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¿Puede durar el freno que le puso Massa al dólar?

Con munición gruesa (gastando reservas, quemando bonos y elevando la tasa de interés) Massa logró frenar los dólares financieros pero el blue saltó 6% la semana pasada y18% en abril.

La desconfianza es grande, más política que económica.
La desconfianza es grande, más política que económica.
Luis Varela 02 mayo de 2023

En una movida desesperada, para seguir emparchando, procrastinando, ganando tiempo, Massa quemó reservas y bonos, subió 13 puntos la tasa de interés, generará intereses por $ 1billón de Leliq al mes y tiene un mayo inundado de vencimientos de bonos en pesos. A pesar de todo eso, el dólar blue saltó 18,5% en abril, de $395 a $469.

En medio de este agravamiento de la crisis, mientras todos los países vecinos tienen inflaciones anuales inferiores al 5%, abril apunta a acercarse al 8% mensual, dato que confirmará (o no) el Indec el viernes 12 de mayo a las 16 horas (y mejor que por ahora no pensemos en el aumento surtido que llega en mayo: prepagas, colegios, gas 25%, transporte, naftas, personal doméstico). 

Mientras tanto, la emisión de pesos continúa y el riesgo país es el más alto en seis meses. Y con semejante panorama el ministro de Economía retrasó el viaje de sus funcionarios a Washington porque el posible adelanto de DEG viene demorado, con dudas.

Las dudas de los inversores

Casa Rosada
 

Frente a esto hay gran desconfianza en los inversores y mucha incertidumbre, más política que económica. Se desconoce por completo quiénes serán los candidatos presidenciales. El FdT es una incógnita, con CFK reservándose el derecho a su dedo, con todo el peronismo inclinado, ya que la vicepresidente nombrará hasta el último concejal. JxC es un caos en el que los del PRO se sacaron una foto para la tribuna, y el radicalismo no mide en las encuestas. El único candidato seguro es Milei, porque no tiene interna, y gran parte de la población le tiene temor.

Por si algo le faltara a este estofado, ahora se vienen dos domingos en los que los ojos estarán puestos en las elecciones de ocho gobernadores, con otros cargos menores. El domingo 7 se realizarán los comicios en Jujuy, Misiones y La Rioja. Y el domingo 14 será el turno de La Pampa, Salta, San Juan, Tucumán y Tierra del Fuego. Seguramente, como pasó con Neuquén y Río Negro, la coalición perdedora dirá que son elecciones provinciales, no representativas. La derrota nunca tiene dueño.

Pero los tiempos corren: dentro de siete semanas se tienen que presentar las alianzas. Dentro de ocho semanas se tienen que presentar las listas de candidatos. Faltan apenas dieciséis   semanas para las PASO.

Los cotos de la corrida

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No fue casual que la semana pasada se desatara una corrida cambiaria imparable. El miércoles el dólar se acercó a $500. Y para que no fuera todavía más arriba el Gobierno quemó bonos que a futuro significa pagar 45% anual en dólares (una hipoteca impagable), gastó en abril US$ 3759 millones de reservas para frenar al dólar. Y en la última semana pudo parar a los dólares financieros pero no pudo con el blue: en las últimas cinco ruedas el blue subió 6,1% (más de lo que paga la tasa de interés en todo un mes), mientras que el dólar mep y el contado con liquidación apenas se agacharon 0,4%.

Ya es más que evidente que el dólar-soja/agro no funcionó. Pagar $300 cuando el valor real está cerca de $500 es un chiste. Para frenar la huída de depósitos y parar la velocidad de rotación de los pesos (la gente los gasta en lo que sea ni bien los recibe) el BCRA subió la tasa dos veces, primero de 78% a 81%, con Miguel Pesce al mando, y luego de 81% a 91%, con Pesce virtualmente desplazado. 

Además de la quema de reservas, la venta de bonos que decidió Massa para frenar a los dólares financieros se realizó con un precio contado baratísimo, lo cual significa dejarle al Gobierno que viene un hierro candente, se deberá pagar 45% anual en dólares, una locura absoluta. Por eso los bonos bajaron la semana pasada 1,5% y el riesgo país se mantuvo en el cielo, en 2.656 puntos básicos, nueve veces más que los países vecinos.

Por supuesto, la corrida del dólar aceleró la inflación. La velocidad de desprendimiento rápido de los pesos plantea para el mes un IPC esperado del 7,5% con alimentos rodando al 9,5%, con la gente con recursos aumentando compras en centros mayoristas. Mientras los más pobres, que sólo tienen acceso a comercios de cercanía, se hunden más en la indigencia, la escalada de destrucción social no se detiene, y a los políticos parece no importarles, están en otra cosa, protegiendo sus propios ombligos.

Sin cortar sueldos de funcionarios políticos que cobran más de un millón de pesos al mes (más gastos), con artilugios contables, amenazas, quema de bonos y reservas, Massa logró parar los dólares financieros, pero el blue sigue volando. Y hubo movidas absolutamente inhabituales en Massa, como advertencias de quitar permisos para operar, vigilancia policial, amedrentamiento...

Mientras los políticos intentan proteger la suya, todo esto hace subir la desconfianza hasta el techo, ahuyentan a ahorristas e inversores. En los últimos dos meses se fueron de los bancos depósitos en dólares por US$ 1.050 millones, esto significa que ya huyó el 7% de los depósitos en moneda extranjera de las entidades, se fueron a cajas de seguridad, al colchón o al exterior, por temor a una híper, un plan Bonex, un corralito o algo por el estilo.

Muchos sectores de la economía están sin precios. A los clientes de años, los distribuidores les dicen "esta vez te entrego, pero te facturo cuando tenga precio, ahora no sé cuál va a ser la reposición". Ya estamos en una economía autoindexada. Y vienen muchos aumentos de mayo, y se adelantan 102 paritarias en curso, de empleados que están en blanco, el 43% de la masa laboral: el 57% está en negro, a la intemperie.

Encima, como la Afip no recauda porque la liquidación de divisas (retenciones) es mínima, hubo otra vez más adelantos transitorios del BCRA al Tesoro, es decir más emisión. Como dato positivo, entre miércoles y jueves Massa logró rolear la deuda que vencía, pateando para el gobierno que viene un vencimiento de $1 billón en  en bonos duales, o sea ajustables por inflación o por tipo de cambio. Es decir, parches y más parches. 

Frente a todo esto, el mercado se pregunta cuánto tiempo aguantará el Gobierno vendiendo reservas y bonos, porque los ahorristas se llevan todos los dólares que pueden, y huyen del peso que se destruye. El próximo 9 de julio, dentro de diez semanas, el Gobierno tiene que pagar US$ 1050 millones por los cupones de los bonos que canjeó Martín Guzmán en agosto de 2020. ¿Caeremos en default en ese momento?

Al mismo tiempo, como si se tratara de un perro que se muerde la cola, el gobierno acentúa el cepo importador. E increíblemente hay denuncias de que el ingreso de insumos importados para obra pública pasa fácil por el Sira, pero a los privados se les bloquea casi todo. Eso eleva los costos, traba la comercialización y genera desabastecimiento. Y, por supuesto, después los privados son los culpables de que suban los precios. Y les ponen multas a empresas alimentarias, que están abriendo plantas y generando empleo en el exterior: la destrucción es la misma, como ocurre desde hace años.

Los mercados del exterior

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¿Qué se viene? Este miércoles, la Fed subiría la tasa corta de EE.UU. en otro cuarto de punto, hasta 5,25% anual. Pero el mercado mucho no le cree, por eso el viernes bajaron las tasas largas norteamericanas: se pagó 4,8% anual a 1 año de plazo, 3,5% a 5 años, 3,4% a 10 años y 3,7% a 30 años. Y con esto el dólar global tuvo la semana pasada mixto: subió 1,6% contra el yen, 0,5% en Chile, 0,3% contra el yuan y 0,2% contra el franco suizo, pero bajó 0,2% contra el euro, 1% contra la libra y achicó 1,2% en Brasil.

Notablemente, los inversores de la Bolsa de Nueva York no están asustados. La economía de EE.UU. se está desacelerando por sectores, pero el empleo sigue firme. Además, entraron buenos balances de las tecnológicas grandes, por lo que casi todas las bolsas mundiales siguieron sostenidas: la chilena subió 3,6%, México ganó 1,7%, el Nasdaq avanzó 1,3%, Tokio mejoró 1%, el Dow Jones creció 0,9%, Frankfurt 0,3% y San Pablo 0,1%. Sólo Madrid estuvo en baja, con un achique del 1,9%, por los preocupantes balances entregados por los bancos ibéricos.

La Bolsa de Buenos Aires, en tanto, desarrolla una especie de ilusión inflacionaria: la semana pasada subió 2,4% medida en pesos, pero cayó 3,5% medida en dólares, con mucha divergencia de papeles. En el mes, por ejemplo la empresa Juan Semino saltó nada menos que 151%, Endesa Costanera trepó 71% y Morixe avanzó 55%. Y hubo una sola baja pérdida: Loma Negro cedió 1%.

Con este cuadro de situación la pregunta que repiten todos es la misma: ¿puede durar el freno al dólar que forzó Massa la semana pasada? Los contratos de dólar futuro del Rofex parecen gritar que no. Los precios pactados a partir de agosto, después de las PASO, plantean una devaluación disruptiva del 55%. Es que en mayo habrá pesos para todos: entrarán pesos por los intereses de las leliq, por los adelantos transitorios, por compra de bonos para enfrentar las licitaciones más complejas de mayo (los días 17 y 29), y hasta por la emisión por compra de los pocos dólares agro que se puedan conseguir.

Los bancos y compañías de seguros, que están encepados en pesos, ultra vigilados por la Afip, se cubren con los denominados bonos duales, que evolucionan según la inflación o según la devaluación, lo que dé mejor de los dos. En ese contexto, la tasa de interés (por más alta que sea) parece correr detrás de la inflación, es una colocación que licúa, que hace perder poder de compra.

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