preparados, Cereales y sus preparados, Legumbres y frutas, Azúcares, sus preparados y miel, Café, té, cacao, especias y sus preparados, entre otros.

[2] Incluye Cueros, pieles y pieles finas, sin curtir, Semillas y frutos de oleaginosos, Caucho en bruto, Corcho y madera, Pasta y desperdicios de papel, Fibras textiles y sus desperdicios, Productos animales y vegetales en bruto, entre otros.

[3] Nomenclatura comercial.

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Imagen original de RIANovosti http://sp.ria.ru/

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