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El ilusionista

Sin cambios en las reglas de juego de la economía, que rediseñen nuestro sistema económico, maniatado por regulaciones y distorsiones de precios relativos, será difícil superar el estancamiento secular que padecemos y eludir el escenario de estanflación.

René Lavand, ilusionista argentino especializado en cartomagia.
René Lavand, ilusionista argentino especializado en cartomagia.
Fernando Amador Agra 08 febrero de 2023

Se han cumplido seis meses desde que asumió, inmerso en un escenario de elevada volatilidad financiera y con una crisis política de fondo, el Dr. Sergio Tomás Massa como Ministro de Economía.

Luego de un discurso de tono conciliador y con anuncios, como se recordará, referidos a  cumplir con la meta del déficit primario del 2,5% del PIB comprometida con el FMI; no recurrir más al financiamiento de adelantos transitorios; congelar la planta de personal del Estado; procurar mejorar el saldo de la balanza comercial; fortalecer las Reservas Internacionales; realizar un canje de deuda emitida por el Tesoro Nacional en pesos con vencimiento en los próximos 90 días; continuar con la segmentación de las tarifas de los servicios públicos y la consiguiente reducción de subsidios. Algunos anuncios se encaminaron y otros no tanto.

Sin embargo, el Ministro mostró su habilidad política para intentar sortear restricciones en forma poco convencional, aunque complejizando un poco más el enredo de regulaciones económicas, como fue el dólar soja y otros dólares a la carta que fueron surgiendo o los relanzamientos de Precios Cuidados (ahora Justos). Resultados y efectos poco relevantes, más allá que la tasa de inflación mensual ralentizó su evolución positiva y no llegó, pero se acercó, al 100% anual y por su parte, las cotizaciones alternativas del dólar brindaron cierto respiro coyuntural.

Se reconoce que la trayectoria hacia el colapso financiero se modificó y que en cierta medida la situación, dentro de un contexto de elevada volatilidad financiera, se fue estabilizando para llegar al cierre del año sin una crisis financiera. Retrospectivamente, no es poco y claramente, insuficiente para que la economía argentina pueda superar el estancamiento de la última década.

El año 2022 finalizó con la foto de una crisis institucional entre el Poder Ejecutivo Nacional y la Corte Suprema de Justicia y en el 2023, estamos presenciando la película del juicio político a los miembros de la Corte Suprema de Justicia. La situación política no colabora y alimenta expectativas inflacionarias y comportamientos de cobertura.

Ante nuevas turbulencias en las cotizaciones alternativas del dólar, y como decía un famoso ilusionista1, "no se puede hacer más lento", el anuncio de una recompra de deuda pública fue la última medida relevante anunciada por el Sr. Ministro de Economía, cuestionada por la oportunidad, y de resultados aún inciertos.

  • Y la dinámica inflacionaria se hace sentir sobre los ingresos reales y el nivel de actividad económica, por más que un porcentaje reducido de la población esté en condiciones de agotar las reservas hoteleras en zonas de veraneo o tenga que esperar en la puerta para ingresar a un restaurante.
  • El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) nos muestra tres meses consecutivos de variación negativa desestacionalizada desde septiembre de 2022, reflejando que la recuperación, después del colapso del PIB en el año 2020, se está agotando.

La tasa de inflación que mide la Dirección de General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, resultó ser del 7,3% para el mes de enero de 2023.

Por su parte, de acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el BCRA, la tasa de inflación esperada para enero, a nivel nacional, es del 5,3% (mediana de las estimaciones). Mediciones privadas, finalizado el mes de enero, la sitúan cercana al 6%.

El próximo martes, el Indec difundirá el dato oficial a nivel nacional y se tendrá una primera aproximación a lo que puede ocurrir con la evolución de los precios durante el año, aunque dada la coyuntura política y económica, difícilmente el año cierre en una tasa lejana al 100 % anual.

El frente fiscal y monetario continúa con similares debilidades y riesgos que hace seis meses atrás. La dinámica inflacionaria deteriorará los ingresos reales y repercutirá negativamente en la actividad económica y estamos frente a un año electoral que aportará su mayor cuota de incertidumbre.

Sin cambios en las reglas de juego de la economía, que rediseñen nuestro sistema económico, maniatado por regulaciones y distorsiones de precios relativos, será difícil superar el estancamiento secular que padecemos y eludir el escenario de estanflación que se vislumbra en el horizonte.

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