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Pateando problemas hacia adelante (ojo que este partido no termina a los 90 minutos)

Según los datos del Banco Central, el martes 6 y miércoles 7, cuando se lanza el dólar-soja, la emisión monetaria por compra de divisas aumentó en $104.000 millones y las divisas netas por esa compra aumentaron US$ 423 millones. O sea, cerca de $250 de emisión por dólar-soja.

Cada dólar-soja que se liquida emite $60 al mercado.
Cada dólar-soja que se liquida emite $60 al mercado.
Jorge Colina Jorge Colina 14-09-2022
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El primer gran desafío que se encontró la actual gestión económica cuando asumió era una muy abultada deuda del Tesoro que vencía entre los meses de agosto y octubre. Eran $2 billones que, si no lograba renovarlos voluntariamente, habría tenido que apelar a más emisión del Banco Central. Este exceso de pesos hubiera ejercido una fuerte presión en el mercado cambiario oficial y paralelo. 

La “solución” que se le encontró al problema fue “patearlo” hacia junio - agosto de 2023 con un nuevo título público que pagará lo que haya rendido el dólar oficial o la inflación, lo que sea mayor.

La razón de esta fórmula que eligió el Ministerio de Economía es que el mercado venía mostrando disposición a renovar los títulos del Tesoro en pesos ajustando por inflación, pero a corto plazo. Tres meses cuando los montos eran importantes. Seis meses por montos menores. 

Tal comportamiento del mercado respondía a que no quería exponerse al riesgo de una devaluación del tipo de cambio oficial superior a la inflación. De aquí entonces que el Ministerio de Economía decidió ofrecerles, a cambio de mayor plazo (un año), las dos alternativas (dólar o inflación), la que sea mayor. Los vencimientos de deuda continúan, por lo cual el interrogante es si seguirá aplicando esta misma fórmula. 

¿Qué pasará a partir de mediados del 2023? Que esta deuda será impagable por medios genuinos y deberá apelarse a una emisión mayor a la que hubiera requerido en la actualidad dado que el compromiso de emisión futura crece con lo que se acelere la inflación o la devaluación, la que sea mayor. No parece una dinámica muy estable.

Pero, bueno, el problema está pateado, ahora a abocarse a los problemas de hoy.

Aquí aparece entonces que las reservas del Banco Central se desmoronan. Desde el 28 de junio que entra el 1º desembolso del FMI por US$ 4.000 millones, colocando las reservas en el orden de los US$ 42.000 millones, se llega al 1º de setiembre con US$ 36.500 millones. O sea se perdieron más de US$ 5.000 millones en 2 meses.

Este drenaje de reservas se produce porque con el dólar a $140, cuando el paralelo es de $280, la salida de dólares oficiales vía mayores importaciones y gastos en el extranjero supera la entrada de dólares que con el cepo se ciñe a los dólares de los exportadores. Nadie va a repatriar capitales a $140. 

  • La “solución” que se le encontró al problema entonces fue “patearlo” al último trimestre del 2022 (aquí la patada tuvo menos fuerza). 

Se le dijo al complejo sojero que se le reconocerá un dólar de $200 sólo por setiembre. A los importadores y a los que gastan en el exterior se les sigue vendiendo dólares a $140. Esto potencia la emisión monetaria en el presente y mucho más en el futuro cercano. 

  • Porque por cada dólar que el Banco Central le compra al complejo sojero emite $200 y por cada dólar que le vende a los importadores absorbe $140. Entonces, cada dólar-soja que se liquida emite $60 al mercado.

Si el Banco Central sigue pisando las importaciones para preservar los dólares-soja va a generar una emisión que tenderá a 1 billón de pesos que resultan de comprar US$ 5.000 millones (lo que se espera obtener del complejo sojero) a $200. Esta es mucha emisión que va a presionar, en el último trimestre del 2022, sobre el dólar paralelo. 

La alternativa es relajar esta presión del exceso de emisión absorbiendo pesos por venta de dólares-soja a los importadores. Pero esto gasta los dólares-soja y deja igualmente emisión monetaria. Será menos, $300.000 millones (US$ 5.000 x $60) pero se suma a la emisión que están generando los intereses de las Leliqs que en el mes de agosto fueron $345.000 millones. O sea, en el mejor de los casos, la operación dólar-soja duplicará la emisión que produjeron los intereses de Leliqs en agosto.

Bueno, no. Porque los $300.000 millones de emisión que deja el dólar-soja se pueden absorber con Leliq. Esto sería dar una “patadita” al problema con menos fuerza aun (noviembre y/o diciembre de 2022) cuando esa emisión absorbida venga vía intereses de Leliq.

Solo un botón de muestra de la potencia emisora del dólar-soja. Según los datos disponibles del Banco Central, el martes 6 de setiembre y miércoles 7 de setiembre, cuando se pone operativo el dólar-soja, la emisión monetaria por compra de divisas aumentó en $104.000 millones y las divisas netas por esa compra aumentaron US$ 423 millones. O sea, se generó cerca de $250 de emisión por dólar-soja neto obtenido. 

Para tener una idea de magnitud: la emisión hecha en todo junio, que fue un buen mes de aumento neto de reservas por compra de divisas, que llegó a los US$ 1.000 millones, fue de $120.000 millones para comprar esas divisas. Más o menos lo mismo que la emisión que generó el dólar-soja en dos días.

Obviamente que esta fuerte emisión en el inicio del dólar-soja luego será absorbida con mayores importaciones o mayores Leliq. Pero esto implica consumirse los dólares-soja con más emisión por intereses de Leliq. No parece una dinámica muy estable.

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