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Hay que comprar mirando el futuro sin pensar en el pasado

La guerra de Rusia contra Ucrania disparó el precio de los metales básicos y los granos, alterando todos los negocios mundiales

Hay que comprar mirando el futuro sin pensar en el pasado
Luis Varela 07 marzo de 2022

En medio de una incertidumbre absoluta, sin que nadie pueda predecir qué va a ocurrir en los próximos cinco minutos, la invasión de Rusia a Ucrania, provocando una destrucción que nadie puede entender, y el debate para ingresar en el programa con el FMI, que entra al Congreso y nadie puede adivinar si será aprobado, o no, ponen a las inversiones del mundo y de Argentina en particular en una encrucijada a ciegas, con todas las luces apagadas.

La reacción que tuvieron los mercados a lo largo de toda la semana pasada entrega un resultado engañoso. Si se miden las variaciones que tuvieron las monedas entre el viernes 25 de febrero y el viernes 4 de marzo parecieran beneficiar claramente al dólar. El billete norteamericano saltó 27% contra el rublo ruso, subió 3,3% contra el euro y avanzó 1,2% contra la libra, pero bajó 0,7% contra el yen, 0,9% contra el franco suizo y achicó 1,7% contra el real.

El dólar en Argentina

En Argentina la posición del billete verde fue dual. Lo que más se repitió en los medios es que el dólar blue se desplomó 4,7%, por lo que ya baja del récord absoluto de $222 tocado un solo día el 27 de enero hasta los $201 del viernes. Pero atención que, luego de pagar bienes personales, los dólares financieros libres subieron (el MEP avanzó 1,2% en la semana y el CCL mejoró 0,3%, con el dólar Senebi sostenido (el que usan las grandes empresas) algo arriba de los $205.

Una primera mirada sobre estas variaciones cambiarias sugiere que dl dólar ganó claramente contra las monedas europeas (por la amenaza de Vladimir Putin), que estuvo débil contra monedas de otros continentes (más alejados del conflicto) y que en Argentina se desplomó el dólar blue, de los pequeños ahorristas, que deben desarmar el "canuto" para cubrir gastos cada vez más caros, en tanto que los que tienen precios sobrantes siguen en fuga.

Pero, ¿ocurrió eso realmente? ¿Ganó el dólar en alguna parte? ¿Ganaron el real, el franco suizo y el yen, que tuvieron el mejor resultado semanal? Y la respuesta contundente a esas preguntas es absolutamente negativa: todas y cada una de las monedas perdieron, cumpliendo con el paradigma del oráculo de Omaha, el gurú Warren Buffet que se cansa de decir "No guardes dinero durante una guerra".

¿De qué habla Buffet? Simple, mientras las monedas tuvieron las variaciones ya mencionadas entre sí, todas se derrumbaron en poder de compra respecto de las materias primas. La inflación mundial, por problemas de oferta (por la guerra y por el Covid), está licuando el poder del dinero. Y hay analistas que advierten "si se asustaron con el 7% anual de inflación que reconoció EE.UU. en febrero, prepárense para ver un índice de dos dígitos pronto".

Commodities que vuelan

Mientras el dólar y las demás monedas oscilaban, las cosas volaron. En lo que va de marzo el petróleo sube 20,6%, el níquel 20%, el maíz de Rosario 17,2%, el trigo de Rosario 14,2%, el aluminio 13,2%, la soja Rosario 8,9%, el cobre 8,2% y el girasol de Rosario 5,8% pero la soja Chicago avanzó apenas 1,5%. Es más, el dólar y todas las demás monedas bajaron contra el refugio clásico de siempre en las guerras: en marzo la onza de plata sube 5,6% y la onza de oro gana 3,6%.Y lo que dejó en coma a los criptofanáticos fue el bajón de las criptomonedas, el bitcoin cayó 6%. El que guardaba bitcoin para comprar petróleo, metales o granos (cosas de la vida cotidiana) acaba de perder al menos un 25% de poder de compra.

Mientras todo esto sucede, nadie sabe si Putin logrará entrar en Kiev, matando a Voldymyr Zelenski, suponiendo que con eso acabará con la resistencia ucraniana, cuando quizás ocurra todo lo contrario, lo puede convertir en mártir y aumentar todavía más el coraje de los que dicen "no pasarán". 

Y mucho menos sabemos los argentinos cuál será el resultado del poroteo de votos para ver si el Congreso respalda lo que firmaron Alberto y Guzmán con el FMI. Los números están muy divididos, tanto en el oficialismo como en la oposición. Existe el riesgo de que Alberto no consiga el "sí" de diputados y senadores, y se vea obligado a sacar el tema por decreto. Pero tiene una dificultad reiterada por expertos que trabajaron en el fondo: el board no aprobará el programa si el Parlamento no lo respalda. Y para muestra basta un botón: el titular del FMI entre la salida de Christine Lagarde (que se fue al BCE) y la actual Kristalina Georgieva fue el economista norteamericano David Lipton, que estuvo en el cargo, como interino noventa días (entre julio y octubre de 2019) y sentenció "los argentinos son estafadores simpáticos".

El acuerdo con el FMI

Conocida la letra chica del programa con el FMI, un verdadero corsé de cogobierno, ya que hará auditorías trimestrales, la primera en julio, y si alguna no se aprueba, el programa se cancela, y la provisión de DEG para ir pagando la deuda será cancelada, por lo que si Alberto no se ciñe a lo acordado, esta vez no podrá armar un relato, al menos con el FMI.

Economistas de todo el espinel afirman que este programa con el Fondo es una especie de plan aguantar, hasta que se vote en 2023, y se converse otra estructura con otro Gobierno. Se pasa todo el peso de la deuda a la próxima administración que puede ser de este mismo signo político o no, sin atacar ninguno de los problemas estructurales. Sin embargo el Fondo pide medidas para que el BCRA se quede con los dólares que se consigan: se frenarán importaciones, se subirán las tasas de interés, se acelerará la devaluación del dólar oficial y se ajustarán fuerte las tarifas, para achicar los subsidios, y reducir el rojo fiscal.

Frente a todos estos supuestos, los centros de análisis dicen que la segmentación de tarifas propuesta, si se realiza como dicen, no alcanzará para mover el amperímetro en los subsidios. Creen, con seguridad, que la suba plena de tarifas será para mucha más gente y que todo el peso del ajuste seguirá cayendo en los privados, cosa que al FMI parece importarle un comino. En el programa no se habla ni de reforma jubilatoria ni de reforma laboral, y el economista Orlando Ferreres dijo: no es importante; las jubilaciones ya las están licuando y hay cada vez menos trabajadores formales, por lo que la reforma no es tan necesaria, los empleos en blanco se irán desvaneciendo. 

Por ese motivo, en la semana en la que finalmente se anunció el acuerdo con el FMI, en la semana en la que las cotizaciones de los productos que más exporta la argentina están volando, el resultado del mercado local, que en principio debería haber festejado, tuvo un resultado absolutamente contrario. La Bolsa de Buenos Aires pudo subir 1,8%, evitando el bajón internacional de las bolsas. Coronadas por las materias primas, las bolsas de Chile, México y San Pablo anotaron una suba semanal del 1% al 4%. Pero Wall Street y Tokio cayeron 2%, Madrid se hundió 9%, Frankfurt se desplomó 10% y la Bolsa de Moscú dejó de operar por completo.

Las reservas del Central

Con el trigo, el maíz y la soja en las nubes, el Banco Central pudo dejar de perder reservas: sumó US$ 87 millones la semana pasada, pero la bola de deuda de la autoridad monetaria en leliqs y pases crece sin parar y ahora Guzmán debe enfrentar $ 2,3 millones en vencimientos de bonos en pesos, con algún límite para la emisión, dependiendo si el Congreso da el sí, y si el ministro no hace alguna otra maniobra contable, como las que viene realizando.

Resultado: los granos vuelan, se acuerda con el FMI, pero los bonos argentinos cayeron 5% en la semana: no nos tocan ni con un palo. Se rumorea que Guzmán estaría acordando con los fondos Templeton y Pimco para darles bonos ley Nueva York en dólares a cambio de los bonos ajustados por CER que todavía tienen, y que presionan permanentemente el mercado cambiario local. Pero todo esto no convence, por lo que el riesgo país saltó 219 unidades en las últimas dos semanas, hasta 1.928 puntos. No es el riesgo de 3382 puntos que tiene Rusia ahora, ni los 4.692 puntos de Ucrania, ni los 56.926 puntos de Venezuela, pero la tendencia está diciendo algo.

El que quizás, sin querer, haya dado la foto argentina correcta de este momento fue el ministro del Interior Wado de Pedro, quien desde España (lugar al que fue, ausentándose del inicio de las sesiones legislativas) afirmó: "El acuerdo con el FMI evita una catástrofe en lo inmediato". ¿Qué dijo con esto? Que si el país acuerda ahora, podrá evitar el default este mes, pero en el Instituto Patria ya se dijo una frase que habría salido de la boca de Cristina Kirchner "Alberto no podrá pasar la segunda auditoría", la primera será en julio.

Frente a toda esta situación, expertos internacionales en inversiones, que no están enfocados en el enjambre argentino sino en la problemática mundial afirman: "Este es un momento impredecible, en el que todo el mundo vuela a las posiciones seguras, pero hay que estar muy atentos, porque a la hora de invertir ahora hay que comprar futuro, sin pensar en el pasado". En las últimas cinco ruedas entraron a la Bolsa porteña ocho balances con los números de las compañías en detalle. El 65% de las cotizantes ya entregó sus números trimestrales y anuales con cierre a diciembre: algunas pasaron de perder a ganar dinero, unas pocas aumentaron ganancia, otro tanto bajó ganancia, un número mayor aumentó pérdida y muchas compañías pasaron de ganar a perder.

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