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Huida del peso

Con la pobreza en la nariz, la política sigue dando vueltas

La huida del peso es mayor y el Gobierno tuvo que apagar el incendio quemando más bonos (hipotecando futuro).

Más inversores se escapan del peso, mientras cada vez más población se va hundie
Luis Varela Luis Varela 01-10-2021
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Como si se tratara de un perro que se muerde la cola, el Gobierno sigue haciendo anuncios de campaña que parecen grandilocuentes (pero mirados en detalle prometen movidas mucho menores que lo que se quiere mostrar), persisten las decisiones que ahuyentan la inversión, generando huida del peso y suba del dólar a niveles indecibles, mientras cada vez más población se va hundiendo en la pobreza y la desesperación. 

Ayer el Indec dio los números sobre realidad social de la actual "Reconstrucción Argentina" y los números fueron tan dramáticos que hacen que las cifras financieras queden relegadas a un plano absolutamente secundario: en la foto de lo que ocurrió a mitad de este año se informó que la pobreza llegó al 40,6%, por lo que en junio había 18,8 millones de pobres en todos el país, al tiempo que nada menos que el 10,7% cayó a niveles de indigencia y el dato más duro de todos muestra que la pobreza infantil llegó al 54,3%, afectando a 5,9 millones de menores de 14 años. 

Al presentar semejante radiografía, el mundo de la política empezó a repetir en radios y canales de televisión los culpables de este momento insólito de Argentina, con un nivel de dramatismo del que no se tiene memoria. Los adherentes al gobierno actual se la pasaron repitiendo que "esto es lo que nos dejó Macri", la oposición insistió con que "es el resultado de políticas populistas", pero la única verdad es que Argentina está hundida y las expectativas de vida son ahora menores, con repercusiones que durarán toda la vida para los chicos que hoy se alimentan cuando tienen suerte. 

Diferentes lecturas 

Muchos economistas insisten que este verdadero desastre en el que cayó el país no es atribuible únicamente a este Gobierno. Por un gasto público insostenible, Argentina viene tomando deuda o emitiendo moneda sin fin desde hace décadas. Y el resultado fue la total ausencia de un mercado local de capitales, la lenta desaparición y posterior extinción del crédito, con ahora otra vez (como ya se vio en otras oportunidades) de huida de los que tienen fondos, sacando dólares del sistema, llevándolos al exterior, o metiéndolos en cajas de seguridad o como se dice en la jerga "en el colchón". 

Y en estos dos últimos días hubo dos petardos que profundizan más esa corriente de huida. Como no hay dólares en el Banco Central, y como el Gobierno no quiere permitir que los privados negocien con dólares libremente, con un tipo de cambio libre, las compras de insumos que deben realizar las empresas dependen de las divisas que entrega la autoridad monetaria y, como no hay, los permisos son limitados, la llegada de insumos se achica, la fabricación se reduce, y eso contribuye a que haya desabastecimiento, ayudando un poco más a que la inflación interna siga hirviendo. Y ayer, por si todo eso no fuera suficiente, un legislador jujeño, el diputado del Frente de Todos José Luis Martiarena, presentó un proyecto de ley que busca nacionalizar los depósitos bancarios, algo que por supuesto no sumó paz y tranquilidad en los ahorristas e inversores. 

Esta crudísima realidad local (con un Gobierno más metido en la campaña, para no perder el poder en el Congreso, en vez de tomar medidas concretas que ayuden a salir del laberinto), los mercados del mundo también están mostrando un momento complicado. La semana arrancó con posibilidad de default en un gigante inmobiliario chino (Evergrande), ahora hay tensión con los permisos del Capitolio para gastos del Gobierno de Estados Unidos. La presión inflacionaria aparece en todas partes. El reparto de dinero gratis no puede seguir, y empiezan a aparecer empresas que empiezan a avisar que necesitan refinanciar compromisos que están por vencer. 

En concreto, el gran temor es que con la falta de empleo, ante la destrucción general de empresas por el Covid, comience a aparecer un dominó de incapacidades de pago, en lo que en principio puede derivar en una serie de reestructuraciones en bonos públicos y privados de todas partes, tanto que en setiembre se vio una fuerte caída en los precios contado de mundos bonos, no solo privados, sino públicos, de países como Brasil, México, Australia, Corea del Sur y también Gran Bretaña. 

Los mercados del exterior 

Y si esos países están con problemas, imaginen la lectura que hay en Argentina. En el exterior los inversores globales optan por comprar bonos del Tesoro de EE.UU., aunque ayer hubo un brutal giro de la tendencia, con una fuerte suba en los metales preciosos, y también de las criptomonedas. Pero de igual modo en el exterior el dólar subió 0,5% en Brasil y México, avanzó 0,1% contra el euro y el chileno, bajó 0,4% contra la libra y cedió 0,7% contra el yen. 

Y en Argentina la huida del peso no tiene freno. Ayer se comentó a media rueda que el BCRA estaba usando otra vez una gran cantidad de reservas para frenar a los 14 dólares de Alberto, pero en el informe del final del día se observó que la autoridad monetaria terminó recuperando US$ 17 millones de dólares en las reservas, pero si utilizó un cúmulo de bonos, por lo que los titulos públicos volvieron a caer fuerte, por lo que el riesgo país subió 5 unidades, hasta 1.612 puntos básicos. 

Y por supuesto hubo otra ronda de tensión con el dólar. El dólar turista subió 17 centavos hasta $172,10, el oficial subió 10 centavos hasta $104,30, el blue bajó $1 hasta $186 y mayorista subió 2 centavos hasta $98,74. El BCRA ganó US$ 17 millones en las reservas hasta US$ 42.911 millones. El dólar Senebi cerró sin cambios a $195, MEP subió 39 centavos hasta $175,03 y el contado con liquidación subió 38 centavos hasta $175,12. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 78,3% y la del CCL y el mayorista fue del 77,3%. Y medidos en pesos, la libra subió 66 centavos hasta $133,03, el euro bajó 3 centavos hasta $114,32 y el real bajó 7 centavos hasta $18,11. 

La posibilidad de complicaciones en pagos de muchas empresas y la chance, casi segura, de que la Fed empiece a reducir la compra de bonos (primero hipotecarios) en Wall Street desde noviembre, hizo que la Bolsa de Nueva York espere menos liquidez para dentro de cinco semanas y eso puso todos los índices otra vez en rojo: el Dow cayó 1,6%, el S&P 1,2% y el Nasdaq achicó 0,4%. Con un día algo mejor en las bolsas latinoamericanas, ya que San Pablo cedió apenas 0,1% y México mejoró 0,6%. 

Por el lado de la Bolsa de Buenos Aires, se salvó la ropa. Con $1.140 millones operados en acciones y $1.988 millones en Cedears, subió 1% y, a contramano de la baja de la Bolsa de New York, los ADR argentinos que cotizan en ese mercado tuvieron una suba en bloque del 1% al 4,2%, con Bioceres, Galicia, YPF y Francés como los mejores papeles del día. 

Esta mejora en los papeles latinoamericanos tiene una explicación: puede sobrevenir una crisis financiera por impago de compromisos, pero la necesitad de alimento y de energía persistirá, por lo que el petróleo y los granos siguieron con buena salud, con subas en Chicago y Rosario. Pero los metales básicos, insumos de las industrias, bajaron por temor a que una crisis pueda complicar a las industrias. Y las posiciones refugio se encendieron. Hubo un gran cambio de posición: luego de persistentes bajas en los días anteriores ayer hubo una suba firme para los metales preciosos y también un repunte consistente para las criptomonedas. 
 

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