Suba de 25,5% del salario mínimo

Una decisión esperada

26 de julio, 2013

Suba de 25,5% del salario mínimo

El Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil acordó finalmente un aumento de 25,5% en el salario mínimo a partir del 1º de agosto próximo. La suba se aplicará en dos tramos: los trabajadores percibirán $3.300 hasta fin de año y $ 3.600 pesos a partir del 1º de enero de 2014. Ese es el sueldo mínimo que deberían percibir unos dos millones de personas que trabajan entre seis y ocho horas al menos cinco días a la semana. Afecta, sobre todo, a sectores como el agropecuario, servicio doméstico, empleados públicos y maestranza, que son los rubros donde existe la mayor cantidad de asalariados que cobran el haber mínimo.

La suba está en línea con las paritarias cerradas este año, que rondaron ese nivel de aumento, y resultó de alguna manera avalada por el sector empresarial, que si bien se ven afectados por esa suba de costos, descontaban que el alza estaría en ese porcentaje. Pero está lejos del salario base solicitado por los gremios opositores, que reclaman un haber mínimo de $5.200 mensuales.

Aún así, al tipo de cambio oficial actual, el sueldo mínimo argentino equivaldrá a US$ 608,8, y una de las especulaciones que se hacían en el mercado tras el anuncio, es que se trata del nivel salarial más alto de Sudamérica. Efectivamente, en el ranking le siguen Chile, con un sueldo base de US$ 411; Uruguay con US$ 405; Paraguay, US$ 395; Venezuela, US$ 390; Colombia, US$ 372; Brasil, US$ 339; Ecuador, US$ 318; Perú, US$ 291 y Bolivia, US$ 172. De todos modos hay que tener en cuenta en esas comparaciones que el costo de vida en dólares en la Argentina es también muy superior a esas economías.

Junto con el anuncio de incremento del sueldo mínimo, y tal como se hizo el año pasado, el Gobierno dispuso además eliminar la deducción del Impuesto a las Ganancias para la primera cuota de los aguinaldos que se cobran en julio. Esta medida alcanzará al 88% de los asalariados que pagan este tributo y, según se estimó, representará un costo fiscal de $2.657 millones. Con esas medidas, se busca recomponer el salario, debilitado por la inflación, y evitar que la demanda de consumo siga desacelerándose.