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Entrevista

Malena: "Todo hace indicar que las relaciones entre Argentina y China se han encaminado"

El Economista dialogó en exclusiva con Jorge Malena, Director de la Especialización en Estudios sobre China en la Era Global (UCA) y director del Comité de Asuntos Asiáticos (CARI).

Malena: "Todo hace indicar que las relaciones entre Argentina y China se han encaminado"
01 febrero de 2024

Desde hace años, China se ha consolidado como una de las grandes potencias del tablero geopolítico. 

Como todo reseteo o periodo de transición de poder, muchos países miran con recelo a Pekín. Entre ellos, naturalmente, quien más amenazado se siente: Estados Unidos. 

Aunque aún parece algo lejano, muchos temen que las tensiones deriven en un conflicto a gran escala entre Washington y Pekín. O, cuanto menos, que ese enfrentamiento demande y genere alineamientos entre "bandos". 

Con la llegada de Javier Milei al poder, Argentina parece haberse zambullido (algunos dirán, innecesariamente) en esa tensión bipolar y haber optado explícitamente por el eje Occidental que lidera Washington en oposición al "comunismo", al decir de Milei. Al menos, en el discurso.

Intentando esclarecer qué busca el Gobierno de Milei en cuanto a su vínculo con Pekín, y también cómo podría desarrollarse la disputa entre EE.UU. y China, El Economista dialogó en exclusiva con Jorge Malena, Director de la Especialización en Estudios sobre China en la Era Global (UCA) y director del Comité de Asuntos Asiáticos (CARI).

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Jorge Malena

¿Cómo considera que el Gobierno de Milei está llevando adelante sus vínculos con China? Aunque el presidente ha bajado su tono desde que asumió, parece dar mensajes confusos respecto a qué busca con Pekín.

Más allá de que hubo declaraciones de Milei durante la campaña que permitieron visualizar un cambio en la naturaleza de la relación de nuestro país con China (lo cual generó preocupación en Pekín: no se renovó de inmediato el swap de monedas, fue llamado antes de tiempo el embajador Wang Wei para dar su informe anual, etcétera), la realidad demuestra que habría tenido lugar al más alto nivel gubernamental una comprensión del papel que juega la República Popular China (RPCh) en la economía argentina. 

Recordemos que el Gigante Asiático es uno de los tres principales destinos de exportación de Argentina, a lo cual se suma su papel como inversor en sectores claves de la economía local, prestamista, constructor de infraestructura y transferente de tecnología.

Si tomamos en cuenta los últimos hechos, todo hace indicar que las relaciones se han encaminado, ya que se han dado señales positivas entre ambas partes, como la carta de felicitación del presidente Xi por la victoria de Milei, la pronta y cordial respuesta del presidente electo, los encuentros entre la canciller Diana Mondino y el embajador chino, las declaraciones del portavoz de la Cancillería china, etcétera. 

Algo que ha llamado la atención es cómo el gobierno de Milei se está acercando a Taiwán. ¿Qué tan peligrosa es esta estrategia respecto a los vínculos con China?

Sobre el particular, cabe destacar que las notas periodísticas que dieron por hecho un supuesto encuentro de Mondino con la directora general de la Oficina Comercial y Cultural de Taipéi corrieron por cuenta de medios opositores. Asimismo, que un legislador bonaerense o ex dirigente de JxC hayan mantenido reuniones con la funcionaria taiwanesa no son muestra de un acercamiento del gobierno nacional a Taiwán.

Inclusive, tenemos que recordar que no sólo en la reunión mantenida por el presidente Milei con el enviado especial del presidente chino (Wu Weihua) tras su asunción, sino también en el encuentro de trabajo de la ministra Mondino con el embajador Wang Wei el 12 de enero, se reafirmaron los lazos de amistad y la observancia del principio de una sola China.

Por otra parte, cabe destacar que los lazos comerciales y culturales con Taiwán no están vedados para los países que reconocen a la RPCh. Prueba de ello es que la Argentina (al igual que más de un centenar de países que reconocen diplomáticamente a China) cuenta en Taipéi con una oficina comercial y cultural (y Taipéi tiene lo propio en Buenos Aires). En consecuencia, el desarrollo de vínculos comerciales y culturales con ese territorio no significa violar un tratado, un principio ni una práctica internacional.

¿El país ha dejado pasar una gran oportunidad al rechazar el ingreso a los BRICS? 

Los acontecimientos mundiales del último lustro indican que están emergiendo espacios geopolíticos y económicos con nuevas esferas de influencias que modificarían, progresivamente, la configuración del escenario internacional. Los BRICS serían uno de estos espacios, dado que fomentan la democratización de las relaciones internacionales, se pronuncian a favor de la igualdad y la justicia globales, etcétera. 

Esta agrupación comenzó a adquirir peso específico en materia económica, sobre todo a partir de fines de la década año 2000, fruto del crecimiento de China. El establecimiento del Nuevo Banco de Desarrollo en el año 2014 acentuó la naturaleza económica de los BRICS, más allá de su inicial perfil político. Y en cuanto a su poderío comercial, cabe destacar que el grupo pasó de representar el 10% de las exportaciones globales en 2003 al 21% en 2022. 

Asimismo, en términos de comercio intra-bloque, los países BRICS han establecido estrechos lazos comerciales entre sí, logrando convertirse cada miembro en uno de los principales socios comerciales de los otros integrantes. Datos del FMI muestran que, entre los años 2005 y 2022, la proporción del comercio general de bienes de cada miembro de los BRICS con los otros países del bloque creció considerablemente. 

En consecuencia, la naturaleza económica de los BRICS+ presentarían a nuestro país una oportunidad importante en materia de negocios. Sin embargo, cabe también destacar que la agrupación se caracteriza por su arista política: al buscar erigirse en voceros de los países emergentes y en desarrollo en diversas cuestiones internacionales, los países del status quo (como EE.UU. y sus aliados) perciben a los BRICS+ como una amenaza a sus intereses estratégicos.

Por tal motivo, ante una nueva administración en Argentina que se definió como aliada de Washington y Tel Aviv, no habría sido una opción acorde la entrada de nuestro país a los BRICS+.

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En el caso particular de Taiwán, el actual vicepresidente William Lai, un claro defensor de la independencia, se impuso en las últimas elecciones presidenciales. ¿Qué implica esto para China? La población taiwanesa parece tener claro qué desea.

En realidad, si bien el oficialismo en Taiwán se impuso con el 41% de los votos, la oposición (encarnada en el Partido Nacionalista -Kuomintang- y el Partido del Pueblo de Taiwán) sumaron el 59% de las preferencias. Por tal motivo, si bien en cada partido opositor existen líneas internas no favorables al acercamiento a China, no podría afirmarse que en Taiwán la mayoría de la población está a favor de la independencia y en contra del diálogo con China.

Al margen de los matices que presentan los partidos políticos en Taiwán en materia de autonomía o vínculos con Pekín, la reacción de China tras las elecciones fue contundente: se expresó "la absoluta oposición a las actividades separatistas y a la interferencia de fuerzas externas", y se afirmó que "no se puede detener la tendencia inevitable de la reunificación de la patria".

A partir de su asunción, estará en manos de Lai Ching-te mover las piezas hacia el reforzamiento del status quo (conservar la autonomía de facto de la que goza Taiwán desde hace décadas) o girar hacia un mayor soberanismo (lo cual por seguro generará turbulencias con China).

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William Lai asumirá como presidente en mayo

¿El triunfo de Lai sumará más tensión en la relación entre EE.UU. y China? En los últimos años Washington se ha acercado más a Taipéi. 

Es una realidad que las elecciones en Taiwán no sólo pusieron en juego el futuro de los lazos a través del Estrecho de Taiwán, sino también parte considerable de las relaciones entre Washington y Pekín. Esto es así porque el acceso del Partido Democrático Progresista a un tercer mandato consecutivo demostraría que la causa independentista sigue viva en Taiwán. 

Dicha circunstancia fortalecería el apoyo de Washington a la consolidada democracia de la ínsula, circunstancia que agravaría la tensión con la República Popular (que exige a EE.UU. el cumplimiento del principio de una sola China -que implica que Taiwán es parte de China-).

En el caso de las elecciones estadounidenses, Donald Trump parece llevar la delantera. ¿Qué significaría para Pekín un regreso del magnate a la Casa Blanca? 

Según información reciente, Trump estaría sopesando opciones para realizar una nueva guerra comercial contra China si es reelegido. Entre otras medidas, trascendió su voluntad de revocar a China del status de "nación más favorecida".

No obstante, esta pudo ser una filtración hecha adrede, para lograr el apoyo e imponerse en las primarias del Partido Republicano.  Aún resta mucho por suceder para poder afirmar el impacto de una segunda presidencia de Trump en las relaciones con Pekín.

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Donald Trump y Xi Jinping 

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