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No hace falta más plata, hace falta más responsabilidad

Argentina asigna casi 6% del PIB a educación pública y, en la escuela pública, hay 15 alumnos por cada cargo docente

22-03-2017
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Aprender es una evaluación de los aprendizajes en primaria y secundaria de todo el país. No es una evaluación nueva sino que reemplaza, en una versión mejorada, lo que antes era el Operativo Nacional de Evaluación (ONE). Una de las diferencias es que ONE se ejecutaba cada tres años y Aprender se proyecta que sea anual para realizar un monitoreo periódico del estado de la calidad de la educación. Los resultados son poco alentadores, aunque no sorprendentes. Ya la ONE, con todas sus imperfecciones, alertaba que los aprendizajes de los chicos argentinos no eran buenos. Sólo que en las anteriores gestiones de educación, se trataba de minimizarlos procurando no darles demasiada difusión ni espacio para la reflexión en la sociedad. Luego, los resultados deficientes se evidenciaban en las pruebas internacionales, como PISA, y desde la autoridades lo único que se atinaba a hacer era descalificar la evaluación. El summum fue la deficiente ejecución por parte de las autoridades educativas argentinas de la prueba PISA en el 2015 que llevó a la exclusión del país de la evaluación (con excepción de la Ciudad de Buenos Aires).

Según Aprender, la mitad de los chicos en último año de secundaria tiene capacidades muy limitadas de lectura y el 70% mostró desempeños muy bajos en matemática. El cambio va a requerir trabajo arduo y los buenos resultados, si llegan, lo van a hacer gradualmente porque los chicos que están entrando este año a la secundaria, según Aprender, un tercio entra con limitaciones de lectura y el 40% de matemática.

Este fracaso no es por falta de recursos. Argentina asigna casi 6% del PIB a educación pública ?a lo que hay que sumarle los recursos que las familias pagan a las escuelas privadas? y hay en la educación primaria 15 alumnos por cada cargo docente al frente de aula en las escuelas estatales y 22 en las privadas. Los países desarrollados asignan más o menos el mismo porcentaje del PIB a educación pública y tienen 21 alumnos por cargo docente en aula. Es claro, entonces, que el problema en educación en Argentina no es la falta de recursos.

Lo que falta es gestión y responsabilidad. Desde hace más de una década que los únicos temas que monopolizan la agenda educativa son el porcentaje que debe aumentar el salario docente en una economía inflacionaria y los paros docentes. Nunca hubo una instancia de diálogo en torno a la calidad educativa o a cuestiones básicas como, por ejemplo, que el salario debería ser mayor para el docente que trabaja todos los días y se esmera en enseñar que para los que apelan al ausentismo legal o a las prolongadas licencias justificadas en los vericuetos que dan los estatutos docentes. En el fondo, los malos resultados son la consecuencia de haber colocado la satisfacción de las demandas de los intereses corporativos por delante del derecho a la educación de los jóvenes.

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