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Inversores muy alborotados porque creen que todo cambió

En tres semanas las condiciones del mundo y de Argentina cambiaron. Afuera termina el dinero gratis y a nivel local, el Gobierno está más complicado

Inversores muy alborotados porque creen que todo cambió
Luis Varela Luis Varela 19-12-2021
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La discrepancia al definir si tenemos problemas temporales o estructurales tiene en todas partes un costo muy doloroso: la inflación, un impuesto que hace que a cada minuto una familia entre en situación de pobreza, de desesperación. Y si no se crea un campo propicio para que haya contrataciones que no signifiquen un ancla, los pobres que quedan afuera quedarán completamente a la intemperie.

A su vez, la demora de Jerome Powell de la Fed en dejar de tirar dólares desde helicópteros, y la ceguera de la dupla Fernández-Guzmán de no bajar el gasto público superfluo, terminaron generando un incendio inflacionario. 

Powell finalmente recapacitó: iba a terminar de arrojar dólares en Wall Street en junio, y ahora lo hará en marzo; iba a subir las tasas de interés una sola vez a fines de 2022, y ahora lo hará tres veces desde el 0% actual hasta el 2,1% que se aplicaría en el arranque de 2023. 

¿Será suficiente eso para aplacar una inflación mayorista norteamericana que se acercó en noviembre al 10% anual? Nadie sabe: en 1981, cuando era presidente Jimmy Carter (que no logró su reelección) también la inflación llegó a las nubes y el jefe de la Fed de ese momento, Paul Volcker, llevó la tasa hasta el 15,8% anual, con lo que mató a la inflación. 

En Argentina, después de que el pueblo le marcara un rechazo histórico, nunca visto por el peronismo, el presidente Fernández y su ministro de Economía todavía no entendieron el resultado y desde el 15 de noviembre quieren hacer más de lo mismo, pero de los tres poderes, dos poderes dijeron basta, cambien, lo que están haciendo no va más. Y, por el momento, la respuesta es no nos dejan gobernar, lo cual anticipa que tendremos por delante meses ciertamente complejos.

Durante todo el fin de semana analistas financieros recibieron infinidad de mensajes de parte de sus clientes. Hubo todo tipo de preguntas, pero esencialmente hubo dos consultas centrales: ¿qué cambiará con la suba de la tasa norteamericana y en qué situación quedamos con un Gobierno que no entendió que ya no tiene mayoría para seguir haciendo lo que se le ocurre porque el pueblo votó por otra cosa?

Frente a eso hubo dos respuestas, primero por el tema de la Fed y de la suba de la tasa mundial. En general las respuestas indicaron que "el anuncio de la Fed es lo que todos esperábamos. El principal objetivo de Powell es proteger el valor de su moneda, y ahora anuncia que en 2022 hará tres subas de tasas de interés. Llevarán la tasa corta con subas del 0,25% en cada reunión mensual, o con un aumento del 0,50%, se irá viendo de acuerdo a como vaya la inflación.

 Si la inflación va amainando, también mirará qué pasa con el empleo y con la pandemia, pero ahora lo más peligroso parece la suba de precios, y si la inflación no cede, es posible que la suba de tasas se vaya profundizando. La Fed dejará de compra bonos en Wall Street en marzo, en una decisión que debió haber sido tomada antes, y no se hizo porque se temía frenar la economía, pero el 10% mayorista encendió todas las alarmas. 

¿Cómo pueden responder los mercados? Hay mucha incertidumbre, los inversores muchas veces reaccionan de manera irracional y de ahora en más las cotizaciones podrán subir o bajar de manera exagerada. Y por supuesto también se dependerá de lo que pase con el virus, con las vacunas, no solo de lo que ocurra con la liquidez y los dólares. 

Esto preanuncia que va a haber una corrección en Wall Street, probablemente no tan marcada como la de 2020, pero hay que estar muy atentos porque haya muchos nervios. Y además hay que considerar la rotación, ya que hay papeles que ya cayeron más del 30% y la Fed mantuvo artificialmente el valor de muchos de esos activos. Por eso, habrá que ver cómo reacciona Wall Street cuando Papa Noel no llegue con  regalos para todos. La inflación está impactando en las empresas, eso se verá en los balances y los trimestrales de diciembre no vendrán bien. Y, no debe olvidarse que además hay un proyecto de ley en el capitolio que fijará (de ser aprobado) una suba de impuestos para muchas empresas".

El escenario interno

Conocido el cambio de lo que ocurrió afuera, los operadores se dedicaron a analizar lo que está pasando dentro de Argentina. Esencialmente dijeron: “El mercado atraviesa un momento bravo, descreído de cuáles son las verdaderas intenciones de cada fuerza política. Con el Presupuesto rechazado, porque era inconsistente, la duda es más grande ahora es lo que pueda ocurrir con el hipotético acuerdo con el FMI. Este Gobierno nunca tuvo un plan, Guzmán dijo que los planes eran el Presupuesto, dibujados, con 29% de inflación cuando fue del 51%. Ahora, tras la derrota legislativa, el Gobierno cree que puede seguir prorrogando el presupuesto anterior con un DNU, pero el DNU también tiene que conseguir la aprobación en una de las dos Cámaras. Y hay muchas cosas que el Gobierno no puede hacer con un Presupuesto prorrogado”. 

Agregaban: "Con eso, la incertidumbre es absoluta, de ahí que el viernes los bonos cayeran, el riesgo subiera de nuevo y los dólares saltaran en bloque. En medio de eso, los bancos centrales serios del mundo finalmente afirman que la inflación es un problema y aplican una suba de tasas. Por ahora el Gobierno argentino ni acelera el crawling peg ni sube la tasa, veremos si lo hace pronto. La suba mundial de las tasas le puede poner un freno al precio de las commodities, el susto crece y tomar riesgo en mercados emergentes no parece algo indicado, y eso complica aún más a Argentina. La foto de corto es muy mala, pero la de largo muestra una luz, ya que con lo que pasó en la Corte y en el Parlamento se ve un fortalecimiento institucional. Pero como siempre se dice, en el largo plazo estaremos todos muertos, y desde ahora hasta marzo, con vencimientos muy abultados, en dólares y en pesos, todo el mercado entiende de manera absoluta que el sufrimiento de Argentina no termina con un acuerdo con el FMI; hay un montón de cosas que debemos arreglar. Problemas estructurales que ninguno de los partidos políticos parece estar dispuesto a tomar, porque se afectarían los intereses de ellos mismos".

El dólar afuera

La semana pasada el dólar subió contra casi todo: el blue saltó 1,8%, subió 1,3% en Brasil, 0,6% contra el euro, 0,3% contra el franco suizo, 0,2% contra la libra y el yen, e inclusive 0,1% contra el yuan. Y frente a eso los bonos argentinos volvieron a tener una caída semanal, por lo que el riesgo país saltó 38 unidades hasta 1.721 puntos básicos, el mayor nivel de las últimas dos semanas.

Y con la llegada de menos estímulos y tasas de interés más altas, casi todas las bolsas se pusieron en negativo y la Bolsa porteña fue otra vez la peor de todas. La semana pasada el Merval medido en dólares cayó 4,4%, el tecnológico Nasdaq de Nueva York bajó 2,9%, el Dow Jones industrial cedió 1,7% y hubo bajas en bloque del 0,5% en las bolsas de Europa y San Pablo.

Frente a todo esto, con la discusión con el FMI en el centro del escenario, la pregunta que se hacen todos es ¿puede la suba de tasas ponerle un techo a las materias primas, que es lo que nos da de comer, ya que es lo que sostiene el superávit comercial, la única fuente de ingresos que nos queda? 

La semana pasada el petróleo y los granos siguieron subiendo a pesar de las amenazas de Powell, y con subas del 5% en diciembre, muy sólidas. Los metales básicos se frenaron. Los metales preciosos están indecisos. Y las criptomonedas están en un momento crítico.

Frente a todo eso, los inversores están absolutamente alborotados, ya percibieron que todo cambió y empiezan a tomar decisiones en consecuencia. ¿Terminará de darse cuenta el Gobierno de lo que pasa? 

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