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Milei llama la atención en el mundo; Argentina, todavía no

Argentina está presente en todas las secciones políticas de los diarios y revistas, pero en las páginas de economía casi no se lo menciona.

Javier Milei
Javier Milei .
28 junio de 2024

Javier Milei llama la atención en todo el mundo. No hay ningún análisis sobre el surgimiento de figuras disruptivas  con ideas ultraliberales en la que no se lo ubique en un lugar destacado. Es motivo de atracción en los medios de comunicación de distintos países. 

Para algunos, su triunfo electoral  constituyó un hecho refrescante, dado que Argentina suele estar asociada a experiencias populistas, mientras que para otros representa un peligro para la convivencia democrática. 

Pero Milei todavía no logra traducir el interés que despierta su figura  en un interés similar por el país que gobierna.

 El proceso político que vive Argentina la pone en el centro de atención, pero su desempeño económico está lejos de ser atractivo para los inversores  globales. 

  • El país está presente en todas las secciones políticas de los diarios y revistas, pero en las páginas de economía casi no se lo menciona. 

Por ahora solo ofrece una novedad política. El cambio político se concreta en una jornada electoral, el económico implica un proceso mucho más largo. 

Convertirse en un país con múltiples oportunidades de inversión llevará tiempo porque hace falta dar señales muy concretas sobre la permanencia de las reglas de juego y su sustento político. Ningún gobierno puede lograr credibilidad de inmediato como lo demostró la experiencia de de Cambiemos.

Esa dicotomía también se observa en el plano interno. Entre el discurso de Milei como predicador de las bondades de su visión anarcocapitalista y sus constantes ataques dialecticos  a diferentes sectores, y la práctica de su gobierno, hay mucha distancia. 

El Presidente se define como el primer presidente liberal libertario de la historia. Tal vez él lo sea, pero su gobierno no lo será. La estructura institucional y la cultura política del país le fijan  límites a ese tipo de proyectos. De la misma manera que Argentina nunca iba a ser Venezuela o Cuba con los Kirchner, tampoco será un país autoritario, aunque con otro signo ideológico, con Milei.

La aprobación de la llamada Ley Bases y el paquete fiscal, fruto de una negociación del oficialismo con otros sectores políticos  reflejó con claridad los límites de cualquier proyecto que quiere sobrepasar las restricciones  institucionales.  

Con un discurso grandilocuente, Milei afirma que está llevando adelante la mayor transformación de la historia.  

En el terreno político, la llegada de Mile al gobierno sin el respaldo de una estructura política significativa  y gracias al voto de distintos sectores sociales que rara vez confluyeron detrás del mismo candidato, fue una gran novedad. 

Pero en el terreno económico, la orientación de las iniciativas de Milei no constituye una novedad ni una propuesta disruptiva. 

Ya quedaron atrás los tiempos en los que anunciaba que el Banco Central sería dinamitado. Sus propuestas ahora son las clásicas de los gobiernos que pretenden que el sector privado avance sobre el público. Es el rumbo que en su momento fijaron sus antecesores Carlos Menem y Mauricio Macri.  

A diferencia del primero, Milei podrá hacer ahora menos cambios relevantes y  con relación al segundo cuenta con la ventaja de que ahora la sociedad está más dispuesta a transitar ese camino.                  

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