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Reflexiones

Enojo y diversión

"Ya estamos peor" y "no me importa si somos jóvenes". No tienen nada para perder porque ya perdieron todo.

Borges decía: "Que suerte que pueden pensar cuando están enojados"
Borges decía: "Que suerte que pueden pensar cuando están enojados" .
Carlos Leyba 18 agosto de 2023

En el pueblo algunos chicos se dejaron crecer las patillas en "forma Milei". Antes de las PASO, a la salida del cole, cantaban "vamos Milei". En la pequeña cabecera del departamento, sin fiscales, desapareció la boleta de Milei. Seguramente habría ganado. En el departamento, en casi todos los pueblos, que tienen padrones de 400, 700, 500 electores, ganó Milei. Votó la mitad del padrón. Ganaron los que fueron. 

Triunfo aplastante. Pero no fue "noticia" al abrir las urnas. Los jóvenes, al salir del comicio, cantaban "vamos Milei" y se agrupaban en la plaza.

Pero, ¿sabés que vas a estar peor? Preguntó, en la terminal -el único barcito-, el referente del opositor que había ganado al oficialismo en las provinciales. La respuesta fue "ya estamos peor" y "no me importa si somos jóvenes". Dice el referente que no tienen "nada para perder". Ya lo perdieron todo. 

Borges: "Que suerte que pueden pensar cuando están enojados"
Borges: "Que suerte que pueden pensar cuando están enojados"

¿Qué pasó? Dos cosas, sumables sólo en la variante "no me importa": enojo y diversión. 

Aclaremos enojo. J. L. Borges paga su vaso de leche en el mostrador de la Galería del Este: "Ya está pago, fueron esos muchachos pelilargos". Borges se acerca. "Gracias, ¿ustedes qué hacen?" Respuesta: canciones de protesta. Borges: "Que suerte que pueden pensar cuando están enojados". 

El enojo obnubila. Votar enojado no es programático. Es condena al presente. Punto. Es que "no me importa". Supongo que nada que hagas me va a cambiar la vida: el pasado me pesa mucho, el presente es insoportable, al futuro no lo veo ni lo quiero ver. La fisonomía del voto joven enojado. 

Aclaremos diversión. Divertir es entretener; desviar la  atención del enemigo. "Divertido es lo contrario de aburrido" (Chesterton).  En el voto de esos jóvenes a Milei hay enojo. Significa no pensar un programa. Pero hay "diversión", que es gritar el aburrimiento solemne de los discursos de la "casta" que sólo mira al pasado porque no sabe cómo proponer futuro. No lo propone hace 40 años. 

La democracia hasta aquí no supo construir un futuro que, para ser tal, debe ser colectivo. Construir ese futuro es "la política". No hubo. No hay. 

Lo mismo que Milei, pero de manera aburrida y en formato analógico. Milei fue, hasta las PASO, un político digital. 

Confirma el observador local: fueron las redes. Las "patillas Milei" en los chicos. Menem, barba, poncho, Facundo. Disfraz: "Artificio de que se usa para desfigurar una cosa con el fin de que no sea conocida". RAE 1925. Con ese look (recuerde las pilchas una vez Presidente) visitó los pueblitos, hasta en mula, en cada fiesta patronal. Abrazó. Lo hizo a pie. Gestos amables. "Soy uno de ustedes". No existían las redes, pero él ya era un "avatar". El primer político sin corbata, desmelenado, sin actos públicos, a mate y fiesta. "No los voy a defraudar". "Si decía lo que iba a hacer, no me votaban". Los iba a defraudar: disfraz.

Lilita Carrió dijo que Javier Milei era "un avatar". La campera emula a aquél poncho (hace 34 años "los caudillos" hacían sentido, hoy una niña de 14 años dijo "Colón cruzó Los Andes"); la entrada desaforada de una banda de rock, es como la llegada, hasta en mula, a cada fiesta popular. Milei llegó a todos los pueblos, sin referentes ni fiscales, con mensajes en red del "avatar", muñequito loco. Un chico de 9 años, lo imita y arranca, en TikTok los ministerios de un pizarrón. Divertido.

Al grito de "viva la libertad, carajo" la consigna - "la casta"- le pone un "signo" a los responsables de la penuria para potenciar el enojo. ¿Quién puede decir que no tiene razón?

Se dirigió personalmente a cada uno de esos jóvenes que nacieron y vivieron en un pasado espantoso y que viven en un presente siniestro que, ni remotamente, les sugiere que tal cosa como el futuro pueda existir. 

Nadie se puede enojar con el futuro. La idea de enojo es instalarse en el pasado. Una cantera maravillosa para cultivar coincidencias. Dinamitar el pasado. "Vamos Milei". Terminar con el culpable. La "casta". 

"En política", lo aprendí en el primario (eran otros tiempos), "no se puede hacer presión sobre lo que no tiene resistencia". Se crece, en la opinión pública, en función del tamaño del enemigo elegido. Milei eligió a toda "la política" que no es él (él es política "cara grande") y la llamó "la casta": una síntesis precisa pero anónima, cada uno elige la que ve. 

Cada uno de esos chicos, en esos pueblos, no sólo ve sus problemas y los de sus padres, sino que también ve a "la casta", porque es vecina. En la mayoría de los casos, la casta vecinal, está mejor que cuando empezó el primer cargo: "La chata 0 KM". La generalización es una gota de aceite en un papel: hace correr el enojo.

Pero además hay algo de "divertido" en este voto juvenil. La moda. La pilcha. La melena y la patilla. Disfraz "vestido de máscara que sirve para las fiestas" (RAE 1925). Locuras, desplantes, un look "villero" para los actos que incorpora al Dipy. 

Javier Milei y El Dipy
Javier Milei y El Dipy

Jóvenes en los márgenes de la cultura villera  que bordea a casi 60% de la cohorte, si eso tiene que ver con la pobreza que se expande, también, como una mancha de aceite que, en 2024, va a cumplir 50 años. Décadas de acumulación de pobreza y exclusión: la ñata contra el vidrio que permite ver la exhibición obscena, que es injusto asignarla a toda la política, pero que se puso en la vidriera con la foto culminante en las redes de la vulgaridad atroz de la fiesta de "mi querida Fabiola" en la cuarentena en la que "se acabaron los vivos" y dejó miles de muertos, más pobres y una caída de 10% en el PIB. Todo eso está en las redes cuando Milei grita "la casta". 

Es enojo. Enojarse es entrar en odio. Para eso es necesario que alguien precise el objeto del odio. Milei encontró "la casta": son todos los que hacen política, pero ninguno en particular. Preciso  e impreciso a la vez. Milei evitó toda condena a Cristina en aquellos canales de TV en los que, esa condena, es una letanía hora tras hora. El mantra de los otros opositores. 

Tal vez porque Milei viene de gerenciar, hasta el día que asumió como diputado, en la empresa concesionaria, de uno de los más destacados miembros de la "nueva oligarquía de los concesionarios" del Estado. 

Hasta el día que asumió A. Fernández, Vilma Ibarra la Secretaría Legal y Técnica del Gobierno de Alberto y Cristina, fue Directora de Legales de la misma corporación. Milei era el economista de ese gran concesionario cuando asumió como diputado. La "casta" son todos y no es ninguno. 

Milei además es entretenido. El "rating" explotaba antes de ser, como es hoy, el primero en la largada. Algunas panelistas de TV han soportado el agravio a cambio del rating. Los ha llamado periodistas "ensobrados". 

Pero divierte. Distrae. Desvía la atención del enemigo con consignas de lo "legalmente" impracticable. "Venta de órganos, dolarización, apertura unilateral de la economía". Hay que tener quorum y mayoría: imposible. "Tenemos hablado con inversores internacionales la compra de los activos del BCRA por US$ 30.000 millones". "No me apuren hay reformas de primera, segunda y tercera generación". "Es un programa para 30 años". Un referente de "alto nivel" del equipo que se va develando, preguntado en Radio Mitre acerca de cómo haría Milei para transformar los planes sociales en trabajo, dijo "te paso el teléfono del que sabe". Pelota afuera. Apurado por la "dolarización" dijo "estamos analizando varias propuestas". Esas son las respuestas del equipo.  Generalidades y pelotas afuera. 

Los demás candidatos no tienen respuestas mas consistentes. Salvo Massa quien puso tipo de cambio fijo hasta octubre y aumentó la tasa de interés: una convocatoria al carry trade, si hay un poco de coraje. Volvió "la tablita" de Martínez de Hoz, corta y de un solo escalón. El periodismo no repregunta

En uno de los pocos casos que generó nervio de los periodistas fue cuando informó que, si gana, propondrá un plebiscito sobre la ley del aborto. Esos periodistas no leyeron la Encuesta Nacional de Pulsar - UBA, insospechada de "cultura de derecha", que señaló que 59% de los entrevistados está "poco o nada de acuerdo" con esa ley. Los diputados ignoraron la opinión de sus representados. En el sector de ingresos bajos el desacuerdo fue de 63%. La encuesta reveló que 72% de la población está "poco o nada de acuerdo" con el uso del lenguaje inclusivo. 

Ahí sí que se puede trazar una línea de aproximación cultural entre Milei y Victoria Villarruel, con Meloni, Trump y Bolsonaro. Pero Meloni acaba de pegarle un martillazo a las ganancias extraordinarias de las empresas, Trump inició el retorno al proteccionismo industrial para el pleno empleo y Bolsonaro hizo de todo para una cierta autonomía geopolítica. Milei no pasa por ahí. 

En economía, hasta ahora con el estiramiento en el tiempo, lo que propone Milei es un poema de Oliverio Girondo. "Creo que creo/en lo que creo que no creo/Y creo que no creo en/lo que creo que creo". La postergación sine die de la tres generaciones de reforma, hasta dentro de 30 años, es un "creo que no creo". 

Lo único que afirma concretamente es que tratará de alcanzar el equilibrio fiscal. Nadie puede estar en desacuerdo con eso. El debate es sobre la medicina para lograrlo. Porque hay remedios que matan. Los accidentes con "motosierra" son más que comunes. Y si la iracundia es sólo actoral, bueno. Pero motosierra e iracundia sí es peligroso.

Si llega, tampoco nada será tanta novedad, todo el CEMA -que lo acompaña- ya fue el "Cavallo de segunda generación" o "segunda marca" como dice Milei. El del piloto automático. Sabemos cómo terminó: 2001. También se sumaran algunos miembros de "este gobierno": avisan el desembarco en el aeropuerto de LLA de Guillermo Francos, líder de la fundación que con Milei asesoró a D. Scioli. Faltaría Rafael Bielsa. 

Todo vuelve. Rodrigo, R. Zinn, P. Pou, Fundación C. Pellegrini, CEMA, Milei. Detrás del enojo, que impide pensar, la "diversión" y "distracción del enemigo" y baje del caballo de Troya, la legión para concesionar el futuro y sin Estado, se lleven puesto el Bien Común. 

Enojados y divertidos, mirando para atrás. 

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