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Un superministro sin superpoderes deja al Gobierno más complicado para vender el relato económico

Mientras que la inflación parece no tener síntomas de aminorar, asomaría otra "Cisne Negro" a corto plazo: suba del dólar

Sergio Massa y el mismo dolor de todos los ministros de Economía de los últimos 10 años: la inflación
Sergio Massa y el mismo dolor de todos los ministros de Economía de los últimos 10 años: la inflación
Leandro Gabin 14 febrero de 2023

Sergio Massa está demostrando ser un superministro sin superpoderes. O, al menos, con la pólvora mojada para doblegar la inflación. Lejos quedaron las ambiciosas pretensiones que el tigrense imaginó con un IPC que "tuviera un 3 por delante" para abril. 

Será imposible y eso ya lo saben en el Ministerio de Economía que empiezan a gambetear sus mismos pronósticos. Defenderán mediáticamente que se puede llegar al 60% anual este 2023, pero en la intimidad es sólo una estrategia comunicacional. 

"Siempre hay margen para explicar por qué se falló en la estimación, pero no antes que la realidad se encargue de dejarlo en evidencia", resumía un consultor privado. 

Para peor, muy seguramente el crecimiento interanual de la inflación llegará a los tres dígitos cuando se conozca el IPC de febrero. Los consultores CyT y EcoGo creen que el "piso" de febrero está en 5,5% y que podría pasar el 6% ya que pegará de lleno el aumento de la carne que en enero tan sólo subió 4%. La consultora de Marina Dal Poggetto detectó un alza del 2,8% en la primera semana de febrero y del 2,4% en la segunda semana. Incluso en su último informe, EcoGo calcula que el escenario podría ser aún peor con una inflación de alimentos que podría trepar al 7,3% en este mes de febrero (desde el 6,8% de enero). 

No hay magia ni parche que el Gobierno pueda mostrar para que se vea una desaceleración como la que encontró el mismo Massa cuando "heredó" un 7,4% de Martín Guzmán y pudo equilibrarse en torno al 5%.

Pero con tan sólo 5,3% de inflación en febrero, Argentina habrá cruzado el 100% interanual, un triste récord que retrotrae (salvando las distancias) a la época de hiperinflaciones de inicios de los '90. Una muy mala carta de presentación para la esperanza oficialista de cara a las elecciones. Massa era el candidato "cantado" de una coalición desgastada que ni tiene figuras y donde la economía es el Talón de Aquiles. 

Igualmente, la idea de Massa candidato tampoco tracciona en la intención de voto, al menos por ahora. Ni a nivel nacional ni en la estratégica provincia de Buenos Aires, bastión del peronismo. Según una encuesta de la consultora Federico González y Asociados, el tigrense (en la PBA) araña el 10% en el distrito hoy controlado por Axel Kicillof si en la lista de pre candidatos jugara Cristina y Macri. Sin ellos, o sea con el apoyo del peronismo, el ministro de Economía sacaría el 16% en la provincia perdiendo incluso contra el libertario Javier Milei. Sin resultados en lo económico, la figura de Massa como "encantador de serpientes" que puede convencer a propios y extraños, se diluye. 

Y mientras que la inflación parece no tener síntomas de aminorar, asomaría otra "Cisne Negro". Se dice en el circuito financiero que cuando empieza a recalentarse la inflación vuelven a tomar temperatura los dólares alternativos. El blue estuvo estancado en torno a $380, pero los cueveros cuentan que podría empezar a subir (otra vez) luego del dato del IPC de enero. 

"Lo que hizo el billete fue recuperar lo perdido, ahora tiene que ajustar por la inflación. Y lo va a hacer: a veces sobreactúa y otras tarda más en despertarse, pero se va a mover por el simple hecho de que los pesos queman", resumía. Todas malas noticias para la esperanza "blanca" del oficialismo. 

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