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Reconfigurando la oposición: las incógnitas del nuevo escenario político argentino

La conflictividad es terreno fértil para la reconstrucción de una oposición sólida. Mientras el PRO y la UCR no definen cuán lejos están del oficialismo, el peronismo busca una renovación dirigencial.

Casa Rosada.
Casa Rosada.
Agustina Rocío Fernández 01 febrero de 2024

La victoria de Javier Milei en la contienda presidencial dio paso al desequilibrio en el corazón de las dos grandes coaliciones de Argentina, y tras el cambio en el mapa político, ambos debieron emprender la tarea de la reconstrucción desde la oposición

Por un lado, la coalición de JxC se fragmentó debido a las diferencias respecto a la posición que el espacio debía tomar frente al gobierno de LLA. Por el otro, el peronismo quedó huérfano: con la derrota electoral, el espacio abrió una búsqueda de un nuevo liderazgo. 

Sobre el futuro de la oposición, el analista político Andrés Malamud planteó que en Argentina, los alineamientos políticos se definen por clase social y no por ideología.

Explicó: "Históricamente, el peronismo representó a los sectores populares y la Unión Cívica Radical, incluyendo su secuela JxC, a las clases medias. La incógnita es si Milei, que fue un candidato transversal, mantendrá esa originalidad o adoptará una de las dos identidades de clase disponibles".

Una primera decisión que permite delinear las intenciones del oficialismo es el ingreso de Daniel Scioli al gabinete libertario. "Sugiere la intención de armar una coalición que integre al PRO y al peronismo menemista, pero su programa de ajuste difícilmente logre compensar a ambas bases sociales", continuó Malamud.

El radicalismo, el PRO y el justicialismo tienen la difícil tarea de encontrar una nueva posición en el escenario político mientras, al mismo tiempo, compiten con LLA por la representación de determinados grupos sociales. 

Kirchnerismo o peronismo

En el justicialismo hay bastante claridad respecto a la necesidad de un cambio en las primeras líneas del espacio, pero las incógnitas están en torno a la identidad de esa renovación. 

El nombre que más resuena para revitalizar la estructura dirigencial es el de Axel Kicillof. El gobernador de Buenos Aires no solo gobierna la provincia más importante del país en términos electorales, sino que también obtuvo su reelección con el 45% de los votos, lo que le da credibilidad frente al electorado y argumentos para tomar las riendas del peronismo. 

"El justicialismo tiene una situación donde Axel es el que mejor ubicado está para ser el que genere una expectativa dentro de cuatro años. ¿Quién va a ser, sino?", analizó un dirigente importante e histórico del kirchnerismo. 

El espacio también deberá definir hacia dónde será su próximo giro ideológico. Con la candidatura de Sergio Massa, se buscó marcar cierta distancia del núcleo duro del kirchnerismo a fin de captar los votos de los "indecisos". Pero dado que ese camino no llevó hacia la victoria, el posicionamiento de Kicillof en las primeras líneas del peronismo significaría volver a traer la representación kirchnerista al juego político. 

"El futuro del kirchnerismo depende únicamente de la suerte de Kicillof", sentenció Malamud. 

Sin embargo, otros referentes del sector guardan ciertas dudas al respecto. "No veo que Axel pueda ponerse al frente. Es demasiado representativo de una tribu cuya identidad es el conurbano y el kirchnerismo, y eso fue lo más rechazado", definió un legislador bonaerense haciendo referencia al alineamiento del mandatario con Cristina Kirchner

El justicialismo podría optar por un brusco giro y centrarse en una opción federal alternativa, alejada del kirchnerismo. En ese caso, resuena el nombre de Juan Schiaretti, quien desde hace tiempo propone un peronismo que vuelva a tener su base en el interior e impulse un modelo desarrollista.

Si bien el exgobernador cordobés no fue competitivo en las elecciones de octubre, logró asegurar el ingreso de algunos diputados que le responden e introducir con fuerza la mirada federal en las decisiones gubernamentales. Asimismo, funcionaría como un nexo entre los gobernadores peronistas, los legisladores y los intendentes del interior.

Además, una modernización en este sentido podría abrir un nuevo escenario de alianzas con, por ejemplo, cierto sector del radicalismo y el ala blanda del PRO. 

Aliados u opositores

Del lado del PRO y la UCR, la distancia con LLA aún no está muy clara

Con Patricia Bullrich como integrante del gabinete nacional, algunos referentes del PRO pidieron que sea Mauricio Macri quien vuelva a asumir la presidencia del partido. Esa retorno permitiría intensificar la interlocución entre el espacio y el oficialismo, dada la cercanía que el expresidente y el actual mandatario mostraron en el proceso electoral. 

"Macri piensa que la dirección de Milei es la correcta, pero su capacidad gubernamental es insuficiente. Posiblemente esté planeando un desembarco organizado en el gobierno cuando explote la primera crisis, sea con Milei, con Victoria Villarruel o con Miguel Ángel Pichetto en la presidencia", observó Malamud. 

Macri, como Cristina, tiene una elevada imagen negativa en la sociedad. Por eso, su espacio podría necesitar de una renovación tanto como el peronismo. Y en ese marco, Pichetto parece pisar fuerte. 

El diputado lidera el bloque Hacemos Coalición Federal en la Cámara Baja, y sus 23 legisladores son claves para determinar el avance o la obstrucción de los proyectos de ley. Ese factor, sumado a su experiencia, refuerzan su nombre en este lado de la oposición.  

Sin embargo, la ex coalición todavía se enfrenta a los desafíos de la dispersión frente a la iniciativa oficialista. Mientras que el PRO tomó una postura cercana, el radicalismo optó por mantenerse más distante. Y esa distinción, que incluso se percibe hacia dentro de cada espacio, dificulta la reconstrucción de un perfil opositor. 

Cabe destacar también que los restos de la alianza de JxC comandan diez territorios con fórmulas integradas entre los "halcones" y las "palomas", y la gestión positiva es una de las grandes batallas de estos cuatro años.

A pesar de que JxC no existe en el Congreso, los gobernadores del sector dirigen cierta unidad parlamentaria para defender sus intereses, funcionando así como nexo de cohesión entre el PRO, UCR, HCF e Innovación Federal. 

Al mismo tiempo, los jefes locales se muestran como mandatarios con peso político. Desde el radicalismo, Maximiliano Pullaro lidera el diálogo y la presión con el Gobierno; y desde el PRO, Ignacio Torres encabeza los reclamos de los gobernadores patagónicos. 

Rol opositor vacante

Lo cierto es que el clima de conflictividad es terreno fértil para la reconstrucción de una oposición sólida. La óptica federal y legislativa serán los focos de atención en ese camino, que puede tomar distintas direcciones conforme a las propuestas del oficialismo. 

Malamud planteó que "puede haber oposición no kirchnerista a Milei", pero que eso solo sucederá "si el ajuste se torna insoportable para la clase media y el gobierno no ofrece compensaciones simbólicas, como encarcelar a Cristina Kirchner". 

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