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Commodities, sin techo

Sin novedad en el frente, los inversores se refugian

Los inversores se protegen con metales preciosos, los bonos del Tesoro y los rusos que salen del rublo impulsaron a las criptomonedas

Wall-street
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Luis Varela Luis Varela 01-03-2022
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Hace casi cien años, un notable escritor alemán llamado Erich María Remarque (nacido muy cerca de la frontera con Holanda) lanzó al mundo una dramática novela en la que describió con crudeza los dramas de la Primera Guerra Mundial. Ese famoso libro, titulado "Sin novedad en el frente" puede de alguna manera aplicarse a lo que pasó ayer en el segundo feriado de Carnaval en la Argentina, pero de ninguna manera describe lo que ocurrió en la afectadas plazas financieras mundiales, de todas partes.

A nivel interno los argentinos vivieron un repetido discurso del Presidente Alberto Fernández en el Congreso.  

El acuerdo con el FMI

En el resto de la edición de El Economista y en otros diarios se detallará todo lo que se repitió, se sinceró que lentamente se va cediendo algo en los aumentos de tarifas que van a venir, pero ningún economista profesional termina de entender de dónde van a salir los dólares que la Argentina va a necesitar para importar toda la energía que necesita este año si Martín Guzmán no baja el gasto público, un ministro que a la salida del Congreso (donde no asistió Máximo Kirchner) respondió que el acuerdo estará en los próximos días "¿Esta semana?", le preguntó un periodista. Y contestó "es una posibilidad"...

O sea a nivel interno el debut del año legislativo no tuvo absolutamente ninguna novedad. Quizás pueda ocurrir lo que esgrimieron algunos analistas políticos intrincados, cuando afirmaron que muchos de los legisladores de Juntos por el Cambio no darán su apoyo al acuerdo si Máximo y Cristina no lo dan primero. "No quieren quedar pegados ingenuamente cuando el ajuste castigue, y haya reclamo social, y los kirchneristas puedan decir: vieron, nosotros se los avisamos, y no nos hicieron caso".

El gran tema de esta posibilidad de fracaso del paso del acuerdo con el Fondo por el Congreso, si es que alguna vez llega, es que Alberto se vea obligado a sacarlo por decreto, o que deje de cumplir con el Fondo en tres semana y directamente diga "yo no tuve la culpa, yo lo intenté, los que llevaron al país a esta situación fueron ustedes". Y si por consejo de Guzmán igualmente lo firmara por decreto, hay grandes chances de que el board del FMI no acepte ese planteo, ya que requiere de la conformidad del Parlamento en pleno. Lo cual mantiene al país en vilo, y veremos qué reacción tiene el mercado desde hoy, cuando vuelva a operar, después de los carnavales.

En cambio, donde sí hubo novedades, y muchas fue en las plazas financieras internacionales. No tanto en la invasión que están haciendo los rusos sobre Ucrania, ya que la arremetida veloz que imaginaba Putin se está encontrando con una resistencia inesperada, con un masivo rechazo mundial de tal tamaño que el economista Guillermo Nielsen tuiteó que hay una guerra económico-financiera total contra Rusia.

Efectivamente, los rusos se están enfrentando con un corte absoluto de todo lo que sea transacciones financieras y quedaron totalmente aislados. Quizás Putin, en sus planes, no imaginaba que iba a tener una resistencia internacional tan masiva, tanto que inesperadamente está perdiendo la batalla financiera porque (armado hasta los dientes) del total de reservas que tenía (nada menos que US$ 640.000 millones) tiene 12% en Francia, 10% en Japón, 10% en Alemania, 7% en EE.UU., 5% en Gran Bretaña, 3% en Canadá y 3% en Austria. Y todos esos países le bloquearon la posibilidad de retirarlo.

Más trabas para Rusia

Además, las dificultades que está teniendo para hacer una toma de Ucrania rápida como se esperaba, está haciendo que una buena parte de la población rusa se vaya inquietando. Los multimillonarios, con dinero en toda Europa empiezan a presionar. Y como las tarjetas de crédito habituales dejaron de funcionar, los cajeros automáticos de las ciudades rusas empiezan a tener colas de 40 o más personas, que intentan sacar dinero en la moneda que puedan, y si no les queda alternativa retiran rublos, para gastarlos inmediatamente en aprovisionarse, porque empiezan a temer que este conflicto puede llegar a ser más largo que lo que se esperaba.

Y el tema no acaba allí: junto con el bloqueo financiero y aéreo que se le hizo a los rusos, están apareciendo efectos secundarios que impactan seriamente a los dos bandos del conflicto. Posiblemente el elemento que más estruendo provocó ayer fue una inusitada suba de casi 10% para el petróleo, con la variante WTI alcanzando los US$ 103,60, con la variante Brent en nada menos que US$ 105, lo que significa en ambos casos el mayor precio en casi ocho  años, con un producto que tiene derivados escalonados incontables.

En los mercados encima hubo más inquietud porque se conoció que Putin estableció diálogo con Arabia Saudita, país en el que está integrado en la denominada Opep+, con el que ya tuvo diferencias en marzo de 2020, cuando el Covid-19 estaba despertando, y hubo una inesperada diferencia entre el representante de Rusia, que decidió hacer un movimiento contrario al que buscaban los árabes. Lo cierto es que ayer, con llamado de Putin y todo, por ahora no hay novedades sobre una mayor apertura de grifos de parte de los árabes, y con varios países empezando a usar reservas estratégicas, el petróleo igual voló por los aires.

Suba de commodities

Y detrás del petróleo hubo impacto en otras materias primas esenciales. Por ejemplo, los metales básicos tuvieron un aumento promedio de casi 4%, con algunos productos esenciales como el aluminio y el níquel alcanzando o valores récord o cifran más altas en tres lustros. Y lo que puso los pelos de punta a todo el planeta fue la reacción con los granos: en Chicago hubo un brinco del 8% para el trigo, ya colocándose en su pico de todos los tiempos, y empujando otra vez al maíz 6%, acercándolo al máximo de mayo del año pasado, y llevando a la soja a US$ 623, ya muy cerca del maná del cielo de US$ 650 que tuvo Cristina Kirchner en 2012, y que dejó escapar, sin poderlo agarrar.

Esta violenta suba en el petróleo, los metales y los granos colocaron a los inversores en una situación de gran temor, tanto que las Bolsas de Europa anotaron bajas del 2% al 4% en por ejemplo Zurich, Frankfurt o París. Mientras que Putin mantiene a la Bolsa de Moscú sin operar, porque si llega a abrirle los negocios, los precios tendrían una caída libre, porque fondos de inversión de todas partes se están desprendiendo de activos rusos a dos manos, sin importar el precio que consiguen.

La baja también afectó a la Bolsa de Nueva York, que bajó 1,6% promedio y terminó con un descenso del 0,4% en México, sin que se sintiera nada en San Pablo o Buenos Aires, por el Carnaval, pero los ADR argentinos en Nueva York operaron mixtos, luego de la fuerte baja del lunes, aunque las ventas de bonos latinoamericanos se están generalizando y el riesgo país de toda la región subió en bloque, con un aumento promedio del orden del 3%.

Las dudas de los inversores

¿Qué decisión tomaron los inversores ante esta suba de las cosas y la baja de las acciones? Salieron a buscar refugio y tomaron tres caminos esenciales. Uno, usado como vehículo para hacer transacciones internacionales prohibidas para los rusos, fueron las criptomonedas, que tuvieron un repunte del 6%, gracias a que los rusos están huyendo de un país en el que el rublo volvió a hundirse. Ayer su paridad con el dólar saltó de 94 a 101 rublos por dólar, pero atención que todas las monedas europeas se están debilitando. Tanto que en los últimos nueve meses el dólar sube 40% contra el rublo, 10% contra el euro y 7% contra la libra. Y los inversores más conservadores usaron como refugio a los metales preciosos, un clásico, por lo que ayer la onza de plata saltó 3,9% y el oro mejoró 1,9%.

Efectivamente, esto sucede porque muchos de los inversores están tomando posiciones cautelosas. Muchos en bonos del Tesoro de EE.UU., que ayer volvieron a tener subas en sus precios contado, y consecuentes bajas en sus tasas a vencimiento: tanto que se achicaron hasta 1,5% anual a 5 años, 1,7% a 10 años y 2,1% a 30 años. Este movimiento determinó que ayer en el exterior el dólar subiera 0,9% en Chile, 0,8% contra el euro, 0,7% en México, 0,6% contra la libra y no cambió ni contra el real ni contra el yen. Y veremos qué pasa hoy en Argentina, sin feriado, sin acuerdo presentado, y con el impuesto a los bienes personales ya pagado por los inversores y las empresas.

La coyuntura es absolutamente incierta. Todo es tan volátil que los consejeros de la Bolsa de Nueva York giraron todas sus conversaciones en dos puntos de reflexión. Uno de esos dos pensamientos es una estrategia base del gurú Warren Buffett, bautizado el oráculo de Omaha, quien recomienda con insistencia  “No guardes dinero durante una guerra”. Y la otra gran pregunta que se hacen todos es ¿podrán la Fed y el BCE empezar a retirar el dinero y subir las tasas tal como tenían planeado? ¿Serán halcones o serán palomas? El devenir de la guerra marcará las novedades. Y en  Argentina veremos si el tan mentado acuerdo termina llegando, o si se queda dando vueltas, con el kirchnerismo urdiendo una estrategia para seguir vivo políticamente para las internas de 2023, quedan 67 semanas para las PASO, la batalla por Kiev no será la única.

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