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Rulos y bucles en medio de una gran incertidumbre

El equipo económico sigue moviendo fichas para que la crisis no ocurra antes de las PASO. Ayer se incorporó al maíz al dólar agro para ver si juntan algo para pagarle al FMI. Los operadores compran y venden todos los dólares para morder diferencias interesantes. Hoy la Fed mueve su tasa.

Rulos y bucles en medio de una gran incertidumbre
Luis Varela 26 julio de 2023

En una jornada en el que las rotuladoras, colocando nuevos precios para los productos importados, estuvieron a la orden del día, el mercado financiero local mostró muchísimo movimiento, con todos los participantes acomodándose a las medidas que anunció Massa el domingo, con la incertidumbre reinando en cada decisión, cuando faltan apenas 18 días para las PASO.

Lo más destacado en los negocios fue el apuro y la multiplicación de los operadores para aprovechar cuanto resquicio encontraban para salir del blue y meterse en el mep, con todo tipo de rulos y bucles, dignos de los mejores tiempos de la "patria financiera", por lo que -con una enorme intervención oficial en la media hora final- el mercado cambiario terminó con los dólares mep y senebi en alza, mientras que hubo consistente reducción en los valores del blue y el contado con liquidación. Al tiempo que los bonos se movieron poco (el riesgo país cedió finalmente 9 unidades, hasta 1.951 puntos básicos) y la Bolsa porteña pudo sostenerse en valores, pero el volumen se apaga y los ADR argentinos en Nueva York cerraron mixtas, sin seguir otro día en verde que tuvo Wall Street.

La visión de los economistas

Economistas de diferentes consultoras advierten que se sigue viendo al equipo económico realizando movidas rapidísimas, muchas veces improvisadas, tratando de modificar las decisiones que se tomaron horas antes porque no alcanzaron a lograr los objetivos buscados. El hecho si se quiere más destacable es que ayer se sumaron a dólar agro las operaciones con maíz y cebada, a $340, y estos son dos granos que -si se exportan- tienen impacto en la mesa de los argentinos (porque forman parte directa o indirecta de la alimentación de la población. Pero decidieron incluirlos porque entendieron que lo que se había autorizado no se motorizaba y se necesitaba contar con estos dos granos, que el año pasado fueron nada menos que el 12% de las exportaciones totales.

Todas estas movidas son vistas por los especialistas con efectos secundarios que tendrán impacto, y que se verán recién después de las PASO, a Sergio Massa sólo parece importarle cuál es el resultado en la primaria, mostrando cierta inquietud porque algunos sondeos están indicando que Juan Grabois se acercaría al 10% en la interna de Unidos por la Patria, quitándole votos K al ministro de Economía que aspira a ser el candidato individualemente más votado el 13 de agosto.  Además, hay otro elemento que inquieta: se estima que todos los impuestos colocados a la importación terminará movilizando los precios internos, llevando el IPC aplastado del 6% de junio (por retraso en los aumentos de precios regulados), hasta colocarlo nuevamente en la zona del 8% mensual.

Los vencimientos que vienen

Y esa no es la única inquietud. Se trabaja contra reloj porque el lunes próximo 31 de julio vence un pago que debe hacerse con el FMI por US$ 2.600 millones, y el martes 1° de agosto hay que cubrir otra cuota con el organismo por unos US$ 800 millones. En este momento en el BCRA no queda un solo DEG para tapar esos agujeros, y hay gran ansiedad, y una acelerada negociación con el Fondo para ver si un asiento contable llegue a tiempo, para no colocarnos nuevamente como "deudor en mora" u obligar a Massa a pedir un "waiver" o perdón pocos días antes de la elección. 

Si estos desembolsos no llegan desde el FMI se pagaría con yuanes, pero se exploran otras alternativas, porque la mitad del swap liberado por China ya no alcanza, y ya hay reservas líquidas negativas por US$ 8.000 millones. Y si los DEG no llegan y los yuanes no alcanzan, los dólares negativos se estirarían hasta unos US$ 12.000 millones negativos, con lo cual ya quedará completamente en evidencia que están usando depósitos de inversores que hay en encajes en el BCRA, algo que podría provocar temor y despertar una posible crisis bancaria.

Los riesgos económicos

Además economistas profesionales van comprobando que los "conejos" que va sacando Massa de la manga se parecen cada vez más a fichas de dominó que van cayendo. El Economista Pablo Goldín, de Macroviews, advirtió que esta devaluación indirecta que acaba de realizar Massa se parece mucho al movimiento que hizo Axel Kicillof en el cierre de 2013, y que derivó inmediatamente en la devaluación de más del 20% que terminó haciendo el entonces presidente del BCRA Juan Carlos Fábrega en enero de 2014.

Todo esto no es puramente teórico, sino que se transforma en movimientos prácticos. Ayer las tasas de dólar futuro del Rofex volvieron a calentarse nuevamente: se descuenta que a la larga la devaluación caerá por sí sola. Es decir, sigue la demanda por cobertura cambiaria, a pesar de que Massa hace lo indecible para no salir del ritmo de crawling peg del 7% mensual que aplica desde hace meses.

Y, por si todo esto fuera poco, como peludo de regalo, ayer mismo, en medio de las negociaciones, el FMI lanzó una comunicación donde expresó que empeora drásticamente su pronóstico para la economía argentina: advirtió que el país sufrirá este año una recesión del 2,5% y una inflación del 120%, muy en línea con las últimas estimaciones que aparecieron en el REM que organiza el Banco Central cada mes.

El día de Powell

Mientras esta alta tensión se juega en Argentina, los mercados internacionales están en otra sintonía completamente distinta. Para hoy se espera que la Fed toque otra vez hacia arriba su tasa base, y que mañana haga lo mismo el BCE, pero ese encarecimiento del costo del dinero no parece tener gran impacto, porque están entrando a la Bolsa de Nueva York una sucesión de balances, muchos de los cuales llegaron con buenos números, sobre todos los ligados a la denominada inteligencia artificial.

Ayer, a lo largo del día se conocieron algunos estados contables trimestrales que llegaron con buenos números, como los presentados por 3M, General Electric o Verizon, pero al mismo tiempo hubo números malos para empresas como General Motors o Spotify. Y después de cierre surgieron los números de Alphabet, Google, Microsoft y Visa. Algunos no convencieron demasiado, pero Google reportó una ganancia superior a la esperada, por lo que su cotización post cierre pegaba un salto superior al 6%. Y hoy los balances siguen, con la llegada de por ejemplo AT&T, Coca Cola y Ebay, entre otras, por lo que hay que estar muy atentos a cada número que vaya entrando.

El 95% de los operadores de Nueva York espera que Jerome Powell anuncie hoy que la Fed sube su tasa en 25 puntos básicos, a 5,5%. Y mañana haría lo mismo Chirstine Lagarde en el BCE, con una movida igual, solo que de 3,5 a 3,75%. Muy en línea con casi todas las subas de tasas que vienen aplicando casi todos los principales bancos centrales del mundo.

Entre los balances, la inteligencia artificial y estas movidas de tasas relanzarán el mapa de las inversiones globales, por lo que la reacción que puede venir asoma como algo importante. Ayer, como anticipo, las tasas largas de EE.UU. volvieron a subir: se pagó 5,4% anual a 1 año de plazo, 4,2% a 5 años, 3,9% a 10 años y 4% a 30 años. Y con eso en el exterior el dólar subió 0,6% en México, 0,3% en Brasil y 0,1% contra el euro y en Chile, pero bajó 0,4% en Japón, 0,6% contra la libra y 0,7% en China.

Las tensiones externas

Y a pesar de todos estos movimientos, no deben dejar de observarse las tensiones geopolíticas que hay en varios puntos del planeta, que mantienen a las commodities muy altos, lo cual puede generar otro pulso en la inflación global, que puede ser más rebelde que lo calculado. Ayer, por ejemplo, hubo una nueva suba del 0,8% para el petróleo, los metales preciosos actuaron en alza y los metales básicos estuvieron muy para arriba. Hubo un tímido repunte para el Bitcoin con panel mixto en el resto de las criptomonedas. Y los granos también se movieron con subas y bajas en Chicago, y en Rosario todo estaba bastante trabado, tratando de adaptarse a las disposiciones de último momento de Massa.

Con todo esto, a nivel local, en realidad todo el comercio exterior se está adaptando a las nuevas medidas del ministro, en algo parecido a lo que pasó con el debut  e implementación de las Sira, tanto que algunos especialistas dicen que es posible que todo esto demore o trabe todo durante unos 10 dias o más, por lo que habrá números de comercio exterior probablemente irregulares hasta las PASO.

Movimientos del BCRA

Y esto, obviamente, es decisivo para los fondos que debe entregarles el Banco Central a los exportadores. Ayer, en una rueda con muchísimo movimiento, la autoridad monetaria terminó comprando US$ 85 millones en el mercado, vendió por el equivalente a US$ 25 millones en yuanes, y hubo una liquidación vía dólar agro por US$ 68 millones. Y al final del día Reconquista 266 logró sumar US$ 70 millones a las reservas, pero al mismo tiempo chupó de los bancos depósitos por $ 1,6 billones en Leliq cortas, lo cual debe poner a los ahorristas en alerta.

Jugadas con el dólar

Mientras esto sucedía en los organismos oficiales, los operadores financiero se hicieron una fiesta con todo tipo de bucles y rulos, dignos de la patria financiera, por lo que los dólares estuvieron en un sube y baja ciertamente enloquecido. El dólar blue retrocedió 16 pesos hasta $536, el dólar Qatar subió 56 centavos hasta $569,30, el Senebi subió $4,58 hasta $539,68, el MEP brincó $11,09 hasta $507,89 y el contado con liquidación bajó $5,04 hasta $529,92.  Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 88% y la del CCL con el mayorista fue del 95%. Pero con mucha intervención de última hora, "con Lisandro Cleri moviendo las botoneras en el tablero del Central como Richard Clayderman aporreaba su legendario piano".

Las bolsas para arriba

Mientras tanto, sin un volumen destacado, los bonos argentinos se movieron poco y el riesgo país cedió 9 unidades, hasta 1951 puntos básicos. Y, colgados de los balances y de la movida que viene hoy con la tasa de la Fed, la bolsa de Nueva York volvió a subir: el Dow avanzó 0,1%, el S&P mejoró 0,3% y el Nasdaq tuvo un alza del 0,6%. Mientras que la Bolsa de San Pablo subió 0,6% y la de México lo hizo 0,9%.

A nivel local, mientras tanto, el trade electoral no se rinde. Con $6.325 millones operados en acciones y $10.490 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1%. Pero los ADR argentinos en Nueva York estuvieron mixtos, con subas del 1% al 3% para Telecom, Galicia, macro y Supervielle; con bajas del 1%  al 1,7% para Loma Negra, Despegar, Mercado Libre y TGS.

Tratando de mirar hacia adelante, analistas especializados afirman que la Bolsa de Nueva York se banca todo. A pesar de los trabajos de Powell para apagar el fuego de la economía, los inversores esperan que -amparados en parte con la inteligencia artificial y el pleno empleo- las ventas de las empresas sigan muy fuertes y que las ganancias sobrevivan, con un marco inflacionario que está con rumbo descendente.

Pero atención: habrá que ver qué pasa con los datos de empleo y de inflación que se presenten de aquí en más. El mercado está convencido de que la suba de tasas que aplicará la Fed hoy será la última, a pesar de que Powell no descarta que en septiembre haya otra. Los toros especulativos creen que habrá un aterrizaje suave o a lo sumo una recesión leve. Este viernes se publica el PCE (el índice de precios de los gastos en consumos personales, algo que mira mucho la Fed). Se espera que siga dando un número parecido al IPC. Y será otro dato relevante para marcar el rumbo: si llega a ser superior al 4,2% anual, el mapa de los bancos centrales pueden seguir para arriba.

Y a nivel local, con la incertidumbre de las PASO, sin que ninguna encuestadora logre enhebrarle el hilo a ninguna aguja, el desconocimiento sobre quién será el Presidente de la Argentina a partir de diciembre coloca a los activos locales en un punto ciertamente crucial, que nadie está en condiciones de mostrar qué dirección pueden tener, a pesar de que un economista con la tasa de Ricardo Arriazu se muestre notablemente optimista, por las condiciones comerciales que tendrá el país en 2024 por cosecha y balance energético.

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