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Así es la supercomputadora Clementina XXI, una de las 100 más poderosas del mundo, que empieza a funcionar en Argentina

Es cuarenta veces más potente que la computadora más poderosa instalada hoy en el país, Huayra Muyu, utilizada por el SMN para hacer su pronóstico operativo.

Una de las cien computadoras más potentes del mundo llgó a Argentina.
Una de las cien computadoras más potentes del mundo llgó a Argentina. Autor: Luiza Cavalcante | Crédito: Exactas UBA
26 septiembre de 2023

Es un hecho. Argentina será uno de los países que disponen de una supercomputadora valorada entre las 100 más poderosas del mundo. Después de anunciar su adquisición el año pasado por un valor de $1.740 millones, este miércoles 27 de septiembre, a las 10.30 horas, se pondrá en marcha la supercomputadora Clementina XXI en el Centro de Cómputos en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), sito en Av. Dorrego 4019, CABA. 

De uso abierto y compartido a todo el Sistema de Ciencia y Tecnología nacional, el dispositivo será un importante aporte a la ciencia, la tecnología y la innovación nacional. Estarán presentes los Ministros de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y su par de Defensa, Jorge Taiana.  

Clementina XXI fue adquirida en el marco de la Iniciativa Nacional de Supercómputo, implementada conjuntamente entre las carteras de Ciencia, de Defensa, el SMN y el CONICET, licitada por la empresa Lenovo y financiada por el Ministerio de Ciencia con fondos provenientes de un crédito del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

  • La supercomputadora, que tiene una potencia de cómputo que hoy la ubicaría en el puesto 82 del ranking mundial, es cuarenta veces más potente que la computadora más poderosa instalada hoy en el país, Huayra Muyu, utilizada por el SMN para hacer su pronóstico operativo.

Son indispensables para estudios de genómica, diseño de fármacos, nuevos materiales, diseño industrial, modelado de cuencas petroleras y gasíferas, el desarrollo de la inteligencia artificial y la ciencia de datos, el modelado de sistemas complejos, la confección de pronósticos meteorológicos, entre otras cosas.

Clementina fue la primera computadora para fines científicos llevada a la Argentina. Funcionó entre 1961 y 1971 en la UBA.
Clementina fue la primera computadora para fines científicos llevada a la Argentina. Funcionó entre 1961 y 1971 en la UBA.

El nombre de la supercomputadora se inspira en "Clementina", la primera computadora de uso científico que se instaló en el país en 1960, bajo la gestión del científico y matemático Manuel Sadosky, dado que hoy representa un nuevo salto cualitativo en el sistema científico tecnológico nacional.

"Un salto enorme"

"Es un salto enorme. Si tenemos en cuenta que la computadora más importante que tenemos actualmente, que se llama Huayra Muyu y funciona en el Servicio Meteorológico Nacional, tiene unos 340 TeraFLOPS, implica que el nuevo equipo es casi 40 veces más grande. Y comparado con las máquinas más grandes abiertas para el sistema científico, es más de 80 veces más potente", relata el físico Pablo Mininni, coordinador del SNCAD.

"Las posibilidades de uso que ofrece este nuevo ordenador exceden por mucho aquellas áreas que podrían surgir a primera vista, relacionadas con las ciencias de la computación, la inteligencia artificial o las ciencias de datos, sino que también abarcan un amplio abanico de temáticas. Así, van a poder aprovechar el cálculo de alto desempeño investigadores que hagan estudios de genómica, diseño de fármacos, nuevos materiales, modelado de cuencas petroleras y gasíferas, sistemas complejos, diferentes aspectos de la física, la astronomía y hasta algunos tópicos de las ciencias sociales", según un artículo publicado en NexCiencia, el portal de Exactas de la UBA.

Una vez que la computadora comience a funcionar, se lanzarán llamados periódicos abiertos anuales o semestrales de los que podrán participar científicos y científicas de todas las jurisdicciones del país. Cada grupo interesado deberá presentar un proyecto explicando qué es lo que quieren hacer y cuál es el tiempo que necesitan. Una vez evaluado por pares, se les asignará una determinada cantidad de horas de trabajo en la supercomputadora.

El nuevo equipo cuenta con 296 aceleradores gráficos (GPU) Intel Ponte Vecchio, y 5120 núcleos de procesadores (CPU) INTEL Sapphire Rapids HBM, de última generación, un almacenamiento distribuido de 1.66 petabytes y una red para interconexión interna entre sus nodos de 400 gigabits por segundo. Así, dice el artículo de NexCiencia, apelando a sus GPU esta máquina podrá realizar quince mil trescientos millones de millones de operaciones matemáticas elementales por segundo.

"Se trata de una máquina que tiene una tecnología bastante disruptiva. Por un lado, tiene aceleradores gráficos (GPU) que son nuevos en el mercado y por eso creemos que los investigadores van a tener que pasar por un proceso de entrenamiento y aprendizaje para aprovecharlos al máximo -precisa Mininni-. Por otro, cuenta con procesadores tradicionales (CPU) parecidos a los de cualquier computadora, pero de última generación, que tienen una memoria integrada que los hace muchísimo más veloces. Los investigadores que los usen van a ver que son 20% más rápidos que los que hoy existen en el mercado".

Otro aspecto sumamente innovador es que debido a su tamaño y capacidad de cómputo, este equipo no puede ser refrigerado con el método tradicional de circulación de aire sino que es enfriado utilizando agua, una técnica que es nueva en el país. "El sistema funciona, básicamente, como si fuera un radiador, es decir, mediante circuitos de agua que están en contacto con los procesadores. Es muchísimo más efectivo y permite concentrar una mayor cantidad de procesadores en menos espacio", relata Pablo Loyber, Director Nacional de Infraestructura Tecnológica y de Datos del SMN.

"Les permite soñar"

Para el sistema científico, la incorporación de esta facilidad va a cambiar la realidad de muchos grupos de científicos y científicas que hoy dependen de tener una colaboración internacional para poder concretar sus proyectos porque requieren de simulaciones que deben correrse en Estados Unidos o Europa. 

"La aparición de este equipo no es que vuelva innecesarias las colaboraciones internacionales, pero sí les va a permitir a muchos grupos locales planificar líneas de investigación y ejecutarlas localmente. Además, para los grupos que tienen colaboraciones, contar con capacidad de cálculo propia los va convertir en actores mucho más importantes de esas colaboraciones", afirma Mininni, y remata: "Tener con una máquina de esta envergadura, que está entre las más poderosas del mundo, le permite al sistema científico argentino ser más ambicioso. Y a los investigadores les posibilita no solo aumentar sus capacidades sino también pensar cosas nuevas y disruptivas. Les permite soñar".

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