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Pichetto juega sus cartas

La que pasó fue una semana movida para Miguel Angel Pichetto

09-10-2017
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La que pasó fue una semana movida para Miguel Angel Pichetto. Reuniones varias en su despacho de presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria. Con dirigentes políticos y sindicalistas. Con compañeros de bancada. Algunas, incluso, con foto a modo de gesto explícito, como la que difundió el encuentro con los intendentes Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas, Gustavo Menéndez, de Merlo, y Santiago Maggiotti, de Navarro. O con los principales dirigentes de la CGT. Y otras que quedaron sólo como trascendidos. Lo cierto es que Pichetto se mueve con premura en un contexto en el que la fragmentación en el peronismo parece ser la constante y donde, en términos personales, parece jugar poco en las próximas elecciones legislativas.

Cristina Kirchner, por cierto, ocupa todas las miradas y es eje de la mayoría de esas conversaciones. Ya la conminó a formar su propio bloque en la Cámara Alta, cuando ingrese el 10 de diciembre. Bajo el nombre de Unidad Ciudadana o el que elija. Pero no bajo el nombre de justicialismo. Para encabezar esa bancada, la peronista, que supone más numerosa, se prepara él, como ha sucedido, con variantes, en las casi dos décadas previas. Para ello busca aliados. Y cree encontrarlos en los dirigentes que recibe. Y en los gobernadores que miran el día posterior al 22 de octubre con impaciencia y buenas dosis de incertidumbres. Mientras espera que se consuma lo que hoy indican las encuestas: una derrota de la expresidenta en el territorio que ha elegido para volver a hacerse fuerte, la provincia de Buenos Aires.

No obstante, las apuesta de Pichetto tienen sus limitaciones y plantean algunos interrogantes. Por un lado, el electoral mismo. El legislador rionegrino parece cada vez más débil en su territorio. Sin votos y sin peso en el PJ local. Y acechados por los hermanos Soria, que lograron vencer a Cambiemos y a la lista del gobernador Alberto Weretilneck en las PASO, con mensajes críticos hacia su rival interno. A dos años de su final de mandato, el hecho puede generar contratiempo para un dirigente que intentó dos veces ser gobernador de la provincia y que preserva sus aspiraciones. Por el otro, la propia falta de liderazgo del peronismo puede llegar a perjudicar su juego, aunque se piensa como síntesis posible entre los varios peronismos existentes. El juego que mejor sabe Pichetto (el armado de estrategias dentro y fuera del recinto y la negociación entre actores) es el que desarrolla como correa de transmisión, y no tanto como líder político. Si bien se piensa como síntesis posible entre los varios peronismos existentes (sobre todo, el de los gobernadores), quedan dudas respecto a que los aspirantes de nuevos líderes en el peronismo se aten a su figura para apuntalar desde ahí sus pretensiones.

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