La salida del peso se agudizó

Nadie espera que se haga lo que se tiene que hacer

Los mercados mundiales tuvieron ayer un buen lunes, lejos del miedo del viernes por la cepa Omicron

Ayer las acciones argentinas volvieron a caer.
Luis Varela Luis Varela 30-11-2021
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En vez de emitir señales de confianza, ratificando cuál es la orientación que se va a seguir, apareció una carta de Cristina Kirchner bastante ambigua, que algunos supusieron que fue una especie de distracción para que no se hablara tanto de su perdón judicial, en la que se abrió del tema, diciendo que ella no tiene nada que ver con la negociación con el FMI, "el que tiene la lapicera y toma las decisiones es Alberto", advirtiendo al mismo tiempo que no se tiene idea del cepo en el que entrará el país al ser controlado trimestralmente por los técnicos del Fondo.

Ni bien se enteraron de que Cristina no se sumaba a la ratificación absoluta de la negociación con el FMI, la salida del peso se agudizó, lo cual obligó al Banco Central a indicarles a los bancos, a través de la Comunicación A 7405 del jueves pasado, que deberán reducir al 0% la Posición Global Neta (PGN) de moneda extranjera, lo cual en los hechos para el sistema fue una especie de expropiación de una forma de colocación elegida, para pasar a una forma de colocación obligada. 

Semejante medida, que hipotéticamente iba a sumar a las reservar del BCRA unos US$ 700 millones, lejos de tranquilizar los ánimos los enervó todavía más. Y como en el refrán que dice que el que se quemó con leche, ve una vaca y llora, la decisión de la autoridad monetaria hizo repetir en las redes, como un reguero de pólvora, aquella fatídica frase que dijo Eduardo Duhalde en enero de 2002 "el que depositó dólares, recibirá dólares", para luego declararse el corralón, el corralito, y demás cepos contra los que tenían plata en los bancos, con reacciones que marcaron a fuego a la población, tanto que el actor Ricardo Darín dijo varias veces “hasta el último de sus días, mi madre me preguntaba si podría recuperar el dinero perdido en el corralito”.

Con esa tensión en el escenario, mientras el mundo vivió ayer un día de tranquilidad, dólar mixto en el exterior (subió 1,7% en Chile, 0,5% contra el euro y 0,4% contra el yen y la libra, con baja del 0,1% contra el real y del 1,5% contra el mexicano), y con bolsas en general en positivo, hacia arriba en Europa, con mejora promedio del 1,3% en Nueva York y del 0,7% en San Pablo y en México, el mercado argentino volvió a vivir otro día sombrío.

El Central muy activo  

La medida del Banco Central, más una activa presencia del Estado vendiendo reservas y bonos, hizo que el dólar MEP y el Senebi bajaran, con el blue casi inmóvil, pero el dólar fuga siguió con fuerte aumento, al tiempo que el BCRA volvió a perder una fuerte cantidad de reservas, los bonos volvieron a bajar, el riesgo país volvió a subir (8 unidades, hasta 1.877 puntos), al tiempo que la Bolsa porteña tuvo de vuelta un día en rojo, con el Merval cayendo otro 1,6% (con $1.627 millones operados en acciones y $3.807 millones en Cedears), mientras que la mayor parte de los ADR en Nueva York anotaron bajas, de hasta el 7,3%.

O sea, el mundo financiero abandonó ayer la sensación de miedo que generó durante jueves y viernes la cepa Omicron, con caída casi vertical en las commodities (ayer de hecho hubo un repunte para el petróleo, un buen día para los metales básicos y para los granos en Rosario, no en Chicago, y hubo incluso firmes recuperaciones también en las criptomonedas), pero los activos argentinos siguieron en una barranca.

Las razones de la caída

¿Cuál fue el motivo de este permanente tobogán de los papeles locales? En el mercado ganó espacio la seguridad de que hay claro riesgo de entrar en default de manera inminente: 83,2% de los operadores consultados cree que será en los próximos 4 años y el 98% lo espera para la próxima década. Pero debido a la notable escasez de reservas líquidas del BCRA se teme incluso que haya un reperfilamiento pronto, si es que no se llega a algún tipo de acuerdo con el FMI, tanto que los bonos acumulan un notable derrumbe en pocas semanas y ayer el bono más corto del canje alcanzó una nueva tasa prometida a vencimiento récord del 29,4% anual, algo imposible de pagar.

Frente a eso, el economista Fabio Rodríguez (de MyR Consultores) afirmó que "las reservas líquidas que hay en el Central alcanzan apenas para pagar lo que se debe en diciembre y algunos pagos a bonistas en enero, y no mucho más. Y si no se cumple con eso vamos a pasar a una situación riesgosa, que se puede ir fuera de control.

Con esa inquietud de fondo, ayer apareció otra novedad, surgida del encuentro que tuvo el canciller Santiago Cafiero con su par de Arabia Saudita, después de la que se afirmó que el Gobierno argentino explora como medida de emergencia tomar un crédito excepcional de emergencia con los árabes y con Rusia, sin que se conozca por ahora cuál sería la tasa de ese préstamo, o los pedidos adicionales que podrían arrastrarse como garantías.

Detrás de toda esa movida, Guzmán siguió exprimiendo el limón del mercado de pesos, colocando ayer Ledes y Lecer, en una revancha por la licitación del viernes, por la que consiguió apenas 15 ofertas adicionales, con las que consiguió $ 8.329 millones. Y el 48% de lo recaudado fue en una Letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 28 de febrero de 2022 (s28f2 - reapertura), el 43% fue en una Letra del Tesoro nacional en pesos ajustadas por CER a descuento con vencimiento 16 de agosto de 2022 (x16g2 - nueva), el 7% fue en una Letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de marzo de 2022 (s31m2 - reapertura) y el 2% fue en una Letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 29 de abril de 2022 (s29a2 - nueva).

Como conclusión puede decirse que la situación es ciertamente delicada. Al respecto, el analista Diego Ferro, de M2M Capital de Nueva York, intentó interpretar si había cambiado algo la aparición de la nueva carta de Cristina, luego de varios días dejando al mercado en ascuas sobre su posición frente al FMI. Y ayer, en un día en el que Máximo Kirchner acompañó a Amado Boudou a abrir una unidad básica, Ferro sentenció: "Cada vez importa menos lo que se dice y se espera ver lo que se hace. Cristina hace lo que le conviene, es decir tomar una posición distante. Y mientras no aparezca de parte del Gobierno un compromiso creíble, no hay razones para que los inversores salgan a comprar bonos argentinos. Sabemos todos que los precios de los títulos son bajísimos, pero para comprar necesitamos que se espere una suba, y para que la suba aparezca tiene que haber alguna buena noticia". 

"Entre los operadores -dijo Ferro- no tenemos duda de que va a haber acuerdo con el Fondo. Para el FMI la situación es incómoda porque no puede ser la institución responsable de un default. Por lo que lo más probable es que pateen todo para más adelante. Y la gran cuestión que todos analizamos es si eso logrará cambiar las expectativas del mercado, con compromisos serios para cambiar las cosas... Y, definitivamente, este gobierno no muestra eso. No hay convicción de equilibrio fiscal, ni de control monetario, ni de unificación cambiaría. Pensamos que el Fondo va a aceptar algo intermedio, pero no hay forma que esté Gobierno avance con lo que debe hacerse".

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