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La inflación de diciembre estuvo cerca de 4% y buscan reflotar el acuerdo de precios y salarios

Argentina alterna meses “malos” y “muy malos” con la inflación. Según las cifras privadas, diciembre entró en la segunda categoría.

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Hace un tiempo, Argentina alterna meses “malos” y “muy malos” para la inflación. El de marzo del año pasado, por ejemplo, fue “muy malo” (4,8%) mientras que el de noviembre fue apenas “malo”, con 2,5%. 

Hay que remontarse a la excepcionalidad de la Fase 1 de 2020 para encontrar un registro mensual menor a 2%. 

Según las cifras que empiezan a aparecer acerca del último mes de 2021, parece que diciembre entró en la categoría de “muy malo”, con una aceleración importante contra noviembre.

Según Seido, el mes cerró con una inflación de 4% y una inflación “core” (sin regulados ni estacionales) de 4,6%. 

“Esperamos que la inflación se mantenga en niveles similares o incluso más altos en 2022. Dado que las autoridades no parecen especialmente interesadas en resolver los desequilibrios monetarios fundamentales de la economía, el crecimiento de los precios se mantendrá elevado en 2022. Además, mayores ajustes a los precios regulados y/o al tipo de cambio, y el fin de los controles de precios podrían incluso incrementar la tasa de inflación más allá de los niveles actuales”, analizaron desde Seido.

Según el IPC del Indec, la inflación “core” o núcleo fue de 3,3% mensual en noviembre (56% interanual) y no perfora el pisa de 3% desde hace 14 meses.

Según el IPC de Orlando J. Ferreres, la inflación de diciembre fue de 3,8% mensual y registró un acumulado de 47% en 2021. Por otra parte, la inflación núcleo avanzó a un ritmo mensual de 4%, marcando un aumento de 48,9% anual.

En cuanto a los principales rubros del IPC-OJF, educación encabezó las subas del mes, registrando un alza de 6,2% mensual. Por su parte, transporte y comunicaciones lo hizo en 5,6% mensual, mientras que bienes varios avanzó 4,9% mensual.

Con relación a la medición núcleo, arrojó una variación del 4% y, en cuanto a los bienes y servicios regulados, registraron una variación de 4,6% mensual mientras que los estacionales subieron apenas 0,6% mensual.

Según C&T Asesores, la inflación de diciembre se ubicó en 4,5% y el 2021 cerró con una suba de 51,4%. Turismo, alimentos  y expensas fueron algunos de los factores detrás de la potente suba.

En la cuarta semana de diciembre, dijo LCG, la suba de precios de los alimentos promedió 0,62%, desacelerando 0,28 punto respecto la semana anterior.

El índice de alimentos y bebidas presentó una inflación mensual de 3,4% promedio en las últimas 4 semanas y 2,5% punta a punta en el mismo periodo. En el relevamiento de LCG, llevado a cabo mediante web scraping, se relevaron precios de 8.000 alimentos y bebidas de cinco supermercados.

El Indice de Precios de Supermercados (IPS-CESO), que se releva todas las semanas y fue publicado ayer, mostró una variación del 0,5% en relación con la semana anterior y de 2,6% respecto a cuatro semanas atrás.

La variación semanal en la primera semana de enero (+0,5%) se vio levemente reducida respecto al dato de la semana anterior (+0,7%). La variación de las últimas cuatro semanas (+2,6%) se mantiene constante respecto al dato de la semana anterior (+2,6%).

Almuerzo: precios y salarios en el menú

El martes, los ministros de Economía y Desarrollo Productivo, Martín Guzmán y Matías Kulfas, respectivamente, se reunirán con empresarios líderes para delinear un acuerdo de precios y salarios en 2022. También estará Miguel A. Pesce, titular del BCRA. Será un almuerzo. 

No es la primera vez que el Gobierno intenta transitar ese camino, una herramienta clásica de los programas de estabilización. La última fue en 2021, cuando intentó avanzar con el “plan 29%”. La idea era alinear la nominalidad en torno a esa cifra y de hecho hubo varios sindicatos que se plegaron a ese número. Pero la inflación pasó de largo, se venían las elecciones y el plan, a poco de andar, quedó enterrado.

Tras la reciente visita de un equipo técnico de Argentina a Washington, el FMI señaló que “abordar la persistente y alta inflación requiere un enfoque múltiple que implique una reducción del financiamiento monetario del déficit fiscal, una política monetaria adecuada con tasas de interés reales positivas y una coordinación de precios y salarios”. 

El Gobierno ya ha dado señales en esas áreas (anuncios, hasta ahora). El BCRA dijo que avanzará hacia un esquema de tasas reales positivas, Guzmán prometió prudencia monetaria en 2022 y, ahora, aparece la coordinación de precios y salarios en el cóctel. Se verá cuál es el tránsito del anuncio a la práctica y cuánto resiste el Gobierno su plan de acción. 

Los números de diciembre, y de todo 2021, ratifican la necesidad de encarar el flagelo de la inflación con un enfoque más integral y consistente. 

Todo sobre la inflación

Hay inflación cuando se produce un aumento general y sostenido de los precios de la economía. No son aumentos puntuales de algún servicio o bien sino de casi todos y, además, que esas subas se sostienen en el tiempo.


Si bien se trata de un proceso complejo y "multicausal", el factor principal suele ser un desequilibrio fiscal que se financia con emisión monetaria o con endeudamiento no sostenible que termina en un repudio a la moneda y/o también una devaluación. Milton Friedman, padre del monetarismo, solía decir: "La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario".

La inflación de Argentina está, hace varios años, entre las más altas del mundo. En 2022 fue de 94,8%, y casi duplicó a la de 2021 (50,1%). Fue la tasa más alta desde 1990. Las proyecciones para 2023 no son buenas y se espera que la inflación vuelva a estar cerca de 100%.

Se dice que la inflación es un impuesto a los pobres porque son esos sectores los que tienen, por un lado, menos ahorros y, por el otro, menos capacidad de poder aumentar sus ingresos (vía paritarias, por ejemplo) ante la suba de precios. Por eso, cuando sube la inflación, los gobiernos tratan de proteger a los sectores de menores ingresos para que no caigan en la pobreza.

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