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Desafíos

La inflación, clave de la campaña electoral

Nadie tiene su futuro político tan asociado a los resultados de su gestión en el corto plazo como Massa

La marcha de la economía será la principal determinante de los comportamientos electorales.
La marcha de la economía será la principal determinante de los comportamientos electorales.
Augusto Milano Augusto Milano 13-01-2023
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Ninguno de los que aspiran a ser candidatos presidenciales va a reconocer ahora que lo son. Si lo hicieran, estarían dando la imagen de que sus preocupaciones en este momento son diferentes a las que tiene la sociedad.  

Si además tienen funciones públicas, como sería el caso de Sergio Massa y Horacio Rodríguez Larreta, cada decisión que tomen sería leída en ese caso como parte de una estrategia de posicionamiento personal y no a que procuran "la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria".

En ese terreno, nadie como Massa tiene su futuro político asociado a los resultados de su gestión en el corto plazo. Una baja de la tasa de inflación que permita recomponer los ingresos de la población sería una plataforma electoral muy potente que lo convertiría en el principal aspirante a la candidatura presidencial del oficialismo. Si los resultados no son positivos, las chances se reducen no solo para Massa sino para cualquier otro postulante del Frente de Todos.

La combinación de Precios Justos, un dólar que se ajusta a un ritmo menor y una desaceleración del consumo jugarían a favor de una tasa de inflación algo más baja, como lo mostró el 5,1% de diciembre aunque la gran mayoría de los analistas creen que no será muy diferente a la de 2022 que cerró en 94,8%. De todas maneras, la apuesta oficial no es solo la de lograr un número de inflación más bajo sino de transmitir la sensación de que el Gobierno está en control de la situación económica y que hay un rumbo que no debe alterarse.

También el dólar es un valor clave, no sólo porque influye en la determinación de otros precios sino porque funciona como un ancla de naturaleza política dado que su comportamiento le da una pauta a la sociedad sobre la previsibilidad de la economía.

El intento del Gobierno de lograr acuerdos salariales en torno al 60% con cláusulas de reapertura de las negociaciones como las de 2022, que fueron generalizadas  y evitaron el deterioro de los salarios reales, luce lógico en este contexto. El nivel de los acuerdos que se firman termina siendo muy parecido al de la inflación del año y en esa lógica Massa no quiere convalidar de entrada ajustes salariales muy elevados.  

Sobre todo teniendo en cuenta a que aspira a que a partir de abril el índice de inflación comience con un 3 adelante. Son todos desafíos complejos y el tiempo para mostrar resultados no sobra. 

Entre los actores y analistas de la política hay coincidencia de que, una vez más, la marcha de la economía será la principal determinante de los comportamientos electorales.         

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