La región, en el último vagón emergente: solo crecerá 1,2%

24-01-2017
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Hace pocos años, en el punto candente del superciclo de las commodities y las tasas de crecimiento de 5% o más, algunos observadores se preguntaban si se venía la era de América Latina. Como dirían en los países de habla inglesa, fue wishful thinking.

En 2016, el PIB de América Latina cayó 0,7% y en 2017 apenas crecerá 1,2%, según los datos actualizados del FMI, difundidos ayer. Poco y nada, y siquiera suficiente para ver subas en el PIB per cápita: la torta se agranda menos que la población total. Y la expectativa está en crecer 2,1% en 2018. Muy poco para una región pobre, desigual y con una brecha entre la realidad y el potencial tan acuciante como las que tiene la región.

Los motivos del declive son los mismos que motivaron aquellos sentimientos triunfalistas: se terminó el superciclo de las commodites (para nuestro país, aquella tonelada de soja a US$ 600) y los países se quedaron sin oxígeno para crecer hacia afuera. Y crecer hacia adentro (a través del consumo y la inversión) nunca fue fácil con contextos externos más adversos. Crecer, ahora, es más difícil, y a la región le costó históricamente ese desafío.

La comparación con Asia es apabullante: China crecerá 6,5% en 2017; la India, 7,2% e Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, a una tasa promedio de 4,9%. No sabemos si será la era de Asia (aunque todo indica que así será), pero sabemos que no será la de América Latina. Por ahora. Asimismo, nuestra región también crecerá menos que Europa emergente y Oriente Medio.

País por país

Estas son las visiones que tiene el FMI sobre las principales economías de la región.

En Brasil, el PIB siguió contrayéndose en el tercer trimestre de 2016, y los últimos indicadores de actividad económica del año pasado señalan una demora en la recuperación económica porque el gasto privado sigue siendo débil. El FMI prevé, sin embargo, que en 2017 el crecimiento del PIB real se torne positivo y sea de 0,2%. “Sin embargo, los altos niveles de desempleo y el endeudamiento del sector privado continuarán imponiendo un lastre a la demanda”, explican desde Washington.

Para impulsar el crecimiento, el Gobierno ha anunciado medidas para ayudar a las empresas fuertemente endeudadas y reformas para reducir los trámites burocráticos y los costos de la actividad empresarial. Con el fin de apuntalar la confianza en las finanzas públicas, se aprobó una enmienda constitucional para limitar el gasto no financiero del gobierno central en términos reales, y el Gobierno ha enviado al Congreso un proyecto de reforma de las pensiones.

Mientras tanto, advierte el FMI, “la situación fiscal de varios gobiernos subnacionales es cada vez más complicada, y se espera que una nueva legislación siente las bases para un ajuste a escala estatal y para programas de reforma supervisados por el gobierno federal”.

El dato más positivo es que la inflación ha estado disminuyendo rápidamente en los últimos meses, aunque por las malas razones: una recesión draconiana (caída del PIB de 3,8% en 2015 y 3,5%, según el FMI, en 2016). Con eso, sin embargo, el Banco Central de Brasil aceleró significativamente el ritmo de distensión de la política monetaria (en criollo: baja de tasas), un dato siempre positivo para la economía.

“Colombia adoptó oportunamente una política monetaria y fiscal más restrictiva que propició una reducción más rápida de lo previsto del déficit en cuenta corriente, con la consiguiente reducción de los riesgos externos”, celebra el FMI. “La actividad económica ha sido un poco más débil de lo que se había previsto, ya que en 2016creció0,3puntosmenosdeloque se había proyectado, y las presiones inflacionarias están disipándose gradualmente”, agrega. Además, el crecimiento a mediano plazo se verá afianzado por el acuerdo de paz recientemente firmado y por una reforma tributaria estructural que generará espacio para gastos de importancia clave en infraestructura y programas sociales.

Para Chile se proyecta un crecimiento de 2,1% en 2017, que se suma al aumento de 1,6% registrado en 2016. “La mayor demanda externa, las perspectivas más favorables de los precios del cobre y una importante distensión monetaria son los principales factores detrás del repunte, pero las inciertas perspectivas regionales, las tasas de interés más altas en el exterior y la aún escasa confianza interna podrían poner trabas a una recuperación significativa”, dice, con cautela, el FMI. Chile, además, tiene elecciones presidenciales en 2017, y eso siempre pone a todos los agentes en modo wait-and-see.

En Perú, el crecimiento sigue siendo relativamente resistente, “y se prevé que en 2017 se situé en 4,3% como resultado de una ampliación de la producción de cobre, los precios más altos de ese metal, un repunte del gasto público regional y local y un sólido gasto en consumo de los hogares”. Como la brecha del PIB se está cerrando, dice el organismo, “la atención debería centrarse ahora en una consolidación fiscal gradual, pero preservando el gasto en infraestructura pública, y en reformas estructurales favorables para el crecimiento, como la disminución de la informalidad, la mejora del nivel de educación, la profundización de los mercados de capitales y la reducción de los trámites burocráticos”.

Las perspectivas económicas de Ecuador han mejorado, gracias al mayor acceso a los mercados de capital internacionales facilitado por la recuperación de los precios del petróleo.

“Venezuela continúa sumida en una profunda crisis económica que avanza hacia la hiperinflación, y cuyas principales causas son un cuantioso déficit fiscal qua ha sido monetizado, las enormes distorsiones económicas y una fuerte restricción de la disponibilidad de importaciones de bienes intermedios”, dice, con tono lúgubre, el FMI. Para 2017 se proyecta una marcada contracción de la actividad económica, y se prevé que la inflación continúe acelerándose.

La economía de México continúa creciendo moderadamente, pero está entrando en un terreno difícil. “Las perspectivas están empañadas por la incertidumbre en torno a la política comercial de EE.UU. que, sumada a las condiciones financieras más restrictivas, frenará la actividad económica. Para mantener la confianza del mercado y situar la deuda pública firmemente en una trayectoria descendente, es importante perseverar en la consolidación fiscal”, comentan desde el FMI. Si bien la inflación ha estado aumentando tras la marcada depreciación del peso y el incremento de los precios de bienes energéticos, el endurecimiento de la política monetaria debería ayudar a mantener controladas las expectativas inflacionarias.

¿Qué recomienda el FMI?

“Los países deben reforzar la capacidad de resistencia y el crecimiento a largo plazo”, recomienda el FM. En medio de condiciones externas cada vez más volátiles, la flexibilidad cambiaria le ha reportado marcados beneficios a la región y debe seguir siendo la primera línea de defensa ante los shocks. “Los firmes marcos de política monetaria en la región sirven para limitar el efecto de traspaso de los tipos de cambio a los precios al consumidor”, dice el organismo con sede en Washington.

Asimismo, “las prácticas sólidas de gestión de riesgo y las políticas que facilitan el saneamiento de los balances corporativos también son cruciales para reducir las vulnerabilidades derivadas de las condiciones financieras mundiales menos favorables y las bruscas fluctuaciones de las monedas”.

“Los países deben seguir recurriendo al espacio del que disponen para calibrar el ajuste fiscal, ya que se prevé que los precios de las materias primas continúen siendo bajos en comparación con sus niveles históricos, a pesar de su reciente repunte”, dice el organismo. Y el ritmo de ajuste necesario dependerá de los niveles de deuda y las presiones del mercado.

“Aparte del ajuste en materia de política macroeconómica, las reformas estructurales ?como la reducción de la informalidad y los trámites burocráticos, la mejora de la calidad de la infraestructura y el refuerzo de la educación y el Estado de derecho? son esenciales para apoyar el crecimiento a mediano plazo”, concluyen desde el FMI.

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